SIGMADIEZ

Evolución biológica y deporte

El siguiente artículo es un fragmento del libro El día que el mundo cambió

Durante diez mil años, la gran mayoría de los seres humanos cultivaban su propio alimento y criaban animales que para que les ayudasen con el trabajo y les diesen de comer. Fue solo a partir de la revolución industrial cuando el homo sapiens se hizo eminentemente urbano. Con el paso de los años, los nuevos avances le dieron un trabajo de oficina, una casa donde vivir y todo tipo de comodidades de las que no había gozado en otras épocas.

A pesar de que diez mil años parece una cantidad enorme de tiempo, es solo un parpadeo si lo comparamos con las decenas de miles de años en los que el homo sapiens fue cazador recolector.

No vamos a caer en la falacia naturalista ni debemos mitificar la vida de los cazadores recolectores de la antigüedad. Recordemos que estaban infestados de piojos, vivían en chozas hechas con sus heces, la comida era insulsa y monótona y la asistencia sanitaria inexistente. Thomas Hobbes solía decir que su estilo de vida era desagradable, brutal y breve. Debían de trabajar muy duro de sol a sol, vivir al día en busca de constante sustento, estando a menudo al borde de la hambruna, carentes de cualquier comodidad material elemental como camas mullidas o vestimenta adecuada, para acabar muriendo jóvenes[i]. Y la llegada de la agricultura solo trajo dolencias más graves y nuevas enfermedades transmitidas por el hacinamiento del ganado.

La evolución supone un proceso muy lento y diez mil años apenas significa nada. Esto implica, necesariamente, que nuestros genes están mejor adaptados a ese entorno dominado por la escasez, la aleatoriedad y los estresores continuos donde se desarrollaron que al entorno de abundancia, certeza y comodidad de la sociedad actual.

Con estos datos, podemos llegar fácilmente a la conclusión de que si tratamos de imitar un estilo de vida más  adaptado al entorno donde crecieron nuestros genes, la salud, tanto física como mental mejorará exponencialmente. Esto no implica necesariamente que tengamos que abandonar las comodidades que la sociedad nos brinda, simplemente adaptarlas.

Durante el periodo en el que el ser humano se dedicaba a cazar y recolectar, la comida no estaba asegurada. Cazábamos en respuesta del hambre y como cazar suponía un esfuerzo, eso incrementaba el déficit calórico. Tras el esfuerzo venía el premio en forma de comida y nunca antes.

Al igual que todos los depredadores en la naturaleza cazan para comer y no comen y después cazan por placer, alimentar a las personas antes de que hayan gastado energía confunde sin duda al proceso señalizador del organismo. La evidencia científica cada vez tiene más pruebas de que privar al organismo de manera intermitente de comida genera muchos efectos beneficiosos en nuestro cuerpo. [ii]

Por eso, ideas instauradas en el imaginario colectivo como que el desayuno es la comida más importante del día, desde un punto de vista evolutivo no tienen sentido. Y menos aún si a esta comida la acompañamos de cereales bañados en azúcares y otros productos procesados que elevan nuestra respuesta insulínica.

Esto ya lo sabían religiones de Oriente Próximo como el judaísmo, el Islam o el cristianismo ortodoxo y por eso imponían días de ayuno.

Platón afirmaba que los ayunos mejoraban la capacidad física y mental. Pitágoras requería a sus alumnos ayunar antes de ir a clase. Plutarco afirmaba que un día de ayuno era preferible a cualquier medicamento. Séneca en su tratado Sobre la Ira hace mención que ya los médicos hace dos mil años  ponían como tratamiento el ayuno para curar enfermedades a sabiendas del poder curativo que el propio cuerpo tiene. Hipócrates decía que comer cuando estás enfermo es alimentar tu enfermedad. Podría seguir pero creo que queda clara la idea.

Casi todo el mundo entiende que el entrenamiento produce un estrés metabólico que hace que el cuerpo mejore, pero extrañamente no aplican el mismo argumento cuando hablamos del ayuno.  Desde hace pocas décadas la gran industria de la alimentación, cuyos beneficios no vienen de que la gente esté sana, sino de vender más, ha puesto de moda hacer no menos de cinco comidas al día, introduciendo entre las comidas principales dos snacks y vendiéndolo como la quintaesencia de la salud. Nunca el ser humano ha tenido tanta comida a su disposición y también nunca ha sido tan grande la lista de enfermedades que le afectan.

La relación del ser humano moderno con lo que come, en muchas ocasiones está vinculado a sus emociones. Incapaz de gestionarlas correctamente, encuentra en todo tipo de alimentos procesados, normalmente cargados de grasas saturadas y azúcares, un placer fugaz que adormece su cerebro.

Ya desde la infancia nos enseñan que si nos portamos bien nos darán chocolate o que si comemos toda la comida tendremos postre. Ese comportamiento, en apariencia inocente, desarrolla una mala relación con la comida en la vida adulta.

El deseo de alimentos densos desde el punto de vista calórico, que suponía antes una ventaja evolutiva, ahora se ha convertido en una tendencia autodestructiva.  Antiguamente, la única manera de comer algo dulce era en forma de fruta. El azúcar del alimento era acompañarlo con grandes cantidades de fibra que enviaban al cerebro la señal de saciedad. Ahora los alimentos ultraprocesados están diseñados para inhibir esa señal de saciedad y poder ingerir de una sentada grandes cantidades de azúcar que de manera natural sería imposible. Esto hace que nuestro cerebro libere serotonina, una sustancia que nos ayuda a sentirnos mejor, pero también que nuestro páncreas tenga que liberar grandes cantidades de insulina para contrarrestar ese choque de glucosa.

Tras el subidón de azúcar vendrá un bajón que, como un adicto, empujará a nuestro cuerpo a la necesidad de un nuevo chute calórico. Esto produce un círculo vicioso en el que el cuerpo se hace resistente a la insulina segregada, por lo que cada vez tiene que generar más para producir el mismo efecto. El final de este proceso es todo tipo de enfermedades como la diabetes o el Alzheimer (denominada por algunos círculos científicos como diabetes tipo 3)

Volviendo a la antigua Grecia, Hipócrates  decía que la protección más importante contra la enfermedad era la moderación y una vida sana.  Pensaba que el estado natural de una persona es estar sana y que la enfermedad surge a causa de un desequilibrio físico o psíquico. Por tanto, la receta para estar sano era la moderación y la armonía.

En Delfos, el segundo de los principios, después del ‘conócete a ti mismo’, era ‘de nada demasiado’, es decir, buscar siempre ese principio de moderación. Los grandes sabios dijeron hace miles de años que el diez por ciento de lo que comes te mantiene vivo, el noventa por ciento restante mantiene vivo a tu médico.

***

Nuestro cerebro ha coordinado de manera perfecta sus acciones el 99 por ciento de las veces a lo largo de la historia. Muchas veces descansar era un lujo, de modo que cuando teníamos esa posibilidad no había que desaprovecharla. Desde hace pocas décadas, el holgazaneo se ha convertido en la forma de vida del ser humano por excelencia[iii]. Hemos cogido nuestros cuerpos fuertes y robustos de cazadores recolectores y lo hemos metido con calzador en un mundo artificial, al igual que el pez en la pecera con bombillas artificiales, alimentos preparados y medicamentos que lo mantienen enfermo, pero vivo.

Como hemos dejado de hacer lo que nuestros cuerpos deberían de hacer lo estamos pagando con creces. Casi todas las causas de muerte del llamado mundo desarrollado no existían para nuestros antepasados.[iv]  

Christopher McDougal dice que todas las películas de acción retratan el fin del mundo como una gran explosión producida por una guerra nuclear, un cometa o evento similar, pero el verdadero cataclismo podría estar ya forjándose sigilosamente delante de nuestras narices.[v]

Quizá lo antiguos hindúes manejaban sus bolas de cristal mejor que los estudios de Hollywood cuando predijeron que el fin del mundo no terminaría con una gran explosión sino con un gran bostezo. Shiva el destructor nos destruiría haciendo….nada, holgazaneando. Retirando la fuerza vital de nuestros cuerpos y dejando que nos convirtamos en babosas, escribe. [vi]

Los estoicos distinguían entre la mente y el cuerpo como sustancias separadas, pero a su vez sabían reconocer el estrecho vínculo entre las mismas. Es decir, la mente no forma parte del cuerpo pero un cuerpo decrépito o saludable tiene el potencial de alterarla. Fue precisamente en el imperio romano donde nació la afamada expresión mens sana in corpore sano, cuyo sentido original era orar para disponer de un espíritu equilibrado dentro de un cuerpo equilibrado.

El cuerpo es entendido como una herramienta que actúa como catalizador del rendimiento mental y espiritual. Mientras el vicioso abusa de su cuerpo sin límite lesionando su alma, el virtuoso lo cuida para mantener el equilibrio interno.

Pero no cometamos el error de caer en la trampa del narcisismo. Sin duda, una buena forma física es señal de fortaleza, pero fuera de estímulos naturales, la motivación para adquirirla puede indicar alguna debilidad profunda e incurable[vii], nos recuerda Taleb.

Algo que tenemos que tener bien presente es que el cuerpo tiene fecha de caducidad debido a que nuestro paso por el mundo es fugaz (memento mori). El alma no es el vehículo del cuerpo, sino que el cuerpo es el vehículo del alma y por eso cobra especial sentido el cuidarlo con mimo y no arrojarse a los excesos, muchos de ellos provocados por una mala gestión emocional.

 El que vive como si nunca fuera a morir se condena a un sufrimiento justo, ya que ha elegido ser bueno mañana en lugar de serlo hoy. Acepta las reglas de la vida y actúa acorde a sus limitaciones, dejó escrito  Epicteto.

En el mundo heleno, el deporte no respondía al concepto actual o, al menos, no del todo. Era considerado como algo mucho más valioso y recogía un amplio espectro de valores. La preparación psicológica para la competición y el respeto a los dioses, imprimían un mayor ánimo al atleta y aportaba los requisitos que todo griego distinguía del hombre perfecto, tanto física como moralmente. El entrenamiento del deportista era considerado como una preparación para la guerra y para la vida, un equivalente en la paz a los riesgos de la guerra, una válvula de escape para el valor y el instinto de la competitividad.

Poco a poco, esa imagen del deporte y el culto al cuerpo se fue desvirtuando y es desde hace pocas décadas cuando ha empezado a coger nuevamente protagonismo.

Un gimnasio del siglo XIX como en el que entrenaba Santiago Ramón y Cajal probablemente tenía  muy poco que ver con un gimnasio actual. En un intento del hombre moderno de buscar la comodidad en todo, ha incorporado todo tipo de poleas, bancos donde estar cómodamente sentado mientras entrena o máquinas específicas para trabajar hasta el músculo más pequeño y con ello ha restado antifragilidad al entrenamiento.

Con esto no digo que este tipo de máquinas no sean eficientes, sin duda es mejor usarlas que no hacer nada, pero, volviendo al entorno en el que mejor adaptados están nuestros genes, un gimnasio más cercano a lo que nos podíamos encontrar en el siglo XIX, es decir barras, discos y algo para colgarse, es más eficiente desde el punto de vista corporal que los cientos de aparatos que inundan los gimnasios actuales.

En el entorno de los cazadores recolectores, el hombre tenía que ser fuerte por naturaleza y para ello, de todas las cualidades físicas, la fuerza era determinante. Esta le daba al homo sapiens la posibilidad de comer, aparearse y, en definitiva, sobrevivir.

Desde un punto de vista atlético, la fuerza física supone el cimiento sobre el que se construyen todas las demás capacidades. La fuerza te da velocidad, resistencia y potencia y la evidencia científica nos muestra que, a la hora de quemar grasa, es más efectivo un entrenamiento de cuarenta minutos de fuerza que interminables sesiones en la bicicleta estática o en la cinta de correr. Si además, se realiza en ayunas como es lo óptimo, las  sinergias que se producen hacen que el beneficio sea exponencial.

***

La clásica formación el V de algunas aves al volar hace que ahorren energía en los vuelos migratorios, a menudo de grandes distancias. Cuando el ave impulsa sus alas hacia abajo, lo que hace es comprimir el aire que se encuentra en la parte inferior de las mismas. En cuanto el que va en cabeza se cansa, pasa al final de la fila y es relevado por otro. De la misma manera, si alguno tiene alguna herida o el cansancio le impide continuar, abandona la formación junto a otro pájaro que lo acompaña mientras se recupera, momento en el cual avanzan para dar alcance de nuevo al grupo. De esta forma van haciendo sinergias entre todos que serían imposibles de manera individual.

Un gimnasio moderno funciona como la línea de ensamblaje de una fábrica[viii]. De una máquina se pasa a la otra, para trabajar otro músculo. Por supuesto esto no funciona. Al igual que los pájaros, cuando los músculos trabajan de manera aislada, se olvidan de las sinergias que les proporciona trabajar en su conjunto.

Por ello, sin duda es más efectivo realizar ejercicios que imiten patrones naturales de movimiento como las sentadillas, el peso muerto o el press militar, pero también el entrenamiento con kettelbels, con el propio peso corporal, con anillas, incluso sorprendiendo al cuerpo con nuevos desafíos como arrastrarse en plan comando por debajo de un tronco o esprintando hasta que los pulmones estén a punto de estallar. De esta manera, decenas de terminaciones nerviosas y músculos auxiliares se verán activados de pronto.

Con esto no digo que nos olvidemos por completo de los ejercicios de aislamiento si estamos acostumbrados a realizarlos, pero sí que los eliminemos de la base la pirámide, en donde situaríamos los ejercicios antes nombrados, y los llevemos a la punta, no incluyendo más de uno o dos de estos ejercicios de aislamiento por sesión de entrenamiento.

El entrenamiento de las legiones romanas era tan duro que se decía que, a excepción de la sangre, no había ninguna diferencia con respecto a la batalla real.

Caminar es la manera natural de desplazarse del ser humano. La evidencia moderna nos muestra que los beneficios de simplemente caminar son incontables. Uno de ellos es que aumenta el flujo sanguíneo al cerebro y esa activación mejora las funciones cognitivas. Los cazadores recolectores pasaban parte de su día deambulando por ahí en busca de presas y de la misma manera, las legiones romanas en su entrenamiento, se acostumbraban a hacer grandes marchas de incluso cuarenta kilómetros, cargando con todo su equipo militar.

Otro de los entrenamientos a los que se veían sometidas las legiones romanas consistía en levantar grandes pesos. Levantar rocas o primitivas pesas desde el suelo, elevarlas sobre la cabeza o empujarlas hacia delante eran ejercicios habituales que, como vemos,  están muy cerca de la concepción moderna de esos ejercicios que he nombrado en forma de  sentadillas,  peso muerto,  press militar o  press banca.

Solo una vez que el legionario estaba en plena forma, era instruido en el uso de las armas. Al principio el escudo y la espada eran sustituidas por armas de madera con pesos metálicos que hacían que pesasen el doble que uno normal. De este modo, cuando pasaban a armar reales les era mucho más sencillo manejarlas.

Decía Petronio que fue el miedo el que creó a los dioses. El miedo a las fuerzas que gobernaban la naturaleza y que éramos incapaces de entender. Por eso, al igual que el hombre primitivo creó la religión para tratar de dar explicación a la aleatoriedad de la naturaleza, cuando ese hombre se hizo sedentario, inventó los deportes prostituyendo y mercantilizando esa aleatoriedad.

En la naturaleza nunca se repite el mismo movimiento. Todo es aleatorio. Cuando vivimos en cautiverio, esto es, en la oficina, el gimnasio, el trayecto al lugar de trabajo o cuando hacemos deporte, esa aleatoriedad desaparece y la vida se convierte en una lesión por estrés repetitivo. [ix]

Los cazadores recolectores si querían sobrevivir tenían que cazar su propio alimento. De modo que  sus caminatas habituales a veces eran interrumpidas por súbitas carreras intentando cazar sus presas o huyendo de depredadores.

 Si nos fijamos, muchos deportes se basan en un concepto de entrenamiento a intervalos similar a este patrón.  Periodos de descanso activo acompañados de súbitos estallidos intensos. Un futbolista por ejemplo no se pasa todo el partido corriendo de aquí para allá. Habrá periodos durante el partido que vaya andando, otros que esté parado, otros trotando y otros esprintando hacia el balón.

Esto en la concepción actual se conoce como entrenamiento de intervalos de alta intensidad, con sus siglas en inglés HIIIT.

Con todo lo anterior, podemos llegar a la conclusión que desde un punto de vista ancestral, nuestros genes están adaptados a caminar, hacer ejercicios de fuerza y realizar entrenamientos de alta intensidad a intervalos.

Por tanto, para mejorar la salud en general, lo ideal sería adaptar este tipo de patrón, huyendo de la comodidad de las máquinas modernas o de las interminables sesiones en bicicletas estáticas o cintas de correr, que, como ya he nombrado, es mejor hacerlo que no hacer nada, pero no es lo óptimo. Al igual que no es óptimo para el cuerpo correr durante horas o largas jornadas de bicicleta, entre otros deportes. Antes de que los amantes de estos deportes se me echen encima, espero que se entienda que estoy contextualizando. No digo que no sea bueno o deseable practicarlos, sino que desde un punto fisiológico, el cuerpo no está adaptado para ello y por eso derivan en toda suerte de lesiones.

El sistema inmunológico es adaptativo. Se beneficia de los pequeños estresores que lo ponen a prueba y de ellos sale fortalecido.

Eliminar estos estresores nos hace más frágiles. Eliminar la aleatoriedad, que es el cemento de la naturaleza, hace que perdamos esa conexión ancestral con nuestros genes.

Ortega y Gasset lo describe de la siguiente manera: toda vida es lucha, es esfuerzo por ser sí misma. Las dificultades con las que tropiezo para realizar mi vida son precisamente lo que despierta y moviliza mis actividades, mis capacidades. Si mi cuerpo no me pesasen yo no podría andar. Sin la atmósfera, sentiría mi cuerpo como una cosa vaga, fofa y fantasmagórica. [x]

Es común, y por otra parte normal, preferir la comodidad a la incomodidad. El placer al sufrimiento. El descanso a la fatiga. Lo dulce a lo amargo. Lo lujoso a lo sencillo. Lo que mucha gente se niega a aceptar es que el sufrimiento va a llegar en alguna de sus formas, sea de manera voluntaria mediante la disciplina, la incomodidad y el entrenamiento o de manera obligatoria mediante la adversidad.

Schopenhauer tenía claro cuál era la razón de su ‘salud inquebrantable’ de la que gozaba cerca de los 70 años. El sueño es la fuente de toda salud y el guardián de la vida. Todavía duermo mis ocho horas del tirón. Debe usted además caminar rápidamente una hora y media todos los días renunciando a entretenimientos sedentarios. En verano hay que bañarse a menudo con agua fría. [xi]

El entrenamiento diario, la disciplina en la dieta y otro tipo de estresores como la exposición al frío o al calor, son mejores cuando se hacen de manera voluntaria que cuando se hacen de manera obligatoria en forma de receta impuesta por el médico o el fisioterapeuta para curar molestias o enfermedades.

Madrugar o dedicar tiempo a formarse y reflexionar son mejores cuando  se hacen por voluntad propia que cuando sigues las convicciones de un tercero con el que a menudo no estás de acuerdo.[xii]

Mucha gente piensa que la disciplina implica sacrificio. Que implica fustigarse en una lucha continua entre lo que quieres hacer y lo que debes hacer.  La disciplina  no es otra cosa que  tomarse en serio a uno mismo y tomarse en serio a uno mismo es el mejor camino para no tomarse en serio a cualquiera. Como tú te tratas, está dejando claro qué tipo de persona eres.  Cuidar tus pensamientos, tus acciones, tu lenguaje, tus emociones, la forma en la que te mueves, lo que ves, lo que escuchas, con quién estás en tu día a día y a quién dedicas tu tiempo es la mayor muestra de amor propio. 

Lo único seguro que tienes en la vida y que nadie te puede arrebatar es tu cuerpo. La sabiduría estoica nos recuerda que todo es transitorio y en cualquier momento te puede ser arrebatado. Tus bienes, tu casa o tus seres queridos, nada excepto tu cuerpo te pertenece. Por eso me cuesta mucho ver y entender que haya gente que decide no cuidarse, incluso a veces llegando al punto en el que la dejadez es tal, que la conducta se vuelve autodestructiva.

Muchas veces la escusa es la falta de tiempo pero en realidad es una cuestión de prioridades. Si tu prioridad no es cuidar tu cuerpo entonces no entiendo cuál puede serlo. Si no eres capaz de cuidarte es muy difícil que tengas confianza en ti mismo, que te quieras y que te aceptes, porque lo más importante lo estas descuidando. El amor propio empieza en cuidarse a uno mismo y es muy importante cuidar de tu mente y de tu cuerpo con acciones como hacer ejercicio, leer o  meditar.

            Imagina que haces un cambio en la alimentación y a los dos días lo abandonas. Que empiezas el gimnasio y a la semana te cansas. ¿Qué tipo mensaje le estás enviando a tu subconsciente? que eres flojo, que no eres capaz de comprometerte, que fracasas en lo que emprendes, que prefieres la comodidad inmediata a los enormes beneficios futuros.

Posponer la gratificación instantánea mediante la disciplina y el autocontrol, cuando se hace por voluntad propia  siempre es mejor que perder la libertad a causa de las malas decisiones.

            Maquiavelo advierte que esta es la conducta que debe observar un príncipe prudente. No permanecer nunca inactivo en tiempos de paz, sino, por el contrario, hacer acopio de todo tipo de enseñanzas para valerse de ellas en la adversidad, a fin de que, si la fortuna cambia, lo halle preparado para resistirle.[xiii]

Séneca dijo, evita el lujo y el disfrute afeminado. Hace débiles a los hombres, les hace permanecer inconscientes, como en una borrachera continua. El que siempre se protege del viento, cuyos pies están constantemente calientes y cuyas habitaciones permanecen aisladas del frío, peligrará al enfrentarse a la mínima brisa.  Todos los excesos son malos pero ninguno peor que el exceso de comodidad. Afecta al cerebro. Hace a los hombres perder la visión de la realidad y se vuelve nebulosa la separación entre lo verdadero y lo falso.

El hombre moderno parece haber realizado un acuerdo tácito con la sociedad mediante el cual renuncia a su libertad, a sus instintos, a la necesidad de expresar sus cualidades innatas y a adaptar sus genes al entorno (y no al contrario), a cambio de todo tipo de comodidades.

No digo que las comodidades de la vida moderna estén mal, pero cuando estas definen al ser humano y suponen la totalidad de su día a día hacen que aparezcan los problemas.  Hemos cambiado escasez por abundancia, movimiento por sedentarismo, naturaleza por asfalto, esfuerzo o hambre por exceso de confort. A cambio hemos recibido enfermedad física y psicológica y cada vez menos capacidad de adaptación a los cambios externos.

Gandhi decía que  la civilización lo es solamente de nombre. Es, según la expresión del hinduismo “la era negra, la era de las tinieblas”. Hace del bien material el único propósito de la vida, no se ocupa en absoluto de los bienes del alma.  Trastorna a los europeos, los hace siervos del dinero, los toma incapaces de hallar la paz y hasta de sentir vida interior. Es un infierno para los débiles porque mina la vitalidad de la raza. El destino último de esta civilización satánica es destruirse a sí misma [xiv]

La sociedad se ha convertido en un enorme lecho de Procusto [xv]  para todos nosotros. A veces el lecho es provechoso, pero en la mayoría de los casos, este lecho, resta la aleatoriedad necesaria de la que se compone la vida misma. Las reglas, los gobiernos, el mundo académico, los gimnasios, los deportes, los viajes diarios al lugar de trabajo, las relaciones humanas involuntarias o  los empleos, por poner algunos ejemplos, son un buen ejemplo de esto.

Desde la Ilustración, en la gran tensión entre racionalismo (cómo nos gustaría que fueran las cosas para que tengan sentido para nosotros) y empirismo (cómo son en realidad) hemos estado intentando cambiar al ser humano para que encaje con la tecnología. Hemos amañado su ética, para que encaje con sus necesidades de empleo. Hemos pedido que la vida entera encaje con algún tipo de narrativa. [xvi]Y, por supuesto, hemos olvidando el pasado evolutivo del hombre para que encaje por la fuerza en subtipos erróneos de cuidar su patrimonio biológico, a saber, su propio cuerpo.

Cada vez se hace más necesario la existencia interior de un Teseo que nos libre de muchos de esos lechos de Procusto impuestos y ese Teseo no es más que el conocimiento, como vengo defendiendo desde el inicio.

Quizá, al fin y al cabo, la serpiente que engañó a Eva  tenía razón. Puede que el hecho de que el hombre fuese expulsado de un inmenso jardín provisto de manantiales  y la más seductora vegetación hacia un mundo de trabajo y muerte  no fuese del todo un castigo al fin y al cabo. Quizá incluso fuese una bendición.

Cargar con la finitud y el esfuerzo hizo que el ser humano abriese los ojos y con ello obtuviese grandes logros en todos los aspectos, tanto físicos, como técnicos con la invención de grandes cosas. No frenemos esa rueda metiéndole el palo que nos haga volver al paraíso de la comodidad.


[i] Diamond, J. (2013) Armas, germenes y acero. Debolsillo

[ii] Taleb, N. (2016). Antifragil, las cosas que se benefician del azar. Ed. 1. Booket

[iii] Nacidos para correr, de Christopher McDougal

[iv] Ibíd.

[v] Ibíd.

[vi] Ibíd.

[vii] El lecho de procusto de Nassim Taleb

[viii] Vázquez, M. (2015) Barra libre. Entrena como un Hombre, Come como un Animal, Piensa como un Líder. Ediciones Salud Salvaje

[ix] Taleb, N. (2018) El lecho de Procusto. Aforismos filosóficos y prácticos. Ediciones Paidós

[x] Ortega y Gasset, J. (1999) La rebelión de las masas. Austral

[xi] Schopenhauer en El arte de sobrevivir. La frase original está contenida en la obra del autor Die Welt als Wille und Vorstellung

[xii] Vivar, P. (2021) Emotion ME – Podcast

[xiii] Maquiavelo, N. (2016) El príncipe.  CreateSpace Independent Publishing Platform

[xiv] Rolland, R. (1924) Mahatma Gandhi. Librairie Stock

[xv] El lecho de Procusto procede de un mito griego en el que Procusto era un herrero que también tenía una posada con una sola cama. Cuando sus huéspedes se tumbaban en ella, los amordazaba y si eran más grandes que el lecho,  les cortaba la cabeza y las piernas hasta que encajasen a la perfección. Si por el contrario eran más pequeños, estiraba sus músculos y hacía pedazos sus huesos con  el martillo de su fragua para que encajasen en su citado lecho. Esto fue así hasta que Teseo, el gran héroe Griego lo engañó para que se tumbase en su cama, lo amordazó y le hizo probar de su propia medicina. El mito se refiere a todas aquellas normas, en el contexto del ensayo, sociales, que hacen que nos tengamos que acomodar a ellas de manera exacta aunque no queramos

[xvi] Taleb, N. (2018) El lecho de Procusto. Aforismos filosóficos y prácticos. Ediciones Paidós

Una noruega con mucho crecimiento

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La otra historia del mundo

El siguiente artículo es un fragmento de mi libro Homo Irrationalis

Al principio del universo no había nada, solo un caos informe rodeaba toda la existencia. En una primera era de dieciocho mil años, ese caos fue equilibrándose en una especie de huevo cósmico donde las fuerzas del yin y del yang empezaron a equilibrarse. Tras ese ciclo, el huevo eclosionó y de él salió Pangu, un primitivo gigante velludo y vestido con pieles. ¿De donde eran las pieles si  todavía no existían los animales? pues a saber.

            Nada más nacer, Pangu se propuso la titánica tarea de crear el mundo y para ello, con un golpe seco de su hacha dividió las fuerzas del yin y el yang creando del yin la tierra y del yang el cielo. Dado que las dos fuerzas tendía a juntarse, para separarlas  permaneció empujando el cielo hacia arriba y la tierra hacia abajo mientas crecía a razón de 3.3 metros al día. Otros dieciocho mil años después, Pangu, como es lógico,  se sintió cansado y mandó bajar del cielo a los tres soberanos que pronto se convertirían en los primeros reyes. Luego, con la satisfacción del trabajo bien hecho,  se fue a descansar. Poco después, cuando empezaba a disfrutar de la jubilación, Pangu murió y su cuerpo se fue descomponiendo en las distintas partes que ahora forman el universo. De su aliento surgió el viento primaveral y las nubes, de su voz el trueno, de su ojo derecho el sol, del izquierdo la luna, de sus cuatro extremidades los puntos cardinales, de su sangre los ríos, de sus músculos las tierras fértiles, de su cabello las estrellas y la vía láctea, de sus huesos los minerales y de su sudor la lluvia. Las pequeñas criaturas que poblaban su cuerpo, como los piojos y las pulgas, llevadas por el viento, se convirtieron en los seres vivos y se esparcieron por el mundo dando lugar al inicio de los tiempos.

            Los humanos, recientemente creados se fueron agrupando en Zhongguó, la Tierra Central, país que era el centro geográfico de la tierra y que posteriormente pasaría a conocerse como China.

            Los tres soberanos enviados por Pangu eran Fuxi, Nuwa y Shennong y a ellos se les atribuye la invención de cosas tan importantes como la escritura, la pesca, la caza o la cocina.

            A Nuwa se le atribuye la propia creación de los seres humanos. Cuenta la leyenda que comenzó a crearlos en arcilla amarilla esculpiéndolos uno a uno a su propia imagen, pero pronto se dio cuenta de que esa tarea le llevaría mucho tiempo. Entonces introdujo la arcilla en una cuerda que movida rápidamente desprendería gotas y cada una de ellas se convertiría en un ser humano distinto. Estos seres humanos conformarían el pueblo mientras que los primeros, hechos a mano, serían la nobleza. A Nuwa también se le atribuye el desarrollo de la medicina tradicional China.

            Observado Fuxi como entre esos primeros hombres reinaba el caos, sin ningún tipo de orden moral, decidió organizar su modo de vida y estableció un sistema de gobierno, enseñando a los chinos a criar ganado y a crear símblos para generar registros. 

            A estos tres soberanos le siguieron los Cinco Emperadores siendo el más importante de ellos el Emperador Amarillo, a pesar de que no existe rastro arqueológico alguno de su existencia. Su nombre fue Huang Ti y se le atribuye la invención de la confección de ropa, el arte de fabricar barcos, los vehículos terrestres como el coche de caballos, la construcción de casas, el arco y las flechas, el compás, etcétera. Fue en su época cuando se desarrolló la escritura china y también la medicina. Para situarnos en el tiempo, estamos hablando de 25 siglos antes del nacimiento de Jesús.

            En estas leyendas vemos como se va perfilando el ideal del estado en China. Un estado imperial, centralizado y con una organización capaz de dirigirlo todo a través del emperador, que con el llamado mandato del cielo[i] está legitimado para gobernar.  

            Tras estos cinco emperadores, comenzaría la  dinastía Xia, primera monarquía hereditaria de la  historia china que comenzó a definir poco a poco las fronteras de lo que luego sería China. Durante este periodo, entre otras cosas, se creó el cómputo anual dividido en doce meses según la posición relativa de la Osa Mayor, así como la determinación de las labores agrícolas  y otras actividades políticas más convenientes para cada mes.

La mayoría de los libros occidentales que abordan la historia del mundo tienden a olvidar una parte del mismo. Los historiadores suelen empezar por Mesopotamia y continuar hacia occidente, obviando que mientras entorno al Tigris y al Eufrates se estaban desarrollando las primeras sociedades agrícolas, al otro lado del planeta estaba sucediendo lo mismo.

Hace unos diez mil años, se empezó a cultivar arroz en la cuenca del Yangtsé y poco después mijo en el norte de la provincia de Henan. Dos mil años después, las culturas del valle del río Amarillo empezaron a hacerse sedentarias y luego comenzó la domesticación de los animales dando comienzo a lo que conocemos actualmente como civilización china.

            Cuando algunas tribus nómadas se asentaron en un lugar determinado y domesticaron plantas y animales,  los pastores nómadas vieron un suculento botín en esos primeros asentamientos,  lo que ocasionó una serie de luchas intestinas que permanecerían constantes en la historia de la China imperial. Los nómadas necesitaban obtener productos agrícolas para garantizar su supervivencia y  esto los obligaba a relacionarse de manera forzosa con sus despreciados vecinos sedentarios. Para ello tenían dos opciones, comerciaban con ellos o, dado que la elevada mortandad del ganado no les dejaba mucho excedente para comerciar, obtener lo que buscaban de manera violenta mediante la conquista o la extorsión a través de políticas de terrorismo fronterizo. Esto llevó a que los agricultores sedentarios se viesen constantemente expuestos a los ataques nómada, más acostumbrados a la guerra, viéndose obligados a erigir fortificaciones lineales como por ejemplo La Gran Muralla, un conjunto de murallas construidas y ampliamente reformadas durante casi dos milenios por diferentes estados sedentarios.

            Estas guerras se prolongarían durante siglos dando lugar a diferentes dinastías. Ya en el siglo XIII, el conquistador mongol Gengis Khan, conocido por unificar las tribus nómadas de la estepa euroasiática, dirigió sus ataques contra Xia Xia y el Imperio Jurchen precisamente para extraer los productos y alimentos que necesitaba para mantener su estructura imperial recién creada. Puesto que los sedentarios se negaban a aceptar la extorsión, solo le quedaba la opción de la guerra y de ese modo, hacerse con todo el norte de China.

            Como vemos, conflicto entre pastores nómadas y tribus sedentarias estuvo profundamente arraigado en el mundo antiguo. El mito de Caín y Abel donde un pastor asesina a un agricultor porque envidia su modo de vida y su producción tiene su origen en estas luchas ancestrales.  Incluso más atrás, en la versión sumeria del mito es Elam quien ataca a Sumer. En todo caso, el agricultor sedentario venció al nómada, lo que dio lugar a la Revolución Neolítica en la que las frágiles chozas poco a poco se fueron convirtiendo en viviendas estables agrupadas en aldeas formando lo que se conoce como las primeras ciudades estado.

***

            De la misma manera que olvidamos que en la parte oriental del mundo también se desarrollo una civilización, tendemos a pensar erróneamente en occidente que los grandes inventos de la humanidad se atribuyen a esta parte del mundo mientras el resto simplemente se benefició de ellos. Lo cierto es que, por ejemplo, ya en la dinastía Shang, que comenzó en el 1600 antes de Cristo, se desarrolló la escritura e incluso usaban el pincel y la tinta para escribir sobre tiras de bambú. Las herramientas de hierro que reemplazaron a las de piedra y madera alcanzaron un gran avance en China mucho antes que en Europa donde el hierro forjado se utilizó siglos después. En el siglo V antes de Cristo en China empezaron a utilizarse varios tipos de moneda como tipo de cambio. Incluso un humanismo incipiente donde hubo una separación entre lo humano y lo divino surgió en las dinastías Shang y Zhou. Posteriormente, el Daoísmo señalaría que el ser humano no es el centro del universo y que el orden cósmico no es la extensión del orden humano. Ideas  que en Europa no llegarían hasta el Renacimiento.

            En la dinastía Song, que comienza en el 960 después de Cristo se desarrolló la imprenta  y, de ese modo, se dieron a conocer los textos escritos. Eso dio lugar a la aparición de tratados y enciclopedias de diversos temas y la proliferación de bibliotecas tanto oficiales como particulares. Hacia el siglo X, la imprenta ya se usaba de manera generalizada en China, cinco siglos antes de que Gutenberg la “inventara” en Europa.

            Hacia el siglo XII, las técnicas de navegación y la construcción de barcos estaba más desarrollada que en viejo continente e incluso utilizaban la brújula varias décadas antes de que se conociese en occidente. El desarrollo de la cartografía, libre de influencias religiosas impuestas por el cristianismo, también era mucho más preciso que su homónimo europeo.

            Respecto a la medicina, los chinos curaron enfermedades infecciosas mucho antes que en occidente e incluso trataron enfermedades psiquiátricas mientras los europeos pensaban que se trataba de espíritus malignos. Durante la dinastía Shang los chinos ya conocían los microorganismos en la sangre y los parásitos de los intestinos. Estamos hablando de mil años antes de la aparición del microscopio. Y al objeto de prevenir enfermedades como la viruela, los chinos ya practicaban la vacuna antivariólica  muchos siglos antes de que Edward Jenner demostrase su eficacia bien entrado el siglo XVIII.

            Los chinos tenían un elevado nivel de higiene personal y salud pública, recomendado para acabar con las plagas bañarse a menudo y lavarse las manos antes de comer. La descripción de la circulación de la sangre en el cuerpo humano como un circuito cerrado tuvo lugar por lo menos mil quinientos años antes de Willian Harvey, describiendo los chinos dos tipos de sangre, la sangre yin, de color oscuro y la sangre yang, de color claro.

            La anestesia se utilizó en cirugía dos mil años antes que en occidente por Hua Tuo, contemporáneo de Galeno. Hua Tuo también ideo un sistema de ejercicios de Chi-Kung llamado el juego de los cinco animales.

            La medicina china llegó a la india e incluso a los árabes, que luego se encargaron de difundirla en Europa. Y mientras Europa era saqueada por los bárbaros, los chinos disfrutaban de medidas sanitarias envidiables como el tratamiento de aguas residuales y el alcantarillado, condiciones de salubridad y barrenderos públicos.

            China tuvo una influencia enorme en Corea y viceversa donde el intercambio cultural fue prácticamente continuo y,  precisamente desde Corea, los pueblos nómadas entraron en Japón. Estos pueblos formaron la cultura Jōmon, que debe su nombre a una alfarería llamada de igual manera,  ya que en Japón la artesanía vino mucho antes que la agricultura y en el caso de la cerámica podríamos hablar de cierta sofisticación y complejidad en su decoración.

            Tras las primeras dinastías, en China se produjo el accidentado periodo de los reinos combatientes donde, como su propio nombre indica y durante siete siglos, las siete zonas de mayor influencia se disputaron la hegemonía, resultando vencedor el reino Quin. Tras ello China se unificó en 211 antes de Cristo dando como resultado lo que podríamos considerar el primer estado. Los emperadores de la dinastía Quin presionaron a sus vecinos cercanos y se produjo una emigración enorme de coreanos hacia Japón donde introdujeron técnicas de cultivo y modos de vida que darían lugar posteriormente a la cultura yayoi. La influencia de China también influenció notablemente la cultura japonesa apareciendo los primeros escritos en torno al siglo V y VI antes de Cristo.

            La filosofía china también tuvo gran influencia en el mundo antiguo. Por la ruta de la seda, que eran una especie de autopistas que conectaban todo el mundo conocido, aparte de mercaderías circulaban todo tipo de ideas. De ese modo se fueron expandiendo sistemas de pensamiento y religiones como el Budismo o, en menor medida el cristianismo y el Islam por oriente.

            El filósofo griego Heráclito, que vivió más o menos en torno al 500 antes de Cristo, influenciado probablemente por Zaratustra y este a su vez por los Chinos, estableció que la mejor de las tramas se forma con los opuestos y todas las cosas surgen de la contienda, entendiendo por los opuestos la contraposición de fuerzas entre en yin y el yang. En este aspecto, Pitágoras también aprendió la teoría de los opuestos de Zaratustra cuando decía que todo se genera del choque entre las fuerzas del Bien y del Mal, con las primeras se encuentran la Luz  y el hombre, con las segundas las Tinieblas y la Mujer. Cabe mencionar que aunque hubo algunos nexos de unión, ambas filosofías se desarrollaron por su cuenta. Por ejemplo, la astronomía y la cosmología griegas y chinas arrojaron ciertas diferencias fundamentales en los problemas que se consideraban importantes.

            He empezado este libro explicando, no por casualidad, como utilizando el yin y el yang Pangu creó el mundo según el mito chino. El ying y el yang representan la armonía y el equilibrio entre dos elementos contrapuestos. De acuerdo con esta idea, cada ser, objeto o pensamiento tiene dentro de sí mismo a su complementario por lo que nada existe en estado puro, sino que todo es una continua transformación. Por ende, la teoría del yin y yang nos dice que todo se transforma y complementa para estar siempre en la búsqueda de un equilibrio perfecto. De este modo, el universo puede existir con armonía.


[i] El mandato del cielo bendecía al gobernante. Fue un sistema hereditario entre padres e hijos pero nunca entre madre e hijas.

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Si quieres algo ponte a ello, mañana es tarde

El siguiente texto es un fragmento de mi libro Homo Irrationalis

En la antigua Grecia y Roma la mujer era tratada poco menos que como un objeto. Siendo mujer, tras su nacimiento su padre tenía el derecho a sacarla a la calle y dejarla morir de frío. Si decidía mantenerla, su vida le pertenecía hasta que se casase, momento en el cual pasaba a pertenecer a su marido. Después de la primera guerra púnica, las mujeres romanas dijeron que ya valía. En un mundo dominado por los hombres se marcaron el objetivo de, por lo menos hacerse oír.

La amenaza de Aníbal había hecho que se promulgase la llamada Ley Oppia que imponía a las mujeres una serie de restricciones a la hora de utilizar adornos de oro o vestidos de colores.

Las mujeres se unieron y, por primera vez en la historia de Roma, actuaron en masa contra  aquello que consideraban tremendamente injusto.

Marco Porcio Catón,  como censor, se opuso. Si cada uno de nosotros, señores hubiera mantenido la autoridad y los derechos del marido en el interior de la propia casa, no hubiéramos llegado a este punto. Dijo en el Senado. Vosotros conocéis a las mujeres. Hacedlas vuestras iguales e inmediatamente os las encontraréis convertidas en dueñas.

Finalmente, las mujeres consiguieron que la Ley Oppia fuese revocada y eso no solo quedó ahí. Conseguida la iniciativa, poco a poco fueron obteniendo el derecho a administrar su propia dote, lo que las hacía económicamente independientes. Más tarde, consiguieron el divorcio[i]. Algo impensable tan solo unas décadas atrás.

Las mujeres de la época podían haber seguido acatando la vida que les había tocado con mansedumbre aceptación pero se propusieron cambiar su situación y orientaron todas sus acciones hacia ello. De ese modo, cambiaron la historia.

Con demasiada frecuencia nos quedamos pasmados mirando las agujas del reloj como corren en su interminable girar.  Nos pasamos los meses arrancando las hojas del calendario y viendo  cómo van pasando los días sin pena ni gloria. Dejamos que la vida se nos escape entre las manos como granos de arena fina mientras nos aislamos de la realidad. Y lo que es peor, nos pasamos la vida esperando a que pase aquella cosa que hará que lo cambie todo y mientras la esperamos sin hacer nada, cuando tomamos consciencia de todo el tiempo perdido ya es demasiado tarde. Creo que cuando pasa eso, ya es hora de tomar consciencia y analizar lo que estamos haciendo y hasta dónde queremos llegar con ese comportamiento.

Piensa que toda la vida está en el aquí y el ahora. No te empeñes en vivir en él allí y el después. Si tu intención es hacer que una planta crezca, haz lo que debes. Dale luz, fertilizante y agua. Una vez hecho esto, entonces sí puedes dejarla crecer por sí misma. El agricultor sabio sabe que no hacer nada es la mejor manera de progresar. Pero de la misma manera que las mujeres de la República romana sembraron para después recoger los frutos, sin la siembra, no esperes la cosecha.

***

En los siglos VII y VI antes de Cristo, Mileto era una ciudad moderna y comercialmente muy avanzada. De sus puertos salían y llegaban barcos cargados de toda clase de bienes y en esa floreciente sociedad nacieron los primeros estudios sobre la naturaleza, sobre la astronomía y sobre el arte de la navegación. Uno de sus ciudadanos, Tales era descendiente de una familia fenicia. De joven inició un viaje por Egipto y Oriente Medio y fueron los sacerdotes los que se encargaron de su educación enseñándole todo lo que se sabía sobre astronomía, aritmética y navegación. Poco a poco, el joven Tales se fue convirtiendo en un filósofo en el sentido estricto de la palabra aunque habría que esperar a Pitágoras y luego a Platón para que esa palabra tuviese un significado propio de profesión.  

Nunca demostró el más mínimo interés por los problemas de la vida cotidiana y mucho menos por las mujeres y a menudo caminaba distraído sumido en sus propios pensamientos. Sus vecinos lo consideraban como un inútil y hasta su esclava le tomaba el pelo. Una vez,  le vio caerse a un pozo mientras observaba las estrellas y estuvo un día entero burlándose de él. 

Herido en su orgullo, Tales se empeñó en demostrar que todos estaban equivocados y que, no solo no era un inútil sino que valía su talento era mayor que todos los ciudadanos de Mileto, su pueblo natal. De ese modo, pidiéndole dinero a su padre, compró a un precio muy bajo todas las almazaras que había en la isla para el aceite. Esto fue en invierno donde los precios, debidos a la falta de demanda estaban por los suelos.

Tales, estudioso de la astronomía, había pronosticado un verano  caluroso y una cosecha de aceitunas muy favorable y con el tiempo sus cálculos se confirmaron. Al otoño siguiente, pudo poner el precio que quiso prácticamente y como monopolizador del mercado acumuló un patrimonio que le permitiría vivir de las rentas durante toda su vida. Tras ello, se dedicó al estudio.

La fama de científico se la ganó gracias a que en el año 585 antes de Cristo predijo con total exactitud un eclipse de sol. A partir de ese momento, aumentó su credibilidad  y pudo dedicarse a sus tareas con más tranquilidad.

Entre algunas de sus obras, dividió el año en 365 días, fue el primero en descubrir la Osa Menor y su importancia para la navegación  y calculó la altura de las pirámides. Para ello midió su sombra cuando él mismo proyectaba una sombra de la misma longitud que su cuerpo. Tales concebía también el alma como inmortal que tomaba sucesivas encarnaciones y eso constituía su fuerza vital. Según Diógenes Laercio, Tales decía que no había diferencia entre la vida y la muerte y cuando le preguntaron, ¿entonces por qué no te mueres tú? Sentenció diciendo, porque no hay diferencia.[ii]

Tales tenía un carácter bastante tranquilo y enseñaba a todo aquel que tenía curiosidad por aprender. Fue una gran sorpresa en Mileto cuando lo incluyeron en la lista de los Siete Sabios al lado de Solón.[iii]

La historia de Tales, como la de Diderot* nos enseña que si te marcas un objetivo  y lo persigues con la suficiente fuerza, es muy probable que lo alcances, siempre y cuando el objetivo sea realista.

Si Diderot hubiese dado por vencido, nunca hubiéramos conocido su enciclopedia. Si Tales  hubiese hecho caso a sus vecinos, nunca hubiera entrado en la historia como uno de los Siete Sabios. Ponte objetivos realistas y trabaja todos los días un poco para conseguirlos.

Un propósito de vida es un marco general que encuadra nuestros objetivos y dirige nuestras acciones. Es una percepción de que nuestra vida tiene sentido y dirección[iv]. Cuando te marcas un objetivo, estableces un pacto contigo mismo para llegar a esa meta. Te presentas dispuesto a sacarificar tales cosas o tales otras para conseguirlo y poco a poco, esas ganas iniciales se van diluyendo. Tu cerebro, que te conoce mejor que nadie, empieza a boicotearte y utiliza argumentos verdaderamente convincentes: por una vez que no entrenes no pasa nada, vas a ser un esclavo de la comida, ese alimento después de todo tampoco es tan malo, todo el mundo lo come, etc.  Cuando dejas que esos pensamientos venzan, terminas por abandonarlo, y en consecuencia, acabas fallándote a ti mismo.

Un problema de base que existe es marcarse objetivos con un final definido. Eso hace que veas el final como inalcanzable en lugar de disfrutar del camino que te lleve a él.

Si vivimos una vida sin propósitos es fácil que suplamos esa carencia mediante adicciones de todo tipo, ya sea a la comida, al entretenimiento basura o encontrar la constante aprobación de los demás. En cambio un propósito te da estabilidad mental  y te ayuda a llevar mejor la adversidad en los momentos en los que se presente. En propósito es aquello que hace que nuestra vida tenga sentido y por eso, cuando fallamos en él enseguida nos sentimos mal. Por eso es tan importante una vida con objetivos, tanto a corto, como a medio y largo plazo. Trabajar un poco cada día sobre todos ellos hará que nos sintamos realizados y que, con la ayuda del efecto del interés compuesto, en el largo plazo consigamos cosas que nunca nos hubiésemos imaginado. La escuela cirenaica, con Aristipo a la cabeza, se concentraba en saber vivir el momento presente. La mayor parte de los hombres, según la edad, soporta su propia existencia amparándose en recuerdos del pasado o imaginando cómo será su vida en el futuro. Pocos seres superiores, en palabras de Aristipo, consiguen vivir sumergiéndose en el presente. A menudo las personas mayores exclaman “qué feliz era entonces” o con igual frecuencia vemos a los jóvenes con su mirada puesta en un improbable futuro, pero nadie piensa ni valora lo bien que se encuentra en este momento, que su vida está ausente de desgracias, que tienen salud y que todas las personas que conoce están bien[v]. Por ello vive el aquí y el ahora porque cuando tengas eso que ahora quieres tener, quizá por aquel entonces no tengas algo de lo que tienes ahora, que te hace feliz y que no  lo sabes apreciar.  No estropees el bien que tienes hoy con el deseo de lo que no tienes, decía Epicuro.

*La historia de Diderot se explica en el capitulo que precede al texto


[i] Historia de Roma, de Indro Montanelli

[ii] Vida y opiniones de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio

[iii] La historia de los griegos, de Indro Montanelli

[iv] Fitnes Revolucionario, de Marcos Vázquez

[v] Historia de la filosofía griega Tomo 2, de Luciano de Crescenzo

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De un vistazo:

  • Empresa de 13M de capitalización
  • El equipo directivo junto con Organic Pharma, una granja ecológica, tienen más o menos el 80% de la empresa
  • Es una empresa bien gestionada que no solo no emite acciones sino que las recompra.
  • Tiene un poco de deuda, del orden del 1.5x.
  • El ROE esta muy cercano al 30%

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  • Directivos con el 80% de las acciones
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