SIGMADIEZ

Hablemos de sesgos

En casi todos los temas, o por lo menos en la gran mayoría, somos víctimas de nuestros propios sesgos y de nuestra ignorancia. Casi todo lo que pensamos del mundo es incorrecto y propicia que no tengamos ni idea de nada. Eso hace que a menudo tomemos decisiones que son de todo menos racionales y que estemos imbuidos en creencias absurdas que tienen que ver con todo menos con la razón y los datos.

Estas creencias, nos sirven para validar lo que ya pensamos. Esto refleja la tendencia tan humana de buscar una explicación simplona y de una sola causa a cualquier fenómeno por complejo que sea. Queremos creer que las cosas pasan por una sola razón para poder tener una solución bien sencilla y alguien a quien echarle la culpa como veremos hacia el final del artículo.

Por otro lado somos expertos en buscar patrones. Todas las elecciones que hacemos, desde escoger la comida hasta la pareja, son el resultado, no de un misterioso libre albedrío, sino del trabajo de miles de millones de neuronas que calculan probabilidades en una fracción de segundo. La tan cacareada intuición humana es en realidad el reconocimiento de patrones.

Eso en un momento de nuestra evolución suponía una ventaja enorme al indicarnos donde podían estar las presas o los depredadores a ciertas horas o bajo ciertas condiciones. En esa época era mejor detectar patrones que no se encontraban en realidad que saltarse uno que sí y ser víctima de un depredador. El problema es que en la actualidad no necesitamos detectar patrones para asegurar nuestra supervivencia y pero el cerebro sigue encontrando asociaciones entre cosas que no estan relacionadas pero creemos que sí. Por ejemplo, el hecho de que llevar determinada ropa interior hace que ganemos el partido.

Este tipo de supersticiones nos dan sensacion de control sobre el mundo y muchas veces creemos las cosas en funcion de cómo nos hacen sentir, más que en la información disponible. A todos nos gusta pensar que tenemos intuición, así que nos enusiasmamos cuando se da la coincidencia de que estamos pensando en un amigo y justo en ese momento, el amigo nos llama o nos manda un mensaje.

“Creer en gilipolleces es como una politoxicomanía, una vez que empiezas a creer en una, te caben todas las demás”

Ramón Nogueras

La disonancia cognitiva

Muchas gente piensa que, como personas racionales que son, cambiarían su punto de vita si les demostraran que estan equivocados pero no es así. La disonancia cognitiva es una sensación desagradable que tenemos cuando mantenemos dos ideas, opiniones o creencias que son incompatibles. Por ejemplo, el fumador que piensa que el tabaco es malo pero a pesar de todo sigue fumando.

Podemos resolver la disonancia cambiando nuestra conducta para que sea consonante, pero a menudo optamos por la justificación y buscamos una historia que podamos contarnos que elimine y reduzca la disonancia cognitiva. Por ello, el sesgo de confirmación (la tendencia a prestar mucha más atención y a creer más en la información que confirma lo que ya pensabamos y a descartar o ignorar lo que lo contradice) es la solución a la disonancia cognitiva y es lo que más importa cuando explicamos por qué creemos en gilipolleces y, sobre todo, por qué seguimos creyendo en las mismas gilipolleces aunque nos demuestren que no son verdad.

Una de las ideas más estupidas y arraigadas en la sociedad es que rompiendo cosas y desahogando la agresividad de manera violenta del alguna manera como darle puñetazo a un saco de boxeo o a un cojín, nos hará sentirnos mejor. Décadas de investigación han demostrado que lo que ocurre es justo lo contrario. Cuando desahogamos nuestras emociones nos sentimos peor y nos enfacamos aún más.

La teoría de la disonancia cognitiva nos dice que si agredimos a otra persona, sentiremos una fuerte necesidad de justificar el acto, ya que la agresión choca con la visión que tenemos de nostros mismos como personas razonables que no dañarían a inocentes. La forma más fácil de resolver esta disonancia es decidiendo que la otra persona se lo merecía.

Nos protegemos de nuestros errores con una ilusión de realismo alimentada por la disonancia cognitiva. Tenemos la ilusión de que los demas tienen sesgos pero nosotros no.

Debido al sesgo de confirmación, tendemos a olvidadar con más facilidad la informacion que complica poder mantener las opiniones que teníamos. Hay cosas como canciones o poesías que podemos reproducir literalmente pero nuestros recuerdos funcionas más como una reconstrucción que tiene que encajar con las demás. Nuestro cerebro confabula a menudo para que creamos cosas raras, si esas cosas son las que queremos ver.

Teorías de la conspiración

Es demasiado complicado entender cómo funciona la economía global. Por ello es mucho más fácil imaginar que hay un grupo de multimillonarios que mueven los hilos detras del esceario, que controlan los medios de comunicación y que fomentan guerras para enriquecerse. Casi siempre, esto es una fantasía sin fundamento. El mundo contemporáneo es demasiado complicado no solo para nuestro sentido de la justicia sino también para nuestras capacidades de gestión. Nadie (incluyendo multimillonarios, la CIA, los francmasones, los sabios de Sión…) comprende bien lo que ocurre en el planeta de modo que nadie es capaz de mover efectivamente los hilos.

Las teorías de la conspiración cubren diferentes requerimentos. Necesitamos entender nuestro entorno y reducir la incertidumbre y estas teorías ofrecen explicaciones para cosas que no entendemos, con el aliciente de que no sol falsables con facilidad, con lo cual, son idóneas para nuestro sesgo de confirmación. Del mismo modo, estas teorías te hacen sentir parte de la gente lista, de la gente que sabe, te hacen pensar en ti mismo como alguien que tiene los ojos abiertosa la realidad y no como el resto de la masa aborregada que no ven más allá de la superficie. Y te sientes así aunque en realidad seas un matao, más tonto que una mata de abas, porque reduces la disonancia entre cómo debería ser el mundo y cómo es.

Es mucho más fácil creer que tu vida no es lo que tú querrías porque hay poderes ocultos que conspiran para que así sea que aceptar que las cosas son así por un monton de factores complejos entrelazados, muchos de los cuales ni controlas ni comprendes.

Para terminar, solo decir que nunca estaremos libres de autoengaño. Seguramente no podemos alcanzar una racionalidad perfecta, porque nuestra capacidad sensorial es limitada y no podemos percibir todo lo que nos rorea. Nuestra atención es finita y sentimos emociones que modifican nuestra conducta.

Habra veces que nos traguemos un bulo de modo inevitable, veremos solo lo que queremos ver o sacaremos conclusiones incorrectas. Pero hay una cierta evidencia que conocer este tipo de información nos ayuda a ser un poco menos susceptibles de caer en estos errores.

Tener sesgos, fiarnos de los heurísticos o mantener nuestras ideas a toda costa nos convierte en humanos. Sino seríamos como robots lógicos mucho más parecidos los unos a los otros. Aceptar la existencia de los sesgos ajenos es lo que nos cinvierte en mejores humanos.

Para escribir este artículo he utilizado como base el libro “Por qué creemos en mierdas” de Ramón Nogueras. Si os interesa el tema puedo completar esta entrada con alguna otra hablando de más sesgos y heurísticos que nos afectan.

El nacimiento del arte y el espíritu creador

Stefan Zweig entiende el demonio como un remanente del caos original del mundo. Algo que desafía a los hombres creativos, poseídos por él y les arranca de las manos, a la fuerza, el timón de la voluntad de manera que son tambaleados por la tempestad y chocan contra las peñas de su destino.

El demonio es un fermento convulso que empuja al ser, a menudo tranquilo, hacia lo peligroso, hacia el exceso, al éstasis y hasta la anulación de sí mismo.La mayoría de las personas, de manera general sabe adormecer esa fuerza por medio del orden. Solo en momentos aislados ese cosmos interior entra en ebullición y lo domina hasta en las existencias más tiviales y sobre todo en el alma, donde reina esa fuerza que sale del cuerpo.

En cambio, en toda persona con un espíritu creador hay una inquietud que le hace marchar siempre hacia adelante, descontento con su trabajo. Todo cuanto nos eleva por encima de nosotros mismos, de nuestros intereses personales y nos lleva, llenos de inquietud, hacia interrogantes peligrosas, lo debemos de agradecer a esa porción demoniaca que llevamos dentro.

“Así como los hombres arrancan sus más preciosos metales de las tenebrosas profundidades de las minas, entre los peligros del grisú, muy por debajo de la superficie donde la vida transcurre segura y tranquila, así el artista consigue sus verdades más resplandecientes, sus últimos conocimientos, sólo de los abismos más peligrosos de su naturaleza” Ese demonio se apodera de estos hombres que no saben domarlo a tiempo y con sus manos les arranca la voluntad arrastrándolos como un buque sin timón. La inquietud siempre es el primer síntoma. Inquietud en la sangre. Inquietud en los nervios. Inquietud en el espíritu. Ese demonio interior, no puede alcanzar la inmensidad si no es destruyendo todo lo terrenal por lo que el cuerpo que lo encierra se dilata primero y luego estalla por la presión interior.

Todo espíritu creador cae facilmente en la lucha contra el demonio. Cuando este reina como amo y señor en el alma del poeta, surge un arte de embruiaguez, de exaltación, convulso y de borrachera. La tensión creadora es tan terrible para el pobre huesped que se olvida de comer, se olvida de dormir, se olvida de su propia vida. Aquel a quien el demonio estrecha su puño, se ve arrancado de la realidad.

Cuando la ciudad de Siracusa fue conquistada, los soldados penetraron en ella y empezaron a saquearla. Uno de ellos entró en casa de Arquímedes encontrando a un matemático en medio de su jardín donde con su bastón dibujaba figuras geométricas. Entonces se abalanzó sobre él con la espada desnuda y el pensador solo, poseído por ese demonio y en estado de concentración creadora solo murmuraba: “no alteres mis círculos”. No se había perdacado de los gritos vencedores ni los estertores de sus compatriotas asesinados. No sabía que el enemigo había ocupado la ciudad. En aquel instante de extrema concentración no estaba en Siracusa , estaba en su problema matemático.

Cada vez que surge algo que antes no existía, como por ejemplo cuando nace un niño, nos vence la sensación de que ha acontecido algo sobrenatural. Como un milagro creado por un Dios ajeno. Cuando ese algo no tiene una duración determinada sino que tiene fuerza para sobrevivir a nuestra propia época y a todos los tiempos por venir, ese milagro solo aparece en la esfera del arte.

De repente el artista ha creado de la nada algo que es más persistente que la madera o que la piedra y por encima de todo, más persistente que nuestra propia vida. Por medio de él, lo inmortal se ha hecho visible a nuestro mundo transitorio.

Cuando el demonio posee al artista, este no tiene tiempo ni lugar de observarse a sí mismo cuando se halla en el estado apasionado de la creación. Un estado al que los griegos se referían como ekstasis, que no significa otra cosa que “fuera de sí mismo” y que hace que el artista no se encuentre en otro sitio que en su obra

Un día un amigo de Balzac entro en su estudio. Balzac, que estaba trabajando en una novela se levantó de golpe, tomó a su amigo por el brazo y le dijo con lágrimas en los ojos “¡Qué horror! La duquesa de Langeais ha muerto”. Su amigo nunca había oido hablar de tal princesa, que no era sino una de las figuras de la novela de Balzac. Salvando todas las distancias y sin querer compararme con Balzac, es algo que yo he experimentado en la creación de una de mis novelas.

Toda creación debe materializarse y convertirse en materia para que la comprendamos. Una flor no es todavía una flor cuando permanece encerrada en su capullo o su germen bajo la tierra. Solo lo es cuando se despliega visiblemente su forma y color

A veces pasa que durante el proceso de creación, esa lucha contra el demonio que quiere salir se convierte en una lucha encarnizada y a muerte. Beethoven por ejemplo luchaba contra su genio como Jacob con el ángel, hasta que le concediese lo último y supremo. Sufría todos los dolores terrenales posibles antes del alumbramiento. Garabateaba mil páginas, introducía cambio tras cambio, con rasgos salvajes ensuciaba toda la hoja y empezaba de nuevo, siempre insatifecho y ansioso por un mayor grado de perfección. En cambio Mozart era todo lo contrario. Su proceso de creación era bienaventurado, sin apenas trabajos preparatorios ni apuntes. No le hacía falta buscar la melodía sino que esta venía a él. Mozart juega con su arte como el viento con las hojas. Bethoven lucha contra la música como Hércules y la Hidra. En cambio, el resultado final era perfecto y armonioso en ambos casos.

Goethe, el gran autor alemán, empezó su drama Fausto a los 18 años y lo terminó con 82. En cambio Lope de Vega era capaz de escribir un drama en 3 días sin detener la pluma.

En los últimos años de su vida, Van Gogh pintaba hasta 3 y a veces 4 cuadros por día. Aún no se había secado el primero y ya había acabado el segundo. En cambio Leonardo dedicaba a un solo cuadro, su Mona Lisa, dos o tres años, una sola hora al día o como mucho dos.

A veces ese demonio no sigue al artista a lo largo de toda su vida en un estado permanente de creación, sino que muchos artistas no son capaces de escribir ni siquiera una línea cuando no se sientes llamados por él. Hasta un músico como Richard Wawner sufría semejantes épocas de vacío absoluto. Durante 5 años en la mitad de su vida, cuando ya había producido Thanhauser y Lohengrin, se sintió incapaz de escribir un solo compás de música.

Todo camino que conduce a la perfección es adecuado y cada artista no debe ir por más que por el suyo propio. Sería interesante participar en el secreto de creación de una obra. Admirar un cuadro de Rembrant por ejemplo y a su vez ver los dibujos y los croquis, los esbozos correspondientes y lo que ha rechazado el autor o lo que ha colocado en la obra.

Nunca comprenderemos una obra con solo mirarla. Ninguna obra de arte se manifiesta con toda su grandeza y profundidad. Cada obra de arte quiere ser conquistada, como una mujer antes de ser amada. Cuanto más nos esforzamos por penetrar en el ministerior personal del autor, más nos acercamos al demonio de su arte.

Este artículo lo he escrito utilizando como base “El misterio de la creación artística” de Stefan Zweig y “La lucha contra el demonio” del mismo autor. ambos libros muy recomendables

EL SILENCIO

El silencio posee un halo mágico de misterio donde surge la paz interior, donde se forja la creatividad y de donde nace el autoconocimiento. Desde pequeño siempre he buscado arroparme junto a su regazo como sistema de defensa natural ante el parloteo constante y el ruido con el que la sociedad actual nos embriaga a diario.

La búsqueda del silencio se ha convertido para la humanidad en una imperiosa necesidad que abarca desde el inicio de los tiempos. Prácticamente en todas las culturas antiguas y en todas los periodos de la historia hay registros de gente que realizaba titánicos viajes espirituales en pos del silencio y la soledad, abandonando toda su vida conocida para instalarse en el desierto, las montañas o en la profundidad del bosque. Grandes hombres, como Pitágoras, decían escuchar en el silencio el sonido de los grandes orbes del universo.

“Jamás di con una compañía más acompañadora que la soledad. Las más de las veces solemos estar más solos entre los hombres que cuando nos encerramos en nuestro cuarto. Por lo común la compañía es poco valiosa. Nos encontramos a intervalos muy cortos, sin haber tenido tiempo de adquirir ningún valor nuevo que ofrecernos unos a otros. Hemos tenido que convertir una serie de reglas que llamamos de etiqueta y cortesía para hacer este encuentro frecuente tolerable y para evitarnos una guerra declarada”

Henry David Thoreau

Cuando era pequeño adoraba los momentos de soledad. Simplemente hacer una hoguera en la vieja cocina de mi abuela y sentarme a contemplarla se convertía en “mi momento”. Una especie de meditación inconsciente que me invitaba a pensar. Ahora busco el silencio durante los primeros compases del día cuando el resto duerme. Al meditar en silencio siento una sensación que no sabría explicar muy bien, pero que creo que todo el mundo debería  encontrar.

Parece que creyésemos que el silencio es un símbolo de debilidad. Mucha gente intenta evitar por todos los medios el silencio porque, a nivel del subconsciente, conocen la amenaza que eso conlleva. Sienten miedo porque el silencio implica encontrarte cara a cara contigo mismo, conectarte con tu parte interior. El silencio nos obliga a reflexionar y muchas veces a escuchar lo que no queremos oír e incluso muchas veces nos pone cara a cara con nuestros propios fantasmas. Por eso es habitual que la gente quiera llenar ese silencio a toda costa. 

El calor del hogar parece cargarse de fantasmas que se disuelven al encender la televisión o cualquier otro ruido de fondo. Ese simple gesto evita que nos sintamos solos y el encuentro con nosotros mismos. Las conversaciones con otras personas se llenan de muletillas de todo tipo para evitar unos segundos de silencio incómodo y esa música de fondo termina siendo aceptada por defecto por la sociedad.

“Un ser humano que no soporta su propia soledad está incapacitado para estar en tranquilidad consigo mismo”

Séneca

Cualquiera puede hablar de sí mismo. La mayoría de la gente es buena para dar bombo y vender cosas. Lo  verdaderamente escaso en este mundo es el silencio y la capacidad de mantenernos de manera deliberada fuera de las conversaciones y subsistir sin su  validación.

En el silencio podemos ser creativos gracias al vacío fértil que produce, nos permite conocer facetas de nosotros mismos que desconocíamos. Si muchas personas fueran capaces de buscar y de encontrar esos pequeños instantes que tenemos a nuestra disposición, comprenderían el poder sanador del silencio y la paz interior que nos otorga. Sólo de ese modo le perderían el miedo.

A veces sucede que en este proceso despiertas recuerdos de la infancia que creías olvidados o simplemente los reinterpretas dándole un nuevo significado. Resolver el pasado, estar satisfecho con él y dejar atrás todo lo malo que nos ha acontecido es una de las mayores contribuciones que podemos hacer para disfrutar el presente. Nos da seguridad, paz y confianza.

EL SILENCIO EN LA NATURALEZA

Una manera de buscar el silencio es dando largos paseos por la naturaleza. Cuando vemos un bosque, en realidad estamos viendo una extensión de nosotros mismos. Somos producto de la naturaleza y a consecuencia de nuestro pasado evolutivo tenemos una profunda afinidad con el bosque y la selva. Hemos surgido en la tierra por procesos naturales y orgánicos a través de la evolución y ese es el lugar al que pertenecemos.

Los japoneses utilizan lo que llaman  Shinrin-yoku, que significa literalmente bañarse en el bosque, que no es más que sumergirse en la atmósfera que nos proporciona un bosque, escuchar el canto de los pájaros, el sonido del arroyo, oler el refrescante aroma que emana de la tierra mojada después de llover, observar los verdes tonos de las plantas mezclados y en definitiva  aprovechar los beneficios que eso trae para nuestra salud, bienestar y felicidad.

Junto a la impasividad, calma y quietud de un árbol podemos encontrar un sitio perfecto para meditar en silencio, especialmente si se trata de un árbol con una larga historia que contar a lo largo de sus muchos años de vida. Los árboles tienen una presencia eterna, callada, inmutable, que nos vincula con su paz y  que merece la pena conocer.

“Estudia las enseñanza  del árbol del pino, del bambú y del cerezo florido. El pino es admirado por estar siempre verde con sus raíces firmes. El bambú es fuerte, flexible e indestructible. El cerezo florido es robusto, fragante y elegante”

Morihuei Ueshiba

Los árboles además emiten una serie de aceites naturales llamados fitoncidas como defensa natural contra las bacterias y los hongos. Estos aceites aumentan en su concentración cuando la temperatura es más elevada y lo percibimos a través del olfato. El olor a bosque tan característico es producto de este proceso. Hay estudios que determinan que los árboles también producen bacterias inocuas que aumentan nuestra energía y el funcionamiento cognitivo, especialmente relacionado con la memoria a corto plazo.

Cuando esas fitoncidas llegan al cerebro producen una reducción inmediata de cortisol, que es la hormona que regula el estrés, elevando también la concentración en sangre de células AK esenciales para la defensa del organismo. Por eso es muy importante cuidar de los bosques y permitir que estos cuiden de nosotros de esta manera. Cuanto más frondoso sea el bosque, más potente será su efecto curativo y cuanto más viejos sean los árboles más fitoncidas exhalaran.

Puede haber muchas distracciones cuando te adentras en un entorno natural, como el sonido de un helicóptero que vuela bajo y rompe la paz, el zumbido de los coches en una carretera próxima o cualquier otro sonido molesto, pero en realidad la peor de las distracciones es la que viene de nuestro interior. La distracción más poderosa está insertada en nuestra mente como un virus.

En ocasiones, es común caer en el error de idealizar la naturaleza. Los urbanitas modernos, acostumbrados a la selva de asfalto tienen la visión de la naturaleza como algo inmaculado y paradisiaco. Hacen “escapadas” a casas rurales en un ambiente totalmente controlado y, a efectos prácticos, similar al de la ciudad que nada tiene que ver con la esencia de la propia naturaleza.  Los ecologistas  por su parte la ven como lo perfecto, el ideal de belleza, exento de perturbaciones. Pero no podemos olvidarnos que ese ambiente ideal también lo componen cientos de enfermedades, insectos que transmiten la malaria, sequías y monzones que acabarían con nosotros, depredadores, parásitos….Y es precisamente la existencia de este tipo de cosas lo que hace que intentemos cambiar lo que nos rodea y  proteger a nuestros hijos construyendo ciudades y sistemas de transporte y  cultivo y en definitiva, todo tipo de comodidades que nos aíslen de aquello que nos quiere hacer daño. Si la naturaleza fuese más delicada con nosotros nos resultaría mucho más sencillo vivir en armonía con lo que nos dispone.

EL SILENCIO COMO ENEMIGO

Demasiadas personas tienen la necesidad en sus vidas de alejarse de todo y buscar un entorno tranquilo y en silencio para resolver sus propios problemas y disfrutar de una dicha ininterrumpida. Buscar un idílico retiro, una atalaya de tranquilidad que les aleje de sus vidas cotidianas.  El problema es que esto no siempre sale bien. El vacío y la fragilidad que a veces deja al descubierto el silencio, pueden tener el efecto contrario al esperado porque enfrentarte cara a cara contigo mismo, si no estás preparado, puede resultar desastroso.

El silencio, como algo desconocido, como la oscuridad de la noche, puede dar mucho miedo cuando no se sabe gestionar de manera adecuada, pero si conoces a lo que te enfrentas es mucho más fácil de llevarlo y convertirlo en un gran aliado.

Por otro lado, es difícil vencer el parloteo mental que nos acribilla cada segundo de nuestros días, como un parásito que se incrusta en nuestra mente cuando intentamos encontrar ese silencio interior. Por eso, es tan importante meditar y trabajar la atención plena. Los pensamientos van a seguir fluyendo por tu cabeza, es imposible pararlos, pero  puedes elegir no seguirles el juego y dejarlos pasar. Algo tan fácil como contemplar el brillante tillar de la llama de una vela puede ayudar a concentrarse.

El silencio también ayuda a escuchar la palabra de la persona que tienes enfrente cuando tiene algo que compartir. Siempre he dicho que hablar no te aporta nada, porque simplemente es decir de memoria lo que ya sabes, pero escuchando aprendes. Así, ese silencio se convierte en un acto de respeto y también nos ayuda a controlarnos en un momento dado para evitar soltar opiniones inoportunas o impertinentes. 

En resumen y ya para finalizar, el silencio es muy importante, tanto practicarlo como saberlo gestionar. Nos ayuda a examinar y comprender nuestros sentimientos y también nos hace  crecer en sabiduría. Pero es importante saberlo gestionar y utilizarlo en nuestro propio beneficio.

Para escribir este artículohe utilizado como base el libro “En busca del silencio” de Adam Ford y “12 reglas para vivir” de Jordan Peterson

EL INTERÉS COMPUESTO MUEVE AL MUNDO

Los japoneses llaman Kaizen al interés compuesto. Al igual que la teoría del caos nos dice que pequeños cambios en las condiciones iniciales crean grandes diferencias respecto al resultado final, si esto mismo lo aplicamos a nuestra vida, los resultados obtenidos con el paso de los años superarán todas nuestras expectativas. Aquí no estoy hablando de dinero ni de inversiones, aunque obviamente es el sitio clásico en el que se puede aprovechar toda la fuerza del interés compuesto. No te voy a contar el rollo de que si hubiéses invertido no se cuánto dinero hace no se cuántos años, ahora tendrías mucho más. Si has llegado a este blog, probablemente eso ya lo sepas. En las siguientes líneas intentaré explicar como puedes aplicar el interés compuesto al resto de facetas de tu vida.

Por ponerte un ejemplo ilustrativo, si tu intención es construir una pared, no debes de tratar de construirla pensando en que vas a hacer la pared más grande que se ha visto jamás. Esa no es la mentalidad ni el enfoque adecuado. Debes de pensar que hoy vas a poner un ladrillo de la manera más perfecta que un ladrillo pueda ponerse y si haces eso todos los días pronto tendrás una pared. Si juntas varias tendrás una habitación y luego una casa. Pero centrándote en el camino, no en la meta. Como señala el taoísmo, “el recorrido mismo es la meta. Es infinito. Es eterno”

Hay una parábola taoísta escrita en el libro “El sendero del Tao”, de Osho que ilustra este concepto. Había un joven que llevaba años pensando en subir a las montañas para ver la estatua de Lao Tzu y para eso tenía que recorrer cien millas de distancia. Pasaban los años y siempre se le interponían muchas cosas a modo de escusas. Una noche se decide a hacerlo. Al salir del pueblo se detiene en unas rocas y le empiezan a asaltar un montón de dudas. Pensaba en el largo camino que le espera, en si sus pies lo aguantarán, pensaba que era un camino imposible, etc.

Entonces un anciano que pasaba por allí lo escucha sollozar y se acerca interesándose por su estado. El joven le explica su encrucijada y el anciano, para su asombro, empieza a reírse. El joven se queda extrañado y entonces el anciano le explica que solamente paso a paso puede un hombre recorrer distancias muy superiores a esas cien millas. Además nadie dice que no pueda parar en el camino y disfrutar de los paisajes, de los árboles llenos de frutos o de cualquier cosa que se le ofrezca. También el anciano le dice que él mismo se dirige hacia allí, que se levante y que lo siga. Al comenzar el joven se dio cuenta de que el anciano tenía razón. En cuanto se adentraron más profundamente en el bosque y las montañas, todo se fue volviendo más y más hermoso. Y las frutas eran silvestres, jugosas. Además, iban descansando. Cada vez que el joven deseaba detenerse, el anciano accedía. De este modo recorrieron las cien millas sin problema y en lo alto de la montaña el anciano le dijo que ahora realmente empezaba su verdadero camino. Una ruta de mil millas y luego otra disfrutando y aprendiendo de lo que el camino va ofreciendo. Para la filosofía estoica, esto es otra manera de decir que “el obstaculo es el camino”. Aprovecho para recomendarte el libro “El Alquimista” de Paulo Coelho donde también se expresa bastante bien esta idea.

Esto es otra manera de definir ese concepto de Interés compuesto, el cual debes tener muy claro en tu vida, tus decisiones, tu salud, finanzas, etc. Una pequeña mejora diaria mantenida en el tiempo tiene un efecto multiplicador enorme en el largo plazo. La mayoría de la gente no es consciente del verdadero poder del interés compuesto y, no en vano, Einstein (o al menos le han atribuido esta frase a él) decía que es la fuerza más poderosa del universo. Solo mejorando día a día un 1%, al cabo del año te convierte en un 37% mejor.

La mejor manera de aprovecharse de este poder multiplicador es creando hábitos. Como dice James Clear en su libro Hábitos Atómicos, “Los hábitos son el interés compuesto de la superación personal. De la misma manera en que el dinero se multiplica mediante el interés compuesto, los efectos de tus hábitos se multiplican en la medida en que los repites cada día.” Tu vida va a ser la consecuencia directa de los hábitos que manejes durante periodos largos de tiempo. Un buen hábito es como un activo. Te lleva un tiempo construirlo pero a partir de ahí te rentará el resto de tu vida. Los hábitos además sirven para protegerte de ti misma. Te protegen de tu miedo, de tu avaricia, de tu ego, de todas esas emociones que a veces sentimos y que de dejar la mente en piloto automático se hacen incontrolables.

Junto con el concepto de interés compuesto, otro de gran importancia es el de “coste de oportunidad“. El coste de oportunidad se refiere a aquello que haces, que no te aporta ningún beneficio, pero que estas invirtiendo una serie de esfuerzo, dinero o recursos mientras lo podías estar canalizando hacia tareas más productivas. Por ejemplo, compras un libro, empiezas a leerlo y no te gusta ni te aporta valor pero continuas leyéndolo por sentirte obligado al haber pagado por él en lugar de abandonarlo y coger otro quizá más productivo. O cuando estás en una relación que no te aporta nada simplemente por la inercia por el sesgo del coste hundido.

A la hora de desarrollar el interés compuesto en tu vida, debes tener presentes una serie de conceptos:

Ley de pareto

Como ya te avanzcé en mi presentación, La ley de Pareto es una ley estadística que habla de que el 80% de las consecuencias proviene del 20% de las causas. Esto significa, por ejemplo, que a la hora de aprender algo nuevo, podrás llegar a entender el 80% de ese algo utilizando el 20% de tu tiempo y en consecuencia, para entender el 20% restante te consumirá el 80% que queda. Deberás considerar si te merece la pena ese 80% de esfuerzo extra, atendiendo al concepto de coste de oportunidad mencionado.

“Aprehender esta regla te evitará enredarte en los detalles nimios en cuanto hayas aprendido casi todo lo que te hace falta para decidir bien. No seas perfeccionista. Los perfeccionistas invierten demasiado tiempo en diferencias insignificantes y marginales a costa de lo realmente importante.” (Ray Dalio, Principios)

Parece un concepto un poco abstracto pero te pongo unos ejemplos para que puedas comprenderlo mejor en la práctica contenidos en el libro “El secreto de lograr más con menos” de Richard Koch.

  • El 20% de la ropa que posees la utilizas el 80% del tiempo.
  • El 20% de los criminales cometen el 80% de los crímenes.
  • El 20% de las superficies de las alfombras de casa reciben el 80% del desgaste.
  • El 20% de la población contiene el 80% de la riqueza.
  • El 80% de lo que tú consigues proviene del 20% del esfuerzo de lo que has dedicado a ello. El 80% del tiempo que dedicas a trabajar, apenas genera un 20% de resultados.

Según nuestro sentido común, nosotros como personas esperamos que todas las causas tengan la misma importancia y tendemos a asumir que el 50% de las causas suelen generan el 50% de los esfuerzos, por eso el principio de Pareto es tan valioso, contra intuitivo y aplicable en todos los campos de la vida.

Autoconocimiento

Debes saber que el proceso de autoconocimiento no es algo lineal. En realidad nada o casi nada en la vida es lineal. Habrá momentos buenos y momentos malos. Momentos en que tu mente este más receptiva y momentos en los que menos. Contra esto no puedes luchar, solo aceptar cuando llega y estar preparada para ello. Es algo que esta fuera de tu ámbito de control, tal y como dice la filosofía estoica. Lo más importante es que enfocándote en la dirección adecuada y trabajando en ello de las maneras que te voy exponiendo, el largo plazo tiene una tendencia ascendente. Predecir la lluvia no sirve para nada, construir arcas sí.

Lo importante es tener un plan. Ser consciente de que eres humano y que igual que cuando haces cualquier deporte a largo plazo, habrá días que te vas a encontrar genial, otros vas a tener menos ganas, otros puedes lesionarte, pero lo importante es el objetivo. Si falla el plan cámbialo, pero no cambies la meta.

“Debes asumir que la vida será dura y preguntarte a ti mismo si lo puedes soportar y si la respuesta es afirmativa, entonces simplemente sonreír y seguir adelante”. Charlie Munger

Pero siempre teniendo en cuenta que “Son tus acciones lo que cambiará tu vida, no tus pensamientos ni emociones. Actúa si es necesario con pereza, con miedo o con duda, pero actúa” Marcos Vázquez

El libro de Taleb “Fooled by randomness” explica bastante bien este gráfico. Como digo, la vida no es lineal y precisamente a consecuencia de ello, las recompensas de un esfuerzo continuado son desproporcionadamente grandes en el largo plazo. Por otro lado necesitamos nuestras emociones irracionales para tomar decisiones. A pesar de los sesgos emocionales que todos tenemos y atajos mentales que busca nuestro cerebro para intentar simplificar decisiones, necesitamos la mente irracional para gestionar las emociones.

Por eso la enseñanza aquí es, disfruta del azar cuando no sea dañino, porque al fin y al cabo no lo puedes controlar, y utiliza el estoicismo para el resto de las ocasiones. El azar nos hace antifrágiles como veremos más adelante.

“El viento apaga una vela y energiza el fuego. Lo mismo sucede con el azar, la incertidumbre o el caos, lo que quieres es usarlo, no esconderte de ellos” Nassim Taleb

No intentes calcular la probabilidad de tener un accidente sino en caso de que lo tengas intenta sufrir lo menos posible. No seas la vela, sé el fuego.

LA VUELTA DE LA MEDICINA A SUS ORÍGENES

El cuerpo acoge la salud como algo normal de la misma manera que los pulmones reciben aire o los ojos luz. En cambio, la enfermedad irrumpe de pronto como algo extraño y nos arranca un sinfín de sentimientos opuestos como miedo, fe, esperanza, desanimo, humildad o desesperación. La salud no necesita ser explicada, en ambio la enfermedad hace que todo hombre atormentado le busque un sentido.

Precisamente ese sentimiento de sufrimiento ha inspirado la idea de un dios como ser superior al que ofrecer la sensación de angustia.

La enfermedad parece enviada por alguien que de manera incomprensible ha de tener un motivo para afligirla en el cuerpo terrenal. Alguien que quiere castigarlo por alguna culpa o ley infringida. Ese alguien solo puede ser una especie de Dios y por eso, desde el primer momento la enfermedad va intimamente ligada al sentimiento religioso.

Ante tal sufrimiento, el hombre primitivo solo conocía una manera de protegerse, mediante la oración o el sacrificio. Nada podía hacer contra ese Dios todopoderoso, de modo que no le quedaba más remedio que humillarse ante él, rogarle y pedirle perdón.

Como Dios no se manifiesta ante el ignorante, ese hombre primitivo se veía obligado a buscar a alguien que hiciese de mediador, un hombre más sabio y experimentado que conociera las fórmulas para aplacar las fuerzas oscuras y calmar la ira de Dios. De ese modo apareció la figura del sacerdote.

Si uno enfermaba hace mil años era muy importante donde vivía. En Europa ese sacerdote diría que para recuperar la salud el enfermo tendría que entregar algo a la iglesia, rezar fervientemente o realizar una peregrinación. En Oriente Próximo sus equivalentes le dirían al enfermo que sus humores corporales estan desequilibrados y para armonizarlos tendría que hacer una dieta equilibrada y ponerse lociones malolientes. En India los expertos ayurvédicos le recomendarían un tratamiento de hierbas, masajes y posturas de yoga para equilibrar los doshas. Los médicos chinos, los chamanes siberianos, los brujos africanos, los curanderos amerindios, cada reino y tribu contaba con sus propias tradiciones y expertos, cada uno de los cuales tenía una idea distinta del cuerpo humano y la naturaleza de la enfermedad. Algunos funcionabal bien y otros, directamente suponían una sentencia de muerte.

Toda medicina en la Tierra aparece como reacción del espíritu ante la prueba enviada por Dios. Solo existen dos estados, la salud o la enfermedad entendida como algo general, y para este último estado solo hay una causa y una cura, que es Dios. Por ello, los sacerdotes, únicos conocedores de estos misterios, ejercían el arte de la medicina no como ciencia práctica sino exclusivamente como secreto.

Esta unidad del principio pronto se ve disuelta cuando aparece ciencia y tiene que despojar a la enfermedad de su origen divino, para ello excluyendo ese enfoque religioso. El médico renuncia a cualquier actuación espiritual y ese fenómeno anímico llamado enfermedad entendido de manera general, comenzó a desintregrarse en innumerables enfermedades particulares, perfectamente clasificadas.

Desde ese momento, la medicina ya no trabajaba con intuiciones individuales sino con realidades objetivas. La curación ya no se llevaba a cabo por acontecimientos milagrosos sino por calculados tratamientos por parte del médico.

Esta profesionalización alcanza su apogeo más extremo en el siglo XIX cuando se introdujo un tercer elemento entre la persona y el médico: el aparato. El microscopio le descubrió el germen bacteriológico, el manómetro comprobaba pulsaciones, la radiografía le ahorraba la visión intuitiva y el tratamiento se sustituyó por una plétora de productos químicos que dosificaba y preparaba en cápsulas.

De ese modo, la enfermedad, otrora algo extraordinario en el mundo personal, se va convirtiendo en lo contrario, un caso corriente y típico de duración calculada.

En las clínicas esas enfermedades eran clasificadas en secciones especializadas, con sus gerentes igual que un establecimiento comercial. Los médicos corrían de cama en cama muchas veces sin siempo para echar una ojeada al rostro de la persona afligida. Las organizaciones de seguros médicos por su parte contribuyeron a esta desespiritualización y despersonalización. De este modo, el médico de cabecera se ve arrojado fuera de esta cadena de montaje y se extingue como un ser antediluviano.

Al contrario que en la antiguedad, una persona que se ponga enferma a partir de este momento de la historia da un poco igual donde viva. Los hospitales de todo el mundo tienen un aspecto similar y los médicos utilizan los mismos protocolos e idénticas pruebas para emitir diagnósticos similares. Despues prescribirán las mismas medicinas de las mismas farmacéuticas internacionales.

Contra esto, la masa del pueblo, ignorante, seguía mirando la enfermedad como algo sobrenatural. Ningún manual le podrá convencer jamás de que la enfermedad sobreviene de manera natural. El rechazo por parte del pueblo del docto médico universitario nace del anhelo de un “médico natural” vinculado al universo, hermanado con los animales y las plantas, experto en misterios, convertido en médico y autoridad por instinto, no por una licenciatura.

El pueblo seguía prefiriendo como mediador, en lugar del frío instrumento, al hombre vivo y de sangre caliente. La herbolaria, el ovejero, el exorcista o el hipnotizador despertaban en el mundo rural más confianza que el médico municipal con título y derecho a pensión.

La ciencia, conocedora de esa resistencia desde hace tiempo, intentó combatirla en vano. De nada sirvió aliarse con los estados e incluso forzar una ley contra los curanderos y naturistas. Los sentimientos que en los más hondo son religiosos nunca sesofocaron por artículos legales.

Por lo tanto, estos curanderos continuaron ejerciendo bajo la sombra de la ley igual que en tiempos medievales. Pero los auténticos peligrosos adversarios de ciencia académica no venía del mundo rural sino de las propias filas de los médicos. La gran revuelta contra la especialización de la medicina ha venido siempre de la mano de médicos aislados e independientes.

De la misma manera que el cuerpo sabe transformarse a sí mismo y poner fin a un proceso de enfermedad, la misión principal de toda medicina humana debería ser no cruzarse obstinadamente en el camino de la naturaleza. La naturaleza misma es el médico interior que todos llevamos dentro desde el momento de nacer y por esa razón sabe más de enfermedades que el especialista, que examina el síntoma desde fuera.

La medicina moderna trata el enfermo y a su enfermedad como un objeto y le asigna un papel casi despectivo de pasividad. El paciente no tiene nada que decir ni preguntar. La clave está en la palabra “tratamiento”, pues mientras en la medicina cinentífica el paciente es tratado como objeto, la “curación por el espíritu” le exigía que él mismo se tratase anímicamente, como sujeto, como agente y principal ejecutor de la cura.

Este grupo de individuos aislados se enfrentó cual Espartaco contra una organización colosal que abrazaba al mundo entero y siempre que un hombre no ha empleado otra cosa que la fuerza de su fe contra todas las potencias aliadas del mundo y se lanza a un combate caracterizado por su escasa probabilidad de éxito, manifiesta toda la tensión creadora del espíritu y saca fuerzas inconmensurables de la nada.

Por supuesto nada de ese sistema arcaico de curación hizo ni ha hecho retroceder ni un ápice la espléndida organización de medicina moderna. El triunfo de algunos sistemas psíquicos de cura no demuestra en absoluto que la medicina científica estuviera equivocada. Es solo esa presunción de autoridad la que ha sufrido un duro golpe.

Hay un gran número de ejemplos de curaciones que antes eran ridiculizadas y tachadas de medievales que ahora se han convertido en novedosas y actuales. De manera inequívoca se nota en los médicos más juiciosos una nostalgia por el viejo método universalista. Después de que el afán productivo de saber ha investigado el cuerpo hasta su última célula, vuelve de nuevo la mirada hacia la total esencia de la enfermedad.

Separadas desde hace siglos, las corrientes de medicina orgánica y psíquica empiezan a acercarse de nuevo. Toda separación tiende de nuevo a la unidad. Todo lo racional vuelve una y otra vez a lo irracional y cuando, despues de siglos, una ciencia estricta ha ahondado en la materia y la forma del cuerpo humano hasta sus fundamentos, se plantea de nuevo la cuestión del espíritú que construye el cuerpo.

Para escribir este artículo he utilizado como base el libro de Stefan Zweig La curación del espíritu y también algunos pasajes de 21 lecciones para el siglo XXI de Yuval Noah Harari.

QUE NO TE VENDAN TU VIDA

Hoy en día toda nuestra cultura se basa en etérea premisa, además de poco realista, del “sé feliz”, “sé el más popular”, “sé mejor que los demás”, “sé más inteligente”, “sé más rápido” y todo eso tipo de mantras que a menudo nos bombardean los medios de comunicación. Pero cuando te paras a pensar un poco sobre todo esto, te das cuenta de que en realidad estas máximas, vacías de contenido, se centran principalmente en algo que careces. El mundo te lleva  de una manera constante a una vorágine en la que tienes que tener más y más. Y si puedes tener más que el vecino, mejor aún.

Te habrás dado cuenta ya, que el único propósito de ese estilo de vida es tapar con ello tus propios vacíos emocionales, pero es una política muy buena para el negocio de las grandes empresas porque, obviamente, cuantas más cosas te importen, más comprarás, llegando a hacer que esos objetos definan tu vida. Como declara Friedrich Nietzsche, “los resquicios de una voluntad enferma se traducen en solapar su resentimiento con la gratificación inmediata.”

El hombre ha decidido malacostumbrar a un organismo diseñado para vivir en un entorno de escasez y, en consecuencia, incontables individuos buscan el consuelo en aquellas formas de evasión cuya recompensa es efímera, como el entretenimiento para las masas, el uso de drogas “legales o ilegales”, las relaciones tóxicas o la ingesta de grandes cantidades de comida. No obstante es tan solo cuestión de tiempo que se acaben dando cuenta de la verdad.

Habitualmente la gente confunde gasto con calidad de vida, de modo que si tengo una televisión más grande, si me voy de vacaciones a X sitio, si tengo el último teléfono móvil de moda, etcétera, eso supondrá, de facto, un aumento en mi calidad de vida, ya que proyectas al exterior que eres un tipo exitoso. Esta es una visión equivocada, máxime cuando mantener ese estilo de vida supone ahogarte todos los meses.

No existe cigarro, trago,  comida o relación que  saque al individuo de su descontento vital. Jamás será suficiente y pedirá más y más del mismo veneno, inquietándose cuando no lo tenga y frustrándose cuando lo pierda. Una vez saciado de todos esos elementos materiales que piensa que le define, el individuo se da cuenta de que necesita un nuevo chute para mantener un efímero estado de “felicidad”  y, como los drogadictos, si puede ser, más grande que el anterior. Esto desemboca indefectiblemente en las crisis existenciales y espirituales. “Nada es suficiente para el que suficiente es demasiado pequeño” dijo un sabio griego.

Si tu objetivo en la vida es tener una casa y un coche caro, y dedicas 20 años de tu vida a conseguirlo trabajando en tu “trabajo fijo” como buen ciudadano, una vez conseguido, te das cuenta que el criterio con el que has medido tu vida ya no tiene más que ofrecerte. Entonces, de manera casi irremediable, saluda a tu crisis de la mediana edad.

Si permites que este tipo de metas sean la guía de tu trayectoria vital, al final solo tendrás una vida vacía. La cultura del consumismo es muy buena para el marketing, pero más no siempre es mejor. De hecho, es justo lo contrario.

Epicuro de Samos, afirmaba que el placer es el fin y el objetivo último del hombre, pero también advertía que cuando hablamos de placer, no nos referimos a los derroches del pródigo, ni a la complacencia de la sensualidad, como algunos exponen de manera ignorante, prejuiciosa y tergiversada. Por placer se entiende la ausencia de dolor físico y de perturbación mental y eso nada tiene que ver con la sucesión de lujosas ceremonias, copiosas comidas, desenfrenadas borracheras o promiscuidad sexual.

El placer  está en el uso del razonamiento sobrio, la búsqueda de  fundamentos de cada elección que tomamos o evitamos y el destierro de aquellas creencias que corrompen nuestra alma. Por eso refugiarse en mantras propagandísticos como “sigue a tu corazón”, “haz lo que te haga sentir bien” o “evita el dolor” solo conducen inexorablemente al más puro calvario.

Pero el filósofo griego también nos advierte de que, de la misma manera que no todo placer debe ser perseguido, no todo dolor debe ser evitado. La única forma de tomar la decisión correcta es fijarse en los beneficios y los inconvenientes que el placer reporta con especial precaución, pues no es extraño que el mal se disfrace de bien y el bien se disfrace de mal.

Podríamos decir que el deseo de una experiencia positiva es en sí mismo una experiencia negativa y lo contrario. El dolor muscular que persigues en el gimnasio cristaliza en una mejor salud. Los fracasos nos proporcionan más experiencia para tener éxito. A largo plazo, completar una maratón es mucho más satisfactorio que comerse un pastel o criar a un hijo nos hace más felices que terminar un videojuego. Estas actividades son duras, estresantes y a veces desagradables, involucran dolor, enfado, lucha y desesperación,  pero todos pensaremos en ellas con los ojos llenos de lágrimas cuando se las contemos a nuestros nietos

Piensa que hay un número muy limitado de cosas que deben importarte de verdad entre el ahora y  el momento de tu muerte. Si vas por la vida dándole importancia a todo y a todos, en realidad buscarás sentirte cómodo y feliz en cualquier circunstancia y eso hará que todo deba adaptarse a lo que tú quieres, lo cual, por definición, es imposible.

Elegir bien lo que te debe importar es algo vital. Cuando una persona no tiene problemas, por puro sesgo evolutivo siempre la mente encuentra alguna forma de inventarlos. A medida que crecemos nos damos cuenta que la mayoría de esos problemas creados por la mente tienen un impacto mínimo o nulo en nuestras vidas y por ello nos volvemos más selectivos con lo que realmente importa. Esto es lo que se conoce como “madurar”

Piensa que independientemente de lo que hagas, la vida incluye fracasos, pérdidas y arrepentimientos. Cuando aceptas todo lo que la vida te va proporcionando entonces te vuelves espiritualmente invencible.

Igual que el dolor físico sirve para que nuestro cuerpo mejore, el dolor emocional nos proporciona una mayor resiliencia emocional, una autoconsciencia más fuerte y una vida más feliz en general.  En realidad, el dolor debe ser una parte importante del proceso, porque si sigues persiguiendo bienestares efímeros que oculten ese dolor, nunca generarás la motivación suficiente que promueva ningún tipo de cambio.

Hemos evolucionado para estar constantemente con cierto nivel de insatisfacción. Ello nos ayuda a adaptarnos y a sobrevivir. Por ello nuestro propio dolor y miseria no son un error en la evolución humana sino algo que la caracteriza, algo que nos incita a la acción, algo de una importancia capital para nuestro bienestar.

En lugar de ello, en cuanto el dolor asoma la patita, mucha gente abandona todo y se dedica a anestesiarlo para sentirse bien tan pronto como les sea posible. Incluso si eso significa recurrir a sustancias o regresar a sus viejos valores para adormecer el dolor que subyace.

Para Epicuro, los placeres y dolores que uno ha de buscar tienen dos rasgos fundamentales. Un placer puede ser kinético o catastemático. Los primeros implican una búsqueda ininterrumpida del deseo, como fumar al sentir mono, comer al sentir hambre o mantener relaciones sexuales al sentir excitación. El problema de ellos es que, al menos que sean estrictamente necesarios, nos convierten en sus esclavos y hay que estar constantemente detrás de ellos para poder percibirlos una y otra vez. Solo es cuestión de tiempo que nos atrapen en un círculo vicioso del que es cada vez más difícil liberarse. En contraposición, los placeres catastemáticos no vienen y van, simplemente están presentes o ausentes. Estos son la realización profesional, la gratitud vital o la tranquilidad del alma.

El bienestar interior se alcanza en la modestia, la serenidad y la sostenibilidad del alma. Por ello, los placeres que el hombre ha de buscar han de ser estos últimos. El pensador describe el estado corporal óptimo como “Aponia”, es decir, la ausencia absoluta de dolores físicos y al estado mental óptimo como “Ataraxia”, o la ausencia absoluta de perturbaciones mentales. La combinación de estos dos placeres constituye la felicidad humana en su máxima expresión. Esto es una descripción casi calcada del concepto budista de Nirvana, es decir, buscar la paz interior evitando las fluctuaciones emocionales bruscas y los deseos impuros.¡

LA CULTURA DE LA SOBREPROTECCIÓN

Hemos basado nuestra identidad tanto en la queja, en la culpa, en el miedo y la critica que si nos quitaran esos 4 venenos, la mayoría de la gente no sabría de qué hablar.

Compara la vida de cualquier animal en un entorno previsible y cómodo como pudiera ser un zoológico con la de sus hermanos criados en libertad. En algún momento de la historia, los seres humanos también caminábamos en libertad antes de la llegada de la época dorada de la sobreprotección. Esta adaptación antinatural del hombre provoca una dependencia de las narrativas, creación de problemas innecesarios,  infantilización y, en resumen, añaden fragilidad a la sociedad en su conjunto.

La creación de narrativas es explotado por muchos medios de información que, por un lado alienta y por el otro perpetúa todo tipo de malestar y conflicto social. Como hemos visto, más que informar de historias reales, para ellos es más rentable encontrar algo que pueda ofender a algún grupo de personas, difundirlo para generar molestia y transmitir esa molestia a la población que responderá un eco cargado de todo tipo de tonterías que vienen y van dentro de esas posturas imaginarias. Lo que  pasa en realidad es que te están distrayendo de los verdaderos problemas sociales, que sí te afectan. Esto provoca que la gente se vuelva adicta a sentirse ofendida por todo, dándole derecho a creer que tienen una moral superior al resto y haciendo que con eso se sientan bien de manera momentánea. Por ello es muy importante fomentar valores como la honestidad, la transparencia o la duda en contra de otros como siempre tener razón, sentirnos bien por encima de todo o la venganza.

Si nos cerramos en un mundo en el que solo reforzamos nuestros argumentos, lo que hacemos inconscientemente es favorecer la mente tribal y esto es más susceptible a la caza de brujas. Acabas viendo a la otra parte, no como un rival con el que debatir, sino como un peligroso enemigo al que batir. Actúas sobre tu elefante, que no duda en defenderse dando trompazos indiscriminadamente a todo lo que no sea como le han dicho que es. Por ello es muy importante exponerte a muchos puntos de vista distintos y sacar tus propias conclusiones.

Me gusta especialmente un fragmento del presidente del Tribunal Supremo de Estados Unidos John Roberts que pronunció en la ceremonia de graduación de su hijo. Este discurso está contenido en el libro “La transformación de la mente moderna” y es muy revelador:

“Espero que, de vez en cuando, en los próximos años, os traten injustamente, para que así lleguéis a conocer el valor de la justicia. Espero que sufráis la traición, porque eso os enseñará la importancia de la lealtad. Lamento decirlo, pero espero que os sintáis solos de vez en cuando, para que no deis por seguros a vuestros amigos. De nuevo, os deseo mala suerte de vez en cuando, porque así seréis conscientes del papel que desempeña el azar en la vida y que el fracaso de los demás tampoco es completamente merecido. Y cuando perdáis, como os ocurrirá en algunas ocasiones, que de tanto en tanto vuestro adversario se regodee en vuestro fracaso. Es una forma de que entendáis la importancia de la deportividad. Espero que os ignoren, para que sepáis lo importante que es escuchar a los demás, y espero que sufráis el suficiente dolor para aprender a ser compasivos. Desee o no estas cosas, van a ocurrir. Y que saquéis provecho de ellas dependerá de vuestra capacidad de ver un mensaje en vuestras desgracias.”

Aislar a los niños en burbujas, ya sean burbujas higiénicas, burbujas emocionales o  burbujas de pensamiento es totalmente perjudicial para ellos. El sistema inmune es un sistema adaptativo complejo capaz de adaptarse y evolucionar en un entorno cambiante. Al igual que un cuerpo se atrofia por estar un mes en la cama, nuestro sistema inmune también necesita estresores y desafíos para aprender, adaptarse y crecer.

Muchas veces se intenta erróneamente preparar el camino para en niño, en lugar de preparar al niño para el camino. Intentar evitar cualquier cosa que pueda molestar al niño es totalmente perjudicial. Al proteger a los niños ante cualquier riesgo, lo que estamos haciendo es que reaccionen  con un miedo excesivo ante situaciones que  no son en absoluto peligrosas y peor aún, los estamos aislando de situaciones adultas que algún día tendrán que dominar. Esto provoca que cuando salgan de nuestro paraguas protector, caigan más fácilmente en la depresión o la ansiedad.

Todo esto no significa que debamos dejar de proteger a los niños de diversos traumas o enfermedades. Lo que quiero decir es que los debemos de proteger de la cultura de la ultraseguridad, que se basa en un error de comprensión sobre la naturaleza humana y sus dinámicas de recuperación tras un trauma.

La ultraseguridad emocional también es un peligro muy importante que no debemos obviar. Intentar mantenerte a salvo de todo aquel que esté en desacuerdo contigo solo crea conflictos, instiga un odio natural por la otra parte y divide sociedades.

En definitiva, los niños, como muchos otros sistemas adaptativos complejos, son antifrágiles. Si los aislamos en una burbuja no lograrán madurar y desarrollarse como adultos capaces que puedan interactuar de manera productiva con otras personas. La sobreprotección paterna elimina el ensayo y error, la antifragilidad de la vida de los niños y los aparta de lo natural, para que actúen de acuerdo a mapas mentales preexistentes. Necesitamos azar, desorden, aventura, autodescrubrimiento, episodios traumáticos, todas esas cosas que hacen que la vida sea algo que merezca la pena vivir. En lugar de ello, intentamos dar a los niños una existencia estructurada, falsa e ineficaz.

Nuestras vidas están llenas de información sobre lo que debe ser una experiencia humana satisfactoria, porque el negocio de los medios logra que con eso abras los ojos y se traduzca  en dinero. Pero la vasta mayoría de la gente no es extraordinaria sino bastante normal. Es común pensar que todos estamos destinados a hacer algo maravilloso y extraordinario. Después de todo, si esto fuese así, lo extraordinario sería la media, pero creer ese argumento lo que hace es inflar tu ego. En realidad no necesitas ser presidente de una gran multinacional, ser un gran “influencer” o ser supermillonario. Las experiencias básicas de la vida como una amistad sencilla, crear algo, leer un buen libro o reírte con alguien proporcionan un placer mucho mayor. Esto son cosas ordinarias por el mero hecho de que son cosas que realmente importan.

Para escribir este artículo, he utilizado como base el libro “El sutil arte de que (casi todo) te importe una mierda” de Mark Manson 

PENSAMIENTO Y EGO

La mayoría de las personas están enamoradas del drama particular de su vida. Su historia es su identidad. El ego gobierna su vida. En este artículo te hablé del egoísmo como algo positivo. No malinterpretes lo que vas a leer a continuación como una contradicción de lo anterior. El egoísmo es malo cuando se convierte en egocentrismo.

Pensar se ha vuelto una enfermedad. La enfermedad llega cuando las cosas se desequilibran. No hay nada de malo en que las células se multipliquen y se dividan en el cuerpo, pero cuando estas lo hacen descontroladamente sobreviene la enfermedad. Lo mismo pasa con la mente, que usada correctamente es un instrumento magnífico, pero puede ser muy destructiva si se usa de manera inadecuada. Cuando esto sucede, la mente te utiliza a tí. Esa es la enfermedad. Piensas que eres tu mente, pero ese es el engaño. El intrumento se ha apoderado de ti. Te has convertido en egocéntrico.

Muchos viven con un torturador en la cabeza que continuamente los ataca y los castiga drenándoles la energía vital. No es raro que esa voz sea el peor enemigo que puede tener una persona.

Cuando escuches esta voz, hazlo de manera imparcial. No juzgues. No condenes. No te identifiques con ese pensamiento. Entonces el pensamiento pierde su poder y rápidamente se calma, porque ya no lo estás retroalimentando.

El 80 o 90% de los pensamientos de la mayoría de las personas no solo son repetitivos e inútiles, sino que por su naturaleza disfuncional y, a menudo, negativa, gran parte es perjudicial. Este pensamiento se convierte en una adicción provocándote una sensación falsa de placer que invariablemente se convierte en dolor.

La mente condicionada no deja de generar pensamientos automáticos porque es lo único que sabe hacer. El problema de esos pensamientos es que enseguida se convierten en sentimientos y en reacciones corporales.

Todos tenemos una imagen mental de nosotros mismos basada en nuestro condicionamiento personal y cultural. Esto es lo que comúnmente se conoce como el fantasma del ego, para el cual lo único realmente importante es el pasado y el futuro. El momento presente queda eliminado de esta ecuación.

Lo que consideras pasado no es más que una memoria almacenada de un “ahora” anterior. Cuando recuerdas el pasado activas esa huella en la memoria y lo haces ahora. El futuro es un “ahora” imaginado, una proyección de la mente

La intensidad del sufrimiento depende del grado de resistencia al momento presente y esta a su vez depende de la fuerza con la que te identificas con tu mente, que siempre busca negar el ahora y escapar de él.

“El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”. La raiz de todo sufrimiento está en la creencia de que somos seres aislaos, separados del resto del mundo.

Cuanto más identificado estés con tu pensamiento, con tus gustos y tus odios, con tus juicios y tus interpretaciones, o lo que es lo mismo, cuanto menos vivas en el momento presente, más fuerte será tu carga energética emocional. Un patrón emocional inconsciente puede incluso manifestarse como un evento externo. Por ejemplo, es común que lagente que lleva mucha ira por dentro sin ser consciente de ella y sin expresarla, tenga más posibilidades de ser atacada por otras personas iracundas y a menudo sin razón aparente. Tienen una fuerte emanacion de ira que ciertas personas la perciben subliminalmente y que dispara su propia ira latente.

Mientras seas incapaz de permanecer en el ahora, cualquier dolor emocional que tengas dejará un residuo de sufrimiento en tí. Este dolor acumulado es un campo de energía negativa que ocupa tu cuerpo y tu mente. Mientras algunos de estos dolores son indefensos, como por ejemplo un niño que no deja de lloriquear, otros son verdaderos monstruos malignos y destructivos. Algunos son violentos físicamente, otros atacan a las personas que etán cerca de ti, otros a ti mismo…Los pensamientos que tienes sobre tu vida se vuelven entonces profundamente negativos y autodestructivos llegando incluso al suicidio del portador.

Para el dolor, la alegría es indigestible, por lo tanto solo puede alimentarse de dolor. Una vez que ha dominado al cuerpo, solo quieres regocijarte en ese dolor. Te vuelves una víctima o un victimario y solo quieres inflingir dolor o sufrirlo (o las dos cosas)

LA BUSQUEDA DEL EGO

Otro aspecto del dolor emocional es la sensación profundamente arraigada de carencia o de falta de totalidad. De no estar completo.

Las personas se embarcan a menudo en una persecución compulsiva de gratificaciones para el ego y de cosas con las cuales identificarse para llenar el vacío que llevan dentro. Cuando alcanzan todas esas cosas, se dan cuenta de que el vacío sigue ahí y que no tiene fondo. Mientras la mente egotista gobierne tu vida, no puedes estar verdaderamente en paz.

Las identificaciones del ego más comunes tienen que ver con las posesiones, eltrabajo que tienes, el nivel social y el reconocimiento, la apariencia física, las identificaciones políticas, etc.

Muchas personas usan el alcohol, el sexo, las drogas, la comida, el trabajo o incluso ir de compra como analgésicos en un intento inconsciente de suprimir la incomodidad básica. Cuando esto ocurre, una actividad que podría ser muy agradable si se usa con moderación, se convierte en compulsiva o adicta y todo lo que se logra con ella es un brevísimo alivio de síntomas. Una gran parte de la población, si fuera privada de sus drogas, se convertiriá en un peligro para ella misma y para los demás.

Esto hace que tu infelicidad no solo contamine tu propio ser y los que te rodean, sino la propia psiqué colectiva de la cual eres parte inseparable. La contaminación del planeta es solo un reflejo exterior de la contaminación psíquica interior. Observa la horrible crueldad y el sufrimiento en una escala inimaginable que los seres humanos han inflingido y continúan haciéndolo tanto unos a otros como a las demás formas de vida del planeta. Observa el miedo, la desesperación y la violencia que lo invade todo. Mientras estés dominado por la mente egotista, tu formas parte de esa locura colectiva porque el pensamiento colectivo se ha convertido en una enfermedad colectiva.

Si estas insatisfecho con lo que tienes, o incluso frustrado o enfadado con tus carencias presentes, eso puede motivarte a volverte rico, pero aunque ganes millones, continuarás experimentando la condicion interior de carencia y en el fondo senguirás sintiéndote no realizado.

Ninguna otra forma de vida del planeta conoce la negatividad, solo los seres humanos. Ninguna otra forma de vida viola y envenena a la tierra que la sostiene. Los únicos animales que pueden experimentar ocasionalmente algo parecido a la negatividad o mostrar signos de conducta neurótica son los que viven en contacto estrecho con el hombre y que por eso se vinculan a la mente humana y su locura.

Puesto que el miedo es una consecuencia del ego, el mundo está dominado por miedo. Nuestra realidad colectiva es una expresión simbólica de miedo y de las pesadas capas de negatividad que acumula la psiqué humana colectiva. Cuando la mayoría de los seres humanos se libren de ese engaño, este cambio interior afectará a toda la creación.

Hasta que no caigamos en la cuenta de que nosotros no tenemos ego sino que somos el ego, hasta que no comprendamos que no tenemos envidia o violencia sino que somos la envidia y la violencia personalizadas, no será fácil que la anhelada transformación del mundo surja.

Piensa que toda persona con la que entres en contacto será tocada con tu presencia y afectada por la paz que emanes, sea consciente o inconsciente. Por eso todo cambio empieza desde dentro. Sé el cambio que quieres ver en el mundo pero sin identificarte. Si apoyas cualquier movimiento colectivo desde el ego, te estarás identificando con una de las polaridades, crearás un enemigo y seras arrastrado por la inconsciencia.

Aumenta la consciencia divulgando información o a lo sumo practicando resistencia pasiva. Pero asegurate siempre de no llevar en tu interior ni odio ni negatividad. Piensa que atraes y manifiestas lo correspondiente a tu estado interior.

El Jesús bíblico habla de “estar en el mundo sin ser el mundo”. No busca que huyamos del mundo ni de aquello que nos gusta. A lo que ayuda es a estar en el mundo cotidiano de sus sensaciones agradables y desagradables. Con sus risas y sus llantos. Sin buscar escapar de él cuando no que experimentamos no es agradable

EL AMOR DESDE EL EGO

La razón por la que el amor romántico es una experiencia tan intensa y universalmente perseguida es que parece ofrecer la liberación de un estado profundamente arraigado de miedo, necesidad, carencia y falta de plenitud.

Identificado con ese ego del que hablamos, obtienes el sentido de quién eres de cosas que nada tienen que ver con quién eres en realidad como tu papel social, la apariencia, los éxitos y fracasos, etc. Ese falso ser elaborado por la mente se siente vulnerable e inseguro y siempre está buscando cosas nuevas con las que identificarse para que le den sensación de que existe. Como nunca nada de esto es suficiente, el miedo y la carencia permanecen para siempre.

Entonces aparece una relacion especial. La respuesta a todos los problemas del ego, o al menos en un principio. Todas las cosas que preocupaban al ego son reemplazadas y da sentido a su vida la persona de la que estás “enamorado”. Si en tus relaciones experimentas “amor” y su contrario (celos, violencia emocional, etc.) es probable que estes confundiendo el apego del ego y la dependencia adictiva con el amor.

El amor verdadero no tiene contrario. No puedes amar a una persona y atacarla al momento siguiente. Si tu amor tiene un contrario es que no amor, sino una fuerte necesidad del ego de completarse a sí mismo. Lo que le salva por un corto periodo de tiempo.

Pero llega un punto que tu pareja deja de llenar las necesidades de tu ego. Vuelven a aparecer los sentimientos de carencia, miedo y dolor que habían estado ocultos. Cuando aparecen en escena, estos sentimientos llegan con más fuerza que antes y percibes a la pareja como la causante de ellos.

Este ataque puede despertar el dolor de la pareja y que él o ella te contraataque. Entonces tu ego espera que ese ataque o intento de manipulación sea castigo suficiente para inducir en la pareja un cambio de conducta, de modo que puedas utilizarla de nuevo como protección de tu dolor. Y de este modo el ciclo se retroalimenta.

Toda adicción empieza y termina con dolor. No importa a la sustancia que seas adicto. Estas utilizando a algo o a alguien para ocultar tu dolor. Las relaciones entre hombres y mujeres reflejan el profundo estado de crisis en el que se encuentra la humanidad. Si no puedes estar agusto contigo mismo cuando estas solo, buscarás una relacion para ocultar tus desasosiegos. Pero puedes estar seguro de que este reaparecerá en cualquier otra forma en la relación y probablemente responsabilices a tu pareja de ello.

El mayor catalizador para el cambio en una relación es la aceptación completa de tu pareja tal y como es, sin necesidad de juzgar o de cambiar de ninguna manera.

Para escribir este artículo, he utilizado como base el libro El poder del ahora de Eckhart Tolle

El lado oscuro de los socráticos

Constantemente leo en algunos foros que se tiende a idealizar la vida y obra de filósofos como Sócrates, Platón o Aristóteles. Estoy seguro que muy pocas personas han leído obras completas de los dos últimos y, haciendo lo que los ingleses llaman cherry picking,  solo se han quedado con las frases sueltas que rulan por ahí y más se adecúan a su forma de pensar. Yo mismo los he nombrado en muchas ocasiones y no niego que su contribución al mundo de la filosofía ha sido inmensa, pero no olvidemos que son hijos de su época, y como tal, si ahondamos en su filosofía, podemos ver que hace aguas en muchos puntos.

Se decía que Sócrates corrompía a la juventud de Atenas por eso fue condenado a muerte, obligado a beber cicuta. Al parecer esta corrupción consistía en incitar a los jóvenes  abandonar la tradición de trabajar en el taller de su familia para ir con él a buscar la virtud y otros términos esotéricos.

Aristóteles fue un fiel defensor de la esclavitud y del trabajo gratuito con herramientas vivas, así como que los dueños de esos esclavos pudiesen hacer con ellos lo que considerasen necesario. Su Política compara una economía sin esclavos con un telar sin tejedor mirando con desprecio a los comerciantes y otros empresarios y de esa manera contradiciendo a toda la tradición comercial de Atenas. Esa adoración  a la esclavitud hizo que en la comarca de Atenas hubiese una relación de 15 esclavos por cada hombre libre.

No olvidemos tampoco que Aristóteles fue tutor del hijo de Filipo II de Macedonia, tirano que acabó con el entorno de libertad de las ciudades estado de Grecia  y ese hijo acabó convirtiéndose en el dictador y demente Alejandro Magno. Para romper una lanza en su favor, diremos que Aristóteles aceptaba, no sin cierto recelo,  la propiedad privada y la libertad individual le parecía deseable e inevitable. Pero también, en su falta comprensión del orden espontáneo del mercado, dice que es imposible concebir una ciudad estado de cierto tamaño,  porque sería imposible organizarla bajo un poder central.

Aunque la supervivencia de los atenienses dependiese de la exportación de cereal, el ideal aristotélico  nunca dejó de ser un autarkos, es decir, un orden basado en la autosuficiencia. Para el pensador, todo orden de la actividad humana debe proceder de la organización deliberada de un poder central, dejando totalmente de lado la existencia del mercado. El comercio, es decir, la producción basada en el lucro, para él era no acorde con la naturaleza humana.

Era incapaz de entender que en el siglo V, es decir, en una época anterior, la civilización sin comercio era incapaz de superar una existencia nómada  y también de levantar ciudades  o dejar prueba de su grandeza.

De haber conseguido sus coetáneos lo que predicaba Aristóteles, Atenas no habría pasado de ser una simple aldea y nunca hubieran podido vivir en ella sin dar un palo al agua gente como Sócrates, por ejemplo.

Precisamente, la República perfecta de Platón está organizada desde arriba por intelectuales, que al ser los más listos, debían imponer por la fuerza sus mandatos al resto.

Lo fundamental es que jamás nadie de un solo paso que no esté mandado y viva siempre mirando y siguiendo al jefe. Debemos entrenar al alma para que ni siquiera considere la posibilidad de actuar como un individuo o saber cómo se hace eso.

Platón, Las Leyes

El filósofo también consideraba la esclavitud como imprescindible para una sociedad civilizada.

Platón odiaba profundamente la democracia ateniense de su época y rindió admiración por su vecina Esparta. Una sociedad militarista que desdeñaba a los empresarios, artesanos y comerciantes en la que todos los recursos estaban puestos a disposición de todo el mundo.

Una sociedad en la que sus mujeres sean comunes a todos los hombres y ninguna pueda cohabitar privadamente con alguno, siendo sus hijos también comunes.

Platón, La República

Los niños eran separados  de sus madres desde los siete años y entregados a la tutela del estado que muchas veces los abandonaba en cavernas para que murieran.  Su entrenamiento, de intemperie y hambre los empujaba a engañar y robar como modo de subsistencia, cosa admirable para ellos. Los que nacían incapacitados para luchar o con alguna deformidad, directamente eran despeñados para conservar la pureza de la raza

Reprochaban a los atenienses ser libertinos y afeminados y despreciaban a las demás polis por no someter lo individual a lo colectivo.

Los espartanos prohibieron la música y permitían a los esclavos practicar las manualidades necesarias únicamente para subsistir. Esparta no permitía ningún tipo de sistema monetario ni comercio ya que consideraban que la adquisición de riqueza sembraba egoísmo y debilitaba la disciplina militar.

Mientras tanto, sus vecinos atenienses se hacían a la mar y aprendían a adaptarse al mundo en constante evolución. Su fin no era anexionar territorios sino comerciar con ellos para sacar un beneficio mutuo. A la vez que Atenas se hacía cada vez más fluida y creativa, Esparta se convertía en más rígida.

En el 431 Antes de Cristo estalló la guerra entre Atenas y Esparta. Tras 20 años, los espartanos emergieron victoriosos.

Habían sido instruidos en la guerra pero no en política ni economía y al no estar acostumbrados, la riqueza y el estilo de vida ateniense los sedujo y apabulló. Los gobernantes sucumbían peores formas de corrupción y eso hizo que Esparta se debilitara por momentos. No fueron los ejércitos los que los derrotaron sino el dinero ateniense y, en el largo plazo, Atenas se convirtió en el conquistador.

Los filósofos griegos fueron incapaces de entender el orden espontáneo del mercado y la naturaleza cambiante de las instituciones. Sus oponentes los tan denostados sofistas entendieron mucho mejor ese orden espontáneo o algunos otros   filósofos como Jenofonte.  En su arrogancia, creyéndose más listos que nadie, alimentaron el socialismo de ingeniería social, o lo que en tiempos modernos se llama racionalismo cartesiano. Esto se basa en pensar que la razón el ser humano lo puede todo. Se pone tal confianza en esa razón que pensamos que por vía científica se pueden solucionar todos nuestros problemas. Que introduciendo una serie de datos, daremos con un algoritmo que consiga organizar la sociedad de una manera justa  y eficiente. Aún a día de hoy, tras muchos intentos fallidos de ese tipo de socialismo a lo largo de la historia de la humanidad, no hemos llegado a comprender que una sociedad organizada por mandato desde arriba es imposible.

FUENTES

  • Platón, La República
  • Escohotado, A. Los enemigos del comercio I. La historia moral de la propiedad. Espasa
  • Platón,  Las Leyes
  • Geene, R. Las 48 leyes del poder. Espasa
  • Hayek, F. La fatal arrogancia

Víctimas de nuestra mente

Si has vivido lo suficiente sabes que las personas están gravemente heridas. Cuando eres joven y tienes poca experiencia tiendes a pensar dos cosas. Por un lado que hay alguien por ahí que es perfecto y por el otro que hay alguien por ahí que es perfecto para ti. Es probable incluso que encuentres a esta persona hipotéticamente perfecta, a al que verás en un estado de delirio y te enamores perdidamente de ella amando más a tu propia imagen de perfección que a la persona en sí. Pronto te das cuenta de que estas dos máximas son incorrectas y de que nadie es perfecto.

Estamos hambrientos. Tenemos hambre de aprobación, hambre de atención, hambre de afecto. Tenemos hambre de libertad para aceptar la vida, conocernos y ser realmente nosotros mismos. Pero ese hambre, atrae una serie de consecuencias asociadas, sobre todo si no se sabe gestionar bien y una de las consecuencias principales es nuestra propia victimización.

Sufrir es algo inevitable, lo que cambia es la forma de reaccionar ante ese sufrimiento. La ciencia determina nuestros sentimientos y como influyen en nuestra conducta. Por lo tanto, para modificar esa conducta debemos modificar nuestros sentimientos y para modificar nuestros sentimientos, debemos cambiar nuestros pensamientos.

A lo largo de nuestras vidas tendremos experiencias desagradables, cometeremos errores y no siempre tendremos lo que queremos. Eso forma parte del hecho de ser humano. El problema y la base de nuestro sufrimiento constante es la creencia de que el malestar, los errores y la decepción indican algo sobre nuestra valía. La creencia de que las cosas desagradables en nuestra vida son lo que nos merecemos.

Todos en nuestra vida podemos padecer algún tipo de desgracia o abuso provocado por las circunstancias en algún momento. Somos víctimas de un ataque que viene del exterior y no podemos hacer nada contra ello.

En cambio, el victimismo procede del interior. Nadie puede convertirnos en víctimas excepto nosotros mismos. Muchas veces nos aferramos a nuestra propia victimización y desarrollamos una mentalidad de víctima. Una forma de pensar rígica, culpabilizadora, pesimista, atrapada en el pasado, implacable y castigadora fuera de los límites saludables. El monólogo interior hace que nos convirtamos en nuestros propios carceleros.

“Considera cuan vehementes son los sentimientos de los animales y sin embargo, cuan cortos. Cuando la fiera ha vuelto algunas veces a su guarida despoblada por el cazador, y siguiendo los ratros de sus cachorros, ha reccorido el bosque, en muy poco tiempo extingue su rabia. Las aves lanzan agudos fritos alrededor de su despojado nido y en pocos momentos después se calman y emprenden el acostumbrado vuelo. Ningún animal lamenta por mucho tiempo la pérdida de sus hijos, si no es el hombre, que ayuda a su dolor, no siendo su aflicción como la experimenta sino como se la propone. […] El fuego quemará a todos, el hierro tendrá sobre todos los cuerpos su propiedad de cortar. Pero la pobreza, el luto o la ambición impresionan a unos y a otros según influye en ellos la costumbre haciéndonos débiles y cobardes”

Séneca

Piensas que no eres lo bastante bueno o que no hay sitio para tí en el mundo. Así es como malinterpretamos los hechos en nuestras vidas. Como asumimos las cosas sin comprobarlas. Como nos inventamos una historia que nos explicamos a nosotros mismos reforzando lo que ya sabemos.

No podemos elegir tener una vida sin dolor. Pero podemos decidir ser libres, escapar del pasado suceda lo que suceda y adaptarmos en la medida de lo posible.

Tal vez a vida sea un estudio de las cosas que no tenemos pero nos gustaría tener y de las cosas que tenemos pero que no nos gustaría tener, pero es importante cambiar el enfoque. En lugar de preguntarnos ¿por qué vivimos? la pregunta es ¿qué puedo hacer con la vida que he recibido?

Cuando nuestra necesidad de autorrealización entra en conflicto con nuestra necesidad de valoración positiva (o viceversa) podemos optar por reprimir, esconder o ignorar nuestra propia personalidad y deseos. Cuando llegamos a creer que no hay manera de ser amado ni de ser auténtico, corremos el riesgo de negar nuestra verdadera naturaleza.

Los comportamientos autodestructivos surgieron en primer lugar como comportamientos útiles, como cosas que hacían para satirfacer una necesidad de aprobación, afecto o atención. Una vez que descubres por qué has desarrollado determinado comportamiento (despreciar a los demás, comer demasiado, unirse a personas iracundas…) puedes asumir la responsabilidad de mantener o no dicho comportamiento. Puedes aprender a cuidarte mejor y a aceptarte dándote cuenta de que cuando anestesiamos nuestros sentimientos con comida, alcohol u otras conductas compulsivas no hacemos más que prolongar nuestro sufrimiento.

Pensamos que el tiempo lo cura todo pero no es así. El tiempo no cura, lo que cura el lo que haces con el tiempo. Curarse es posible cuando decidimos asumir la responsabilidad. Cuando decidimos correr riesgos y, por último, cuando decidimos liberarnos de la herida y dejar atras el pasado o la pena.

La mayoría de nosotros queremos un dictador para poder pasarle la pelota y decir “tú me has obligado a hacer esto. No es culpa mía”. Pero no podemos pasarnos la vida debajo de un paraguas ajeno y luego quejarnos de que nos estamos mojando. Mientras responsabilicemos a otra persona de nuestro propio bienestar continuaremos siendo víctimas.

Puedes vivir para vengarte del pasado o para enriquecer el presente. Puedes vivir en una prisión o dejar que ese pasado sea el trampolín que te ayude a alcanzar la vida que deseas.

La ira no es un valor, solo un sentimiento. Significa que estas vivo. La ira, por muy absorvente que sea, nunca es la emoción más importante. Solo es la punta de la lanza. Una fina capa superior expuesta a un sentimiento mucho más profundo. El verdadero sentimiento disfrazado por la máscara de la ira es habitualmente el miedo. Y no puede existir amor y miedo al mismo tiempo.

Cuando pierdes los estribos, puede que te sientas fuerte en el momento pero en realidad estas entregando tu poder. La fuerza no consiste en reaccionar sino en responder. Sentir lo que sientes, meditar sobre ello y planear una acción que te aproxime al objetivo.

Los instintos más básicos y poderosos como la sed, el apetito, la ira, la alegría y la lujuria pueden ascender con facilidad, adueñarse de nosotros y pugnar entre ellos. No es fácil lograr la resilencia y la fuerza de un espíritu unido pero una casa dividida contra sí misma no se sostiene.

Una persona que no está bien compensada reacciona de manera exagerada ante la más mínmima señal de frustración o de fracaso. No se la puede satisfacer porque no puede conseguir lo que quiere e incluso el argumento más débil la puede paralizar. Así pues, a una persona con grandes conflictos, aunque arremeta con cólera y se revelva, se la puede detemer metafóricamente poniéndole un solo dedo en el pecho.

La duda nos carcome y la certidumbre nos aplasta. Esas fueron las dos alternativas que pronosticó Nietzsche para lo que iba a suceder tras la muerte de Dios.

Nunca he conocido a nadie que decidiera conscientemente vivir en cautividad. Sin embargo, si he sido testigo una y otra vez de lo dispuestos que estamos a entregar nuestra libertad espiritual y mental. Es decir, ceder a otra persona o entidad la responsabilidad de guiar nuestras vidas y de decidir por nosotros. Para ver más sobre como esto ha influido negativamente en el curso de la historia, puedes leer esta entrada

Por muy pequeños que seamos en el gran plan de universo y el tiempo, cada uno de nosotros es un pequeño mecanismo que hace que la rueda gire. A veces, en los peores momentos de nuestras vidas, lo momentos en los que nos asedian los deseos negativos que amenazan con desquiciarnos con la insostenibilidad del dolor que debemos soportar, son en realidad los momentos que nos llevan a entender nuestra valía. Es como si adquiriéramos consciencia de nosotros mismos como un puente entre lo que ha sucedido todo lo que sucederá.

Nuestras experiencias dolorosas no son un handicap sino un regalo. Nos proporcionan perspectiva y sentido. Una oportunidad de encontrar nuestro objetivo y nuestra fuerza

No sabemos a donde vamos, no sabemos qué va a pasar pero nadie puede quitarte lo que pones en tu mente.

Proponte algo profundo y excelso. Si a medio camino encuentras una vía mejor, cambia de rumbo. Pero cuidado, no es fácil distinguir entre cambiar de senda y rendirse. Elige la mejor meta que se te ocurra e intenta alcanzarla, aunque te tambalees. Percátate de tus errores y malentendidos, afrontalos y corrígelos. Ordena tu historia: pasado presente y futuro.

La disciplina y la transformación te impulsarán hacia delante. Con voluntad y suerte encontrarás una historia magnífica que mejorará con el tiempo y quizá incluso te brinde algo más que unos pocos momentos de alegría y satisfacción.

Todo lo que no se renueva se estanca y no cabe duda de que una vida sin curiosidad, ese instinto que nos empuja hacia lo desconocido, sería una forma de existencia emasculada. Manten un pie en el orden mientras estiras el otro a tientas hacia lo desconocido. Solo así podrás encontrar el equilibrio

Para escribir este artículo he utilizado como base el libro “La bailarina de Auschwitz” de Edith Eger y “Más allá del orden” de Jordan B. Peterson

La importancia del sueño

El sueño puede considerarse el más absurdo de los fenómenos biológicos. Cuando estas dormido eres vulnerable, no puedes buscar alimento ni socializar y te hace vulnerable a los depredadores. Por estos factores debería haberuna fuerte presión evolutiva para evitar la aparición del sueño. Por ello, si durante toda la evolución no se ha suprimido el sueño como tal, es porque sus tremendos beneficios superan con creces a los riesgos y las desventajas.

No hay ningun organo principal del cuerpo ni ningún proceso cerebral que no mejore a través del sueño y que no se vea perjudicado cuando no dormimos lo suficiente. Las deficiencias físicas y mentales causadas por una noche de mal sueño superan con creces a las causadas por la ausencia de comida o ejercicio.

Cada criatura viviente del planeta tiene un rítmo natural o también llamado rítmo circadiano. El rítmo circadiano del ser humano es de aproximadamente 24 horas y 15 minutos. Este reloj biológico se aloja en el centro del cerébro y recibe el nombre de núcleo supraquiasmático. Este núcleo de nombre casi imprununciable se aloja en el punto de cruce de los nervios ópticos que provienen de los globos oculares y se sirve de la información que recibe de la luz para corregir nuestra inexactitud temporal. A su vez controla una gran serie de comportamientos entre los que se incluyen cúando quieres estar despierto y cuándo dormido. También controla la temperatura corporal, disminuyéndola o aumentádola a lo largo del ciclo, independientemente de si estas dormido o despierto.

A partir de las instrucciones del núcleo supraquiasmático, el aumento de la melatonina comienza poco despoues del anochecer y es liberada al torrente sanguíneo desde la glándula pineal. Por lo tanto esta sustancia ayuda a regular el momento en el que ocurre al sueño, avisando de la oscuridad a todo el cuerpo.

Una vez que el sueño está en marcha, la concentración de melatonina disminuye hasta que el amanecer bloquea la liberación de esta.

Con cada minuto que estas despierto, una sustancia llamada adenosína se está acumulando en tu cerebro lo que provoca un deseo cada vez mayor de dormir. Esto se conoce como presión del sueño. Esta señal de la adenosína la puedes silenciar de forma artificial tomando una sustancia química que te hará sentir más alerta y despierto: la cafeína.

La cafeína desactiva los receptores de adenosina y bloquea la señal de somnolencia. Es el equivalente a taparse los oídos con los dedos para silenciar un sonido. Esta sustancia tiene una vida media de 5 a 7 horas en el cuerpo (cuanto más viejos somos más tarda nuesro cerebro y nuestro cuerpo en eliminar la cafeína) e incluso los cafes descafeinados contienen entre un 15 y un 30% de la cafeína que contendría un café normal. Una vez que el hígado elimine toda la sustancia, sobrevendrá toda la somnolencia acumulada antes de tomar el café, sumada a la adenosina que se ha ido acumulando en estas horas.

Por fin cuando te vas a la cama se produce una evacuación masiva de adenosína y despues de aproximadamente 8 horas de sueño la purga estará completa.

Cuando permanecemos despiertos se bloquea ese drenaje y el cerebro no puede librarse de la presión química del sueño. Por otro lado el ritmo circadiano sigue su curso sin tener en cuenta si estás dormido o no y esto provocará los desajustes que veremos más adelante.

DOS TIPOS DE SUEÑO

Durante la noche nos vamos moviendo entre las fases no-REM y REM del sueño cada aproximadamente 90 minutos. En la primera mitad de la noche, la gran mayoría de estos ciclos se consumen con un sueño no-REM profundo y muy poco sueño REM pero a medida que nos adentramos en la segunda mitad este equilibrio cambia. Dada la limitación física impuesta por el número de neuronas el cerebro tiene que encontrar el punto óptimo entre mantener la información antigua y dejar espacio suficiente para la nueva. Por ello, la primera parte de la noche se hace un trabajo de limpieza y eliminacion de conexiones neuronales innecesarias y en la etapa de sueño REM que viene despues, se refuerzan las conexiones necesarias.

Por esto, aunque solo pierdas un 25% de horas totales de sueño, en realidad estas perdiendo de un 60 a un 90% de sueño REM.

Cuando nos quedamos dormidos, el tálamo, que es la puerta sensorial situada en el centro de cerebro, bloquea la transferencia de señales procedentes de la percepción (sonido, vista, tacto…) hacia la parte superior del cerebro o cortex. Esto no solo hace que perdamos el sentido de la conciencia sino que hace que no soñemos en la fase no-REM y perdamos la percepción del tiempo.

Durante el sueño REM el cerebro parece estar despierto, en cambio el cuerpo está completamente paralizado. Esta característica denominada atonía es instigada por una potente señal de desactivacion que se transmite a lo largo de toda la médula espinal desde el tronco cerebral. Esto se produce para que el cerebro pueda soñar con seguridad

EL SUEÑO EN OTRAS ESPECIES

Todas las especies estudiadas por los científicos duermen, incluyendo moscs, abejs, cucarachas, ranas, tortugas, gusanos,etc. Estudiando la evolución se podría decir que el sueño fue el primer estado de vida en este planeta y fue a partir del sueño de donde surgió la vigilia.

Ninguna de las posibles explicaciones (tamaño, dondicion de presa o depredador, vida diurna o nocurna etc) explica la diferencia de sueño entre especies de forma útil. Lo que si se sabe es que una mayor complejidad del cerebro en relacion con el tamaño del cuerpo da como resultado mas horas de sueño.

No todas las especies pasan por todas las etapas del sueño pero sí todas pasan por la fase de no soñar o no-REM. Parece ser que el sueño REM esta reservado a las especies que han aparecido despues en la línea evolutiva como es el caso de los mamíferos (salvo orcas o delfines ya que obviamente si el sueño REM les paraliza el cuerpo no podrían nadar y acabarían ahogándose). Los osos y los lobos marinos por ejemplo cuando están en tierra pasan por fases REM y no-REM pero cuando estan en el océano la fase REM desaparece.

Algunos animales cuentan con sueño unihemisférico, es decir, durante una parte de la noche, una mitad del cerebro se encuentra totalmente despierta y a la mitad de la noche se intercambian para que la parte vigilante pueda disfrutar del merecido sueño no-REM reparador. Incluso esto se ha observado en los humanos, cuando duermen en sitios a los que no están acostumbrados, por ejemplo, un hotel, una parte del cerebro permanece ligeramente despierta para vigilar. Si alguna vez has dormido mal en un hotel, ya sabes la razón.

EL HOMO SAPIENS

Cuando la sociedad pasó de ser agrícola a industrial, el ser humano abandonó el sueño bifásico, es decir, un periodo nocturno de sueño acompañado de una pequeña siesta. Se ha demostrado que las sociedades que han incorporado la siesta en sus patrones acompañada de una dieta saludable son las claves de una larga vida.

La cantidad de tiempo que dormimos es notablemente menor que los demas primates (de 10 a 15 horas) y tenemos una cantidad desproporcionada de sueño REM. Pasar de dormir en los árboles a dormir en el suelo catapultó al homo sapiens a la cima de la pirámide de la evolución. Dado a nuestro alto grado de sueño REM, tenemos mayor inteligencia cognitiva y nuestro nivel sociocultural es más complejo. Por ello, el sueño REM podría haber acelerado el control racional de nuestras emociones primitivas iniciales.

Nuestra regulación emocional depende en gran parte de la calidad de sueño REM que tengamos cada noche. Por otro lado esta fase del sueño también alimenta la creatividad. A medida que se mejoraban los circuitos emocionales y creativos del cerebro, este necesitaba cada vez más sueño REM nocturno debido a los sistemas neuronales cada vez más exigentes y con esta retroalimentación positiva empezamos a formar, organizar, mantener y modelar deliberadamente grupos cada vez más amplios.

EL SUEÑO EN LAS ETAPAS DE LA VIDA

Antes de nacer, el feto pasa la mayor parte del tiempo en un estad parecido a la fase REM del sueño. Aproximadamente en la semana 23 del embarazo se empieza a producir el sueño no-REM y REM pero dado que el cerebro no se ha formado en su totalidad, no hay un mecanismo que evite los movimientos corporales bruscos. De ahí que durante esta etapa aparezcan lo que vulgarmente se denomina como “patadas” del feto. En esta etapa el feto pasa unas 6 horas de sueño no-REM, 6 horas de sueño REM y otras 12 de un sueño intermedio que no se podría precisar y solo en el tercer trimestre surgen destellos de vigilia real.

En la última semana del embarazo, el feto alcanza el máximo de sueño REM que logrará en toda su vida. Este empujón final ayuda a construir la última fase del cerebro.

Una vez que el feto ve la luz, el sueño REM sigue dominando el periodo que está dormido, construyendo calles y carreteras neuronales que originaran pensamientos, sentimientos decisiones y acciones. De hecho, los niños autistas tienen entre un 30 y un 50% menos de sueño REM

Otro inhibidor potente de este sueño REM en el feto es el alcohol, ya que atraviesa sin priblemas la barrera placentaria y afecta facilmente al desarrollo del feto. Hay estudios que relacionan el consumo de alcohol de la madre en el embarazo con enfermedades neuropsiquiátricas en el niño, incluido el autismo.

Hasta el año de desarrollo, el nucleo supraquiasmático del bebe no toma las riendas para establecer el rirmo circadiano y medida que va creciendo el sueño REM se va estabilizando hasta alcanzar un 80/20 a favor del sueño no-REM en la adolescencia.

A los nueve años, el ritmo circadiano hará que el niño se duerma en torno a las 9 de la noche. Cuando cumple 16 el aviso de oscuridad y sueño sucede unas horas más tarde. Por ello, pedirle a tu hijo adolescente que se vaya a la cama a las diez es el equivalente circadiano a perdirte a ti mismo que te vayas a dormir a las siete u ocho. .

A medida que te adentras en la cuarta década de vida se produce una reducción palpable del sueño no-REM profundo.

Para empeorar las cosas, a medida que envejecemos la fuerza del ritmo circadiano y la cantidad de melatonina que se liebera cada noche disminuyen.

Las personas mayores sufren una reducción en la eficiencia del sueño provocando durante la vigilia malestar físico, inestabilidad mentas o estado de alerta reducido, que enseguida los familiares asocian con la demencia, pasando por alto la probabilidad de que se deba a un mal patrón del sueño.

Para no hacerlo más largo, voy a dejar aquí el artículo de hoy. Para escribirlo, he tomado como referencia los estudios del neurólogo Maattwe Walter sobre el sueño, contenidos en su libro Por qué dormimos.

Si os interesa el tema y me lo pedís en los comentarios, puedo hacer una segunda parte explicando por qué dormimos, como la falta de sueño está detras de problemas cardiacos, cancer y en general una vida más corta, como afectan las pantallas por la noche y al final daré una serie de consejos para dormir mejor.

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