SIGMADIEZ

Lo más importante en esta vida es estar fuerte

Nos han dicho que lo importante en la vida es ser feliz. Tener amigos. Encontrar el amor. Formar una familia. Ganar dinero. Viajar. Disfrutar. Encontrar un trabajo que nos guste.

Todo eso está muy bien.

Pero quizá hemos olvidado algo mucho más básico: para disfrutar de todo eso necesitas tener la capacidad para vivirlo.

Puedes tener dinero, pero si tu cuerpo no responde, tu dinero no puede devolverte la capacidad física que has perdido. Puedes tener amigos, pero ellos no pueden hacer por ti el esfuerzo que tú no eres capaz de hacer. Puedes tener una pareja que te quiera, pero no puede vivir dentro de tu cuerpo. Y puedes perseguir la felicidad durante años mientras construyes una vida en la que eres cada vez menos capaz de soportar cualquier dificultad.

Por eso, si tuviera que elegir una sola cosa que desarrollar durante toda la vida, elegiría esta:

Estar fuerte.

Un cuerpo fuerte es un cuerpo capaz

Estar fuerte no significa únicamente tener músculos grandes o levantar mucho peso. Significa tener un cuerpo capaz de hacer cosas.

Cargar, empujar, tirar, correr, caminar, subir escaleras, levantarte del suelo, mantener el equilibrio, jugar con tus hijos o llegar a una edad avanzada conservando tu autonomía.

La fuerza, la resistencia, la movilidad y la masa muscular son reservas. Y las reservas solo parecen innecesarias cuando todo funciona perfectamente.

Entrenar no consiste únicamente en construir el cuerpo que quieres tener hoy. También consiste en construir el cuerpo que agradecerás tener dentro de veinte o treinta años.

El cuerpo enseña a la mente

Nadie debería decir que por tener músculos automáticamente tienes una mente fuerte. No funciona así.

Pero entrenar puede enseñarte algo que después puedes llevar a cualquier otro ámbito de tu vida: hacer lo que tienes que hacer aunque no tengas ganas de hacerlo.

Una serie difícil no se vuelve más fácil porque estés desmotivado. Una progresión no se consigue en una semana. Un ejercicio que no dominas requiere repetirlo. Y algunas veces fallas.

El entrenamiento te obliga a aceptar que mejorar requiere tiempo, esfuerzo y constancia.

La ciencia también ha encontrado una relación entre actividad física regular y diferentes indicadores de salud mental y cognitiva. Pero quizá no haga falta complicarlo demasiado: quien lleva años entrenando sabe que el cuerpo y la cabeza no viven en mundos separados.

Cuando fortaleces el cuerpo, también entrenas tu relación con el esfuerzo, la frustración, la disciplina y el fracaso.

Si el cuerpo es fuerte, la mente debe ser flexible

Hay otra cosa importante: estar fuerte no significa ser rígido.

Un cuerpo preparado necesita fuerza, pero también movilidad. Necesita estabilidad, pero también capacidad de adaptarse.

La mente funciona de una manera parecida.

Una persona mentalmente fuerte no es aquella que nunca cambia de opinión. Es aquella que puede cambiar cuando descubre que estaba equivocada. Puede modificar sus planes cuando cambian las circunstancias. Puede aceptar una derrota sin convertirla en una definición de sí misma.

La rigidez puede parecer fortaleza mientras todo permanece estable.

Cuando llega la tormenta descubrimos la diferencia.

La felicidad está sobrevalorada

Quizá esto sea lo más polémico.

Nos han enseñado a perseguir la felicidad como si fuera el objetivo final de la vida. Pero la felicidad es un estado, no una condición permanente. Aparece, desaparece y depende de muchas cosas que no controlamos.

Si conviertes la felicidad en tu objetivo principal, corres el riesgo de organizar tu vida alrededor de evitar cualquier incomodidad.

Y una vida sin incomodidad no te hace fuerte.

El entrenamiento funciona al revés. No buscas que el esfuerzo desaparezca. Buscas convertirte en alguien capaz de soportarlo.

Esa diferencia es enorme.

Lo demás importa, pero no puede sustituirte

El dinero importa. El amor importa. La amistad importa. La familia importa.

Pero ninguno puede sustituir tu propia capacidad.

Tus amigos pueden ayudarte, tu pareja puede acompañarte y tu familia puede apoyarte, pero hay cosas que tendrás que afrontar tú solo.

Por eso estar fuerte no significa despreciar todo lo demás. Significa construir una base que permita disfrutar de todo lo demás durante más tiempo y con mayor autonomía.

Porque no sabes qué te va a pedir la vida dentro de diez, veinte o treinta años.

Pero sí puedes decidir con qué cuerpo y con qué cabeza vas a llegar allí.

Hazte fuerte

No entrenes únicamente para verte mejor.

Entrena para ser más capaz.

Para depender menos de las circunstancias.

Para conservar tu autonomía.

Para tolerar el esfuerzo.

Para levantarte cuando caigas.

Para adaptarte cuando las cosas cambien.

Para llegar a viejo con un cuerpo que todavía te permita vivir.

Y porque, al final, quizá la verdadera felicidad no consista en conseguir una vida en la que nada duela, nada cueste y nada salga mal.

Quizá consista en convertirte en una persona capaz de afrontar todo eso cuando inevitablemente llegue.

Por eso, lo más importante en esta vida es estar fuerte.

Deja un comentario

SIGMADIEZ