SIGMADIEZ

Presentación: El día que el mundo cambió

Me complace informaros de la culminación de la que es mi séptima obra hasta el momento. Ya os hable en su momento sobre mi evolución como escritor y pienso, sin lugar a equivocarme que este es mi mejor libro hasta la fecha. Se trata de un ensayo en el que hablo de muchos y muy variados temas, dándoles para ello un enfoque histórico, filosófico y psicológico. En el título está puesto de manera intencional el verbo al final de la frase.

El libro consta de 4 partes.

En la primera parte empiezo hablando del arte que siempre ha acompañado al hombre y también del espíritu creador. Aquí hablo de la belleza y de como tiranos y autócratas a lo largo de toda la historia de la humanidad han intentado limitar o directamente eliminar el arte y el conocimiento en general.

Despues empiezo a introducir el término de fanático y vemos como este tipo de personas van inflamando a las masas y gestando todo tipo de revoluciones que desencadenan grandes orgías violentas.

Durante dos capitulos introduzco el humanismo y la Ilustración, como momento en que el antiguo mundo se vino abajo y abrazó los pilares de la razón y termino la parte con la historia de la medicina ligada a la filosofía, especialmente la griega.

La segunda parte trata de los aspectos psicológicos que llevan a nuestros mejores y peores comportamientos. Analizo el ego y también la teoría de la personalidad de la mano de el psicoanalista suizo Carl Jung para luego meterme directamente con las emociones y el funcionamiento del cerebro. Todo ello con ejemplos de personajes y situaciones históricas para ponerlo más en contexto.

Analizo la personalidad y la vida de filósofos como Nietzsche y escritores como Tolstoi o Dostoievski y para finalizar la parte empiezo a introducir el concepto de violencia del hombre tanto contra sí mismo, como contra otros hombres en su aspecto más psicológico.

La tercera parte trata del Estado como Leviatán que ejerce un poder coercitivo contra sus hijos. Para ello me valgo de las teorías de Thomas Hobbes, de Rousseau y de John Locke entre otros. También hay un capítulo sobre el capitalismo, sobre la Revolución Industrial y sobre como fueron surgiendo los derechos del hombre.

Para terminar, hablo de la propiedad privada y el comercio como grandes pacificadores de la humanidad.

La cuarta parte versa sobre la aleatoriedad. En el primer capítulo hablo extensamente sobre el tema y luego introduzco la religión como medio que ha encontrado el hombre para explicar fenómenos aleatorios que le producen incertidumbre. También hago un análisis de la violencia en la historia de las religiones.

Llegando casi al final hablo de la evolución biológica del ser humano y de como ha ido adaptando su forma de hacer deporte y de alimentarse para terminar con un capítulo dedicado a la sobreproteccion paternal como peligro directo para todas las democracias occidentales.

El libro termina con un epílogo con una serie de conclusiones y pensamientos finales.

Lo tenéis tanto en versión Kindle como en tapa blanda y tapa dura

Os dejo el prefacio del libro en el que hago un recorrido por toda la historia de la humanidad hasta la Revolución Industrial más o menos y que sirva para abrir boca

PREFACIO

El primer homínido empieza a sobresalirse del resto de formas de vida cuando, al elevarse sobre la tierra, ya no predomina el olfato, sino el ojo a la hora de detectar amenazas. Andando erguido, sus manos están libres y  este ser a medio evolucionar se convierte en una criatura hábil[i] que, utilizando piedra, consigue crear burdos utensilios y con ello hacer ciertas tareas de manera más fácil. Durante miles de años, la evolución aparentemente se detuvo ahí hasta que en un determinado momento, se produce un gran salto evolutivo.

Cada vez de manera más acelerada, la inteligencia del homo sapiens empieza a destacar por encima de cualquier otra especie sobre la tierra y  sus predecesores del género homo, poco a poco se ven relegados a un segundo plano, hasta que acaban desapareciendo.

Este hombre sabio va desarrollando un lenguaje que le permite relacionarse con  seres de su misma especie y observando la naturaleza, empieza a domesticar a las plantas. Para ello transforma numerosas especies no comestibles y minúsculas en alimentos carnosos y asimilables. Eso le proporciona más alimento disponible y da lugar a poblaciones más densas pero también le da la oportunidad de  desarrollar su ingenio, y las primeras toscas herramientas de piedra se van perfeccionando cada vez más.

Esta nueva relación con la tierra además hace que su conocimiento se vaya especializando y comienza a darse cuenta que había determinadas plantas que tras su ingesta le llevan a estados alterados de consciencia o incluso la muerte, pero también que si ajusta la dosis le pueden curar.

Más tarde comienza un proceso para domesticar de manera similar a los animales de su entorno,  que no tardan en  proporcionarle carne, leche, fertilizante y tracción animal para labrar la tierra.   De este modo, hace la voluntad de un Dios al que tiempo después rendiría culto y se sitúa por encima de la cadena trófica. Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra. [ii]

Esta domesticación de los animales y las plantas impulsa el crecimiento de su cerebro por la mejora en la alimentación y ese hombre primitivo empieza a  aprender a colaborar con individuos de su misma especie. El hacerse sedentario también le da otras ventajas. Al no tener que transportar a niños de corta edad durante largas caminatas, puede tener y criar tantos hijos como pueda alimentar. Aparte de ello, también puede almacenar el excedente alimentario de sus nuevos campos de cultivo.

Pero la vida sedentaria no es fácil. Sus cultivos dependen de las veleidades del clima lo que convierte su sustento en algo inseguro. Además también requiere una vivienda estable, la propiedad del suelo y un poder suficiente para defenderse de otros de sus congéneres. De este modo, los hombres ya no podían dispersarse en grupos familiares sino que debían permanecer juntos y construir pequeñas comunidades para proteger sus propiedades contra cazadores salvajes. [iii]

Desde bien temprano,  el hombre empieza a sentir curiosidad por lo que le rodea. Ve eternos atardeceres y queda cautivado por su hermosura. Los animales de su alrededor le ofrecen una estampa  que colma su sensibilidad artística. Y así, de una manera casi natural, empieza a apreciar toda la belleza que hay a su alrededor. Por ello utiliza los materiales que tiene a su alcance para convertirlos en un lienzo que embadurna con sus manos, intentando representar el entorno natural en el que vive. 

Atenazado por su inteligencia y cultivando una curiosidad innata, quiere ir un paso más allá. La belleza de su mundo le cautiva, pero la incertidumbre a la que se enfrenta cada día le asusta.  Temeroso de sí mismo y del cosmos amenazante del que forma parte, siente la necesidad de dar un sentido a todo lo que ve. Para ello, al principio crea deidades de madera, de  piedra o de metal que actúan como un faro en la oscuridad de un bosque que apenas conoce.

Los recién estrenados cultivos le han hecho comprender los ciclos de vida y muerte y eso modifica su escala de valores, transformando el culto a los animales en culto a la fecundidad.

Cuando la cooperación entre individuos hace que de esas pequeñas comunidades se pase a asentamientos más grandes, enseguida aparecen otro tipo de deidades, imposibles de destruir, talladas en el espíritu invisible y que aspiran al reino de lo material.

Los cazadores recolectores tendían a organizarse en sociedades más igualitarias, pero de las sociedades sedentarias derivan  nuevos status de individuos.  Los burócratas, los reyes y una nueva casta política se hacen con el control de los alimentos producidos por otros y se reservan el derecho a fijar impuestos para mantenerlos, escapando de la necesidad de cultivar su propio alimento.  De ese modo, el hombre pega un salto de la pequeña horda nómada al multitudinario hormiguero donde la reina madre ya no requiere guerreros o cazadores sino obreros y guardianes. Pero también de ese modo, el despotismo de los poderosos tiranos se entremezcla en una cultura apenas incipiente y, sin oponer resistencia alguna, el género humano se aparta del progreso que la naturaleza le había prescrito. Incluso en ese momento el ser humano se hace indigno de su existencia, ya que su especie estaba llamada a dominar sobre la tierra y no a gozar como las bestias o a servir como esclavos. [iv]

Engullido por la nueva cultura autoimpuesta y en un vago intento de reducir la aleatoriedad sobre la que se cimienta la naturaleza,  este ser humano, temeroso de su libertad, acepta mediante contrato social [v]un peligroso pacto con el demonio. Calculando su interés personal, llega a la conclusión de que estará mejor formando parte de un Estado, aún rebosante de esa nueva clase política,  que en sociedades más sencillas abandonadas a su suerte. Esto le lleva a fortificar ciudades,  crear Estados y todo tipo de instituciones que aceleran su crecimiento y desarrollo a la vez que le da una cierta  seguridad.

La idea de Estado estaba bien en la teoría, pero no tarda en traicionarle sobre la base de sus propios principios. Las unidades más pequeñas y sencillas no abandonan rápidamente su soberanía para fusionarse a las grandes. Para ello, es necesaria la conquista o  la coacción extrema.

Inevitablemente, comienzan a  aparecer los conflictos de todo tipo. El más fuerte  siente la necesidad de proyectar sobre el resto su sombra orgullosa y el mundo se ve barrido por el demonio de la violencia.

El excedente de alimentos cobrado en forma de impuestos se utiliza para alimentar a soldados profesionales o  pagar a artesanos metalúrgicos que fabrican instrumentos de guerra, como espadas o flechas. Los grandes animales domesticados posibilitan el transporte de estos soldados y mercancías pesadas en grandes cantidades y con la domesticación del caballo, que le permite al hombre recorrer grandes distancias, las sociedades más fuertes empiezan a destacar.

Cada una de ellas se dedica a estrangular al vecino, en nombre de los mismos principios, intereses e instintos de Caín. Cada una reivindica para sí el derecho a la violencia, justificándose sobre el resto y surge la guerra como el fruto de la debilidad de los pueblos, pero también de su estupidez.

El individuo, emborrachado por el furor de la masa, es incapaz de ver que el enemigo no se encuentra fuera de sus fronteras, sino dentro y ninguna nación tiene el valor de combatirlo a tiempo.

Cuanto más grandes y más complejas se hacen las sociedades y sobre todo, cuanto más se recurre a la  subyugación para que los hombres se unan a estas, más aspiran los individuos a conseguir sus objetivos personales en detrimento del grupo y más se hace uso de la violencia contra estos individuos subordinados.[vi]

El Estado, como monstruo de cien cabezas, como Leviatán, se eleva  sobre las almas con la finalidad de dominar, absorber, someter y destruir todo, sin tolerar más grandeza que la suya.

Pone bajo sus órdenes a hordas de cleptócratas que recurren siempre al mismo patrón de comportamiento. Primero desarman al pueblo para armar a la élite. Luego  hacen felices a las masas mediante todo tipo de populismos y entretenimientos y, por último, utilizan el monopolio de la fuerza para promover la felicidad, mantener el orden público y reprimir la violencia ejercida por otros.[vii]

En ese punto su sociedad de otrora hombres libres,  pasa a estratificarse en únicamente dos tipos de hombres, la realeza sagrada y los esclavos.

Pero el monstruo no se conforma y cada vez va creciendo más a base de doblegar a los pueblos a su voluntad. Donde antes había un crisol de tribus indígenas, ahora solo existe una cultura común. Donde antes se hablaban cientos de lenguas, de repente un territorio común les abriga, obligándoles a vivir en comunidad.  Donde antes el hombre se reservaba para sí el uso de la fuerza a la hora de proteger sus intereses, ahora esa facultad es transferida al Leviatán, quien la monopoliza para hacer cumplir sus mandatos. De repente ha surgido un Saturno que engulle a sus hijos de manera incansable.  Una nueva deidad a la que  nada escapa a su control. Un nuevo Dios que exige culto y pleitesía y a cuyos pies corren genuflexos sus súbditos para evitar su ira.

Para afianzar su poder, de la nada crea  fronteras en los campos a las que llaman países lo que lleva a erigir otras fronteras invisibles entre creencias y costumbres. De ese modo, los hombres comienzan a vivir ajenos los unos  a los otros, simplemente traspasando esas fronteras para matarse entre ellos. La unión se vuelve una quimera rasgada por el acero del orgullo separador.

Pero a pesar de todo, hay un estadio en el individual al que ese Argos no llega ni llegará nunca. El estadio del alma.

Paralelamente al proceso de creación de estados, el hombre va agudizando cada vez más su sensibilidad artística. Lo que otrora eran vagos esbozos en roca viva, ahora son hermosos cuadros o bellas estatuas. A través de su arte, el hombre ha encontrado la manera de mirar cara a cara al Demiurgo e ir contra una de las principales leyes de su creación, polvo eres y en polvo te convertirás.[viii] Ese ser inferior, ese minúsculo insecto,  ha encontrado la forma de hacerse inmortal a través de su arte. Por primera vez,  el Dios que lo creó se vio obligado a reconocer la grandeza del espíritu que Él mismo había otorgado a los hombres. Pero también se dio cuenta de que ese espíritu no cejaría en su empezó de alcanzar la perfección y, por primera vez Dios se asustó  de los hombres.

De las más brillantes mentes comenzaron a surgir las más bellas creaciones. Esta vez era el demonio el que empujaba al alma del artista hacia su creación. Un demonio que exalta todos sus sentidos y lo arroja de manera convulsa contra sí mismo hasta dejarlo rendido. Un demonio que una vez que ha conseguido exprimir todo el fruto espiritual de la pobre alma atormentada que lo alberga, arroja la cáscara inservible a la basura.

Esas bellas creaciones son apreciadas por el resto de  los mortales con creciente admiración. Se habían dado cuenta que esa contemplación de la belleza hacía surgir en ellos un sentimiento de felicidad que no podían explicar con palabras. Tal era la excitación que sufría los sentidos, que incluso en los momentos tristes, esa contemplación estética les hacía emerger de la profundidad sus almas.

Mientras el hombre creaba y se recreaba, al Leviatán le iban creciendo los problemas.

Sus hijos, separados en un miríadas de lenguas como en la Torre de Babel, pero a la vez condenados a entenderse, descubrieron que comerciar entre ellos e intercambiar todo tipo de bienes y servicios era mucho más productivo que arrojarse los unos contra los otros.

Por ello establecieron todo tipo de redes  comerciales que calmaron los conflictos. Algunos más audaces, visitaron reinos lejanos llevando con ellos su mensaje. Y, de ese modo, poco a poco los pueblos se hicieron amigos. Aprendieron unos de otros. Intercambiaron conocimiento y valores y descubrieron que aunque hubiese personas que hablaban otras lenguas, en esencia tenían los mismos sentimientos y adolecían de los mismos problemas.

Eso llevó a los más sabios a reconocer que el individuo aislado, de ninguna manera podría comprender la infinitud y pronto los más ilustrados cayeron en la cuenta que el intercambio del conocimiento aceleraba el progreso común. [ix]

Los pueblos jóvenes se acercaron y aprendieron de los pueblos viejos sumando su fuerza a la sabia experiencia. Las ciencias comenzaron a estrecharse y surgió una nueva medicina en la que los antiguos ungüentos surgidos por ensayo error,  son sustituidos por calculados tratamientos capaces de calmar todo tipo de tormentos.

Los hombres comenzaron a amar la vida, incluso dieron gracias al Leviatán el castigo que les había impuesto, porque eso les había ayudado a comprender que bajo el pilar de la razón descansaba su propio crecimiento.

Poetas y artistas de todas las lenguas empezaron a alabar los sentimientos humanos y utilizaron esa razón como estandarte. Ya no era una fe dogmática y rígida la mano que mecía su arte, sino algo mucho más profundo.

Y de este modo, una nueva especie empieza a poblar la tierra. Un nuevo hombre espiritual y moral que  siente una terrible conmoción en su alma ante la sangre y la baja bestialidad humana,  que toda guerra necesita como tropa de asalto. Un hombre nuevo que siente impotencia al ver que en un Estado, la palabra ya no pertenece al alma, ni al cuerpo del individuo, sino que ambos pasan a formar parte de las  fuerzas sombrías e invisibles del Leviatán. Por ello,  intenta cambiar las cosas a través de su obra.

En este estado de júbilo, nunca antes las gentes habían amado tanto su patria y por extensión al mundo entero. Pero el Leviatán cada vez que miraba a su creación volvía la cabeza mordiéndose los labios con furia contenida. El mismo insecto que había asustado a Dios con su inmortalidad, ahora le miraba desafiante  directamente a los ojos. Él sería su siguiente objetivo y de manera irremediable, El Leviatán también se asustó de los hombres.

Pero tenía un plan. Sabía que sólo podía ser más fuerte si sus hijos no se mantenían unidos por lo que lanzó la discordia que, como manzana arrojada por Eris, provocó una nueva guerra de Troya.

De la noche a la mañana empezó la crispación dentro de los propios países. Hombres dirigidos por sus instintos más primarios y armados con un enorme carisma movían a su antojo a las masas que, sin saber muy bien qué hacer, caían víctimas de su hechizo.

Estos fanáticos mediocres, contemporáneos y de corta memoria, pregonaban desde sus tribunas un mundo ideal, un paraíso en la tierra, sin que el pueblo se diese cuenta de que ya venía de él. Su argumento más fuerte apelaba a un tribalismo casi olvidado, alimentando el odio contra todo individuo que se opusiese a su plan.

Irremediablemente empezaron a gestarse todo tipo de revoluciones que, como acontecimientos elementales, retumbaron con ímpetu sobre la esfera espiritual del ser, al igual que un huracán o un temporal lo hace sobre la tierra. Los hombres que crían guiarlas se vieron arrastrados, elevados por la vehemencia de las masas, creando diferencias entre la idea pura y la realidad profana.[x]

Una vez que los guías acariciaron el poder, tocaba repartirlo y aquí es donde esos intelectuales de salón chocaron contra los más bajos instintos humanos. De manera deleznable se empezaron a traicionar y a ajusticiar entre ellos y, como no podía ser de otra manera,  no dudaron ni un segundo en vender y traicionar a la masa que les ha apoyado, siempre buscando su propio beneficio.

Las emociones y las pasiones reprimidas, como otros elementos de la naturaleza como el agua, el fuego o el aire, cuando son comprimidos hasta el punto de su presión máxima, suelen hallar una válvula de escape donde nunca se esperaba que cediera. De este modo, el viejo mundo ideal, se vio arrastrado de nuevo a la violencia.

Los hombres que antes estaban unidos ahora se miraban de reojo,  irritados los unos con los otros. Lo que antes para los ilustrados, artistas o los sacerdotes era su herramienta de trabajo en forma de ciencia, arte o creencias, ahora era utilizado como arma mortífera.

Pero algo nuevamente no estaba dentro de los planes del Leviatán. El hombre, que había hecho aflorar tanto en Dios como en el diablo sentimientos que no sabían que tenían,  no se arrodilla de manera tan fácil tan fácil. Por eso el hechizo de ese fanaticus que ha creado es de corta mecha.  A medida que nuevos hombres van naciendo, las nuevas generaciones sustituyen a las anteriores y sienten un impulso de cambiar todo lo anterior. Impulsos que ni siquiera el más grande de sus dioses podría frenar. Esto es solo el comienzo de sus obras, y todo lo que se propongan lo podrán lograr[xi], había dicho su Dios.

Y vaya si lo logró. En un determinado momento, el hombre descubrió que el vapor generado de calentar agua podría utilizarse para mover una turbina y eso catapultó su crecimiento y desarrollo.

Se empezaron a construir todo tipo de objetos e instrumentos en serie, lo que cambió la rígida e inamovible clase estamental por una clase media cada vez más rica. Una clase media a la que ya no se accedía por el nacimiento y de la que se podía salir utilizando un poderoso aliado, el comercio.

Con las necesidades de la parte baja de la pirámide cubiertas empezó a desarrollarse una nueva ciencia y una nueva filosofía que venía a sustituir al misticismo y a los dogmas.

Hombres cultos y civilizados comenzaron a desarrollar por doquier sus teorías y se inició un proceso para ahondar cada vez más en el terreno inexplorado de la mente humana. El viejo mundo que reprimía sus instintos recibe nuevas órdenes. Los instintos no se pueden reprimir. Sólo puede sujetar a sus demonios quien los saca de su abismo y los mira directamente a los ojos.

Toda visión se transforma en contemplación, toda contemplación en reflexión y toda reflexión en asociación[xii]. Casi a  cada hora se anuncia una nueva victoria del humanismo. A cada momento se conquistan nuevos elementos  reluctantes del tiempo y del espacio. Las alturas y los abismos revelaban sus más profundos secretos a la curiosidad humana, ahora provista de prismáticos. La vieja anarquía alimentada por el canibalismo de la humanidad poco a poco empieza a ceder a la organización. 

Incluso el Leviatán deja de inmiscuirse en imponer a sus súbditos una moral interior.  Ya no exige moralismo real sino sólo en apariencia.

En este proceso de cambio, las artes también sufren una transformación. El nuevo deseo de fabricar todo en serie hace que el vulgo exija cada vez más y más y centenares de artistas se lanzan a creaciones anodinas que se olvidan al poco de salir al público.

El hombre de repente, sumido en un trance hipnótico, pierde ese  ideal de belleza  que le ha acompañado siempre y comienza a perseguir la fealdad. Una fealdad auspiciada por el  embotamiento temporal de sus sentidos,  atiborrados de la cantidad de datos que reciben día a día. El arte moderno irrumpe en la esfera social en una constante lucha por conseguir las más indecentes creaciones

Pero todavía en un mundo así no se puede dar todo por perdido. Unos pocos artistas siguen aspirando a la inmortalidad y aún logran conmover a los cientos de ojos y oídos que quieren hacerles caso.

La historia de la humanidad se ve sumida en un ciclo continuo de avance y retroceso debido a que durante el avance, la gente tiende a olvidar el periodo oscuro incluso idealizando aquello por lo que tanto tuvieron que luchar para ganar.

Entre los pueblos, a muchos les gustaría rescatar esa vieja libertad donde cada individuo aportaba a la empresa común de la humanidad para un progreso conjunto. Otros, en cambio, piensan que jamás un pueblo logrará esa unidad sin la vara de un pastor.

Todavía es demasiado grande esa confusión que insufló en su momento el Leviatán en las almas. Para el hombre es demasiado difusa la barrera entre libertad y seguridad. Pero si cada uno de nosotros utilizamos la razón y el conocimiento, que sacó al hombre de las tinieblas, rasgaremos el velo de Maya y las naciones volverán a encontrarse. Ese conocimiento es el único Zeus que puede derrotar a Saturno y librarnos de su parricidio. Solo él puede sacar a la humanidad del letargo inducido por el tirano.

La humanidad es una sinfonía de grandes almas colectivas. Quien para comprenderla o amarla necesita destruir o dominar parte de ella, solo demuestra que es un bárbaro y que su idea es completamente errada. Si todos hiciésemos lo que estuviese en nuestra mano, la fatalidad desaparecería. Esa fatalidad se nutre de nuestras abdicaciones. Y, si nos abandonamos a ella, todos debemos aceptar nuestra parte de culpa.

Seguimos compartiendo un noventa y ocho por ciento de nuestro programa genético con otras especies de chimpancé, pero hemos olvidado de donde venimos. En un afán de constante desarrollo y, en especial, con la tecnología moderna, el ser humano ha dejado de lado el hecho de que simplemente es un mono desnudo venido a más y que, en lo que se refiere a aspectos psicológicos, no ha evolucionado nada en los últimos milenios.

El paleontólogo Stephen Jay Gould postula que, no ha habido ningún cambio biológico en los seres humanos en cuarenta mil años. Todo lo que llamamos cultura y civilización lo hemos construido con el mismo cuerpo y el mismo cerebro.

Hemos creado cohetes que llegan a otros planetas pero no hemos conseguido dominar nuestras emociones más primarias, como la ira o el miedo. Mientras la tecnología nos facilita la vida, nuestra mente no cesa de crear problemas imaginarios sobre los que sentirnos preocupados constantemente.

Makxim Gorki, el novelista ruso, lo expresa de la siguiente manera, el hombre no es más que un montón de huesos, recubiertos de carne y de piel gruesa, y no es el espíritu que mueve ese repugnante montón, sino los apetitos[xiii]. Las gentes, formando sombrías y apretadas masas, se agolpan alrededor de la vida lo mismo que los mendigos harapientos rodean a la esposa de un rico mercader a la salida del templo, gimiendo, quejándose, llorando lastimeramente para pedirle que les prestase atención, y se estrujan unos a otros arrastrándose a sus pies con ansia suprema, con la locura horrible de los deseos miserables[xiv].

Filosofías como la estoica nos muestran que los mismos problemas y deseos miserables que preocupaban al hombre hace dos mil años están cada vez más presentes en la sociedad actual. Mientras la historia nos enseña que a cada momento ha sucedido algo diferente, la filosofía se esfuerza por hacernos comprender que en todos los tiempos fue, es y será lo mismo, dijo Schopenhauer.

Los cazadores recolectores tenían una vida solitaria, pobre, inmunda, brutal y breve[xv] auspiciada por el entorno en el que vivían. Nosotros, eternamente insatisfechos, tenemos todas las comodidades a nuestro alcance y nos empeñamos en buscar nuevas formas de ese dolor y, especialmente, de ese sufrimiento. Dolor que, ante la negativa inconsciente a enfrentarse a él, termina derivando en adicciones de todo tipo.

Al igual que esos primeros homo sapiens que poblaban la sabana africana, nos produce pánico la ausencia de un hilo conductor que permita comprender el caos que nos rodea a diario,  de modo que buscamos y concatenamos causas para formar historias y narrativas que tengan sentido para nosotros, ya que necesitamos creer que vivimos en un mundo causal y determinista.  Ese darle sentido al mundo hace retroceder la incertidumbre y espanta de manera temporal el miedo. 

Pero aceptando la certidumbre y aferrándonos a la seguridad  hemos perdido nuestro bien más preciado, la libertad. Al igual que antiguamente la condena al ostracismo, o el abandono forzoso de una comunidad como parte de un castigo eran sinónimo de muerte casi segura, esa comunidad cada vez se ha hecho más mayor y ha insuflado entre nosotros un miedo atroz a no ser aceptado por la misma. Esto nos lleva a comportamientos que en cualquier otra situación no estaríamos dispuestos a tolerar.

Todo esto hace que el hombre moderno sea absorbido progresivamente por una colectividad uniforme y sin rostro de individuos que acaba sofocando todo atisbo de su individualidad. Por ello, el hombre acaba creyendo, pensando, actuando, anhelando y sintiendo como la masa. Y por ello también, cada vez más está perdiendo todo aquello que le hace único, cambiándolo en su lugar por una predecible capacidad de actuar. Se está convirtiendo en la copia, de la copia, de la copia del que tiene al lado. Se ha transformado en un ser que no escucha,  no piensa,  ni tampoco habla. En su lugar opta por la vida aburrida y confortable del materialismo,  los placeres,  las tendencias,  el culto a las celebridades y otros medios superficiales de excitación y escape.[xvi]

Hace siglos, el hombre se da cuenta que por su cuerpo fluye una energía vital invisible que determina cómo se enfrenta a la vida. Una mano invisible que empuja a los seres humanos a despreciar la mediocridad y superarse a ellos mismos.

A lo largo de diversas culturas, esta energía se le da distintos nombres. El espíritu, el chi o el thumos solo son algunos de ellos, pero independientemente del término, se asocia con virtudes como el coraje, la constancia o la indomabilidad. La presencia de ese espíritu nos hace curiosos, nos empuja a despreciar la mediocridad y a ser la mejor versión de nosotros mismos. Por ello se asocia con la libertad y, en último término, con la felicidad evitando que la persona intente buscar esa felicidad en sustancias externas o prostituya su libertad a favor de un Estado.

Solo existe una libertad verdadera, la interior, la que sólo puede conquistar uno mismo para sí y esa libertad nace de nuestra energía interior. La locura de las masas, su eterna lucha de clases y naciones por el poder resulta dolorosa y ajena al alma humana.


[i] ¿Qué es la Ilustración? De Kant

[ii] Génesis 1:28

[iii] Fragmento de ¿Qué es la Ilustración? De Kant

[iv] Ibíd.

[v] El contrato social es un término acuñado por Jean Jaques Rousseau.

[vi] El reino de Dios está en vosotros, de Tolstoi

[vii] Diamond, J. (2013) Armas, gérmenes y acero. Debolsillo

[viii] Génesis 2:16-17

[ix] Zweig, S. (2016) El legado de Europa. Acantilado

[x] Ibíd.

[xi] Génesis 11:6

[xii] Goethe

[xiii] Páginas de un descontento, de Makxim Gorki

[xiv] Ibíd.

[xv] Leviatán de  Thomas Hobbes

[xvi] Nietzsche, F. (2017) Así habló Zaratustra. Planeta

El error del sistema educativo

La educación de un niño puede llegar a ser una labor complicada. Hay gente que únicamente delega esa tarea al sistema de enseñanza reglado, a los profesores o lo que es lo mismo, al estado. Por una serie de razones que ya iremos viendo, considero eso un grave error. Educar a un niño no pasa simplemente por llevarlo al colegio y que el sistema de educación estatal haga el resto. La manida frase de que la educación comienza en casa tiene mucho sentido y educar a un niño no solo consiste en enseñarle a que diga palabras como por favor y gracias, o sepa sumar, restar, multiplicar y dividir. Es una plétora multidisciplinar de conocimientos que hay que ir inculcando desde pequeños para que poco a poco, los niños por su propia cuenta vayan haciendo sus esquemas mentales personales.

Hay todo un conjunto muy amplio de conocimientos que ni siquiera se molestan en tratar de enseñarnos. No nos enseñan nutrición, ni siquiera a cocinar. No nos enseñan a tener relaciones felices y positivas, ni a lidiar con nuestras emociones. No nos enseñan a mantener el cuerpo sano y en forma, como mucho se habla de deportes o se ven por encima ciertos conceptos. No nos enseñan felicidad. No nos enseñan meditación. De todo esto me gustaría ir desarrollandolo poco a poco en futuros artículos, pero tal vez en los colegios se deberían de enseñar este tipo de conceptos en lugar de otros que de nada nos van a servir en nuestra vida una vez terminado el examen correspondiente. Y como no nos enseñan nada de esto, aquí es donde verdaderamente entra en juego la labor de los padres. Por eso se dice que la educación de un niño comienza 20 años antes de su nacimiento, con la educación de sus padres. El niño no deja de ser un reflejo de sus padres porque todos aprendemos por imitación y adaptamos los modelos de comportamiento que vemos en casa, principalmente al principio de nuestras vidas.

Dicen que deberíamos dejar un planeta mejor para nuestros hijos. Es cierto, o al menos relativamente, pero también es más importante dejar unos hijos mejores para nuestro planeta y últimamente parece que esto se está dejando un poco de lado.

Desde la primera infancia, la mayoría de nosotros aprendimos que a nuestros padres no les gustaba que hiciéramos muchas preguntas y que sólo las figuras de autoridad, es decir, los adultos, tenían derecho a hacerlas. El resultado fue que dejamos de cuestionar las cosas y aceptamos lo que vimos, oímos y nos dijeron con mansedumbre aceptación. Lamentablemente, este enfoque funcionó bien en la era industrial, pero resulta inútil en la era del conocimiento, porque compromete nuestra capacidad de pensar y entender profundamente.

“Juzgue a un hombre por sus preguntas más que por sus respuestas”, Voltaire.

Think out of the box

La calidad de nuestras vidas depende de la calidad de nuestras preguntas. Nuestro sistema educativo favorece el pensamiento convergente, lo que quiere decir que busca la solución entre varias alternativas de manera reflexiva y analítica. En cambio el pensamiento divergente, es una forma inventiva y original de buscar múltiples respuestas ante un determinado problema.

De todos modos, elegir entre pensamiento convergente o divergente daría lugar a una falsa dicotomía. Ambas formas de pensamiento son necesarias y se complementan entre sí.

Utilizar el pensamiento divergente para pensar fuera de la caja es más fácil de lo que parece. Los niños lo hacen todo el tiempo antes de ser convenientemente reeducados para dejar de hacerlo. Si los adultos tratasen más de imitar a los niños el mundo sería un lugar mejor. Juega, medita, inventa historietas, pinta, reflexiona, relájate, explora y sal de tu zona de confort, cuestiona verdades universales, no te cierres a nuevas experiencias… todo esto te ayuda a fomentar el pensamiento divergente y a pensar “out of the box”. Los niños son como pequeños científicos que utilizan la lógica y la experimentación propia para discernir la verdad por ellos mismos. En cambio, en el mundo social de los adultos la apariencia es mucho más importante que la realidad.

El pensamiento divergente es una forma imaginativa de resolver los problemas porque no juzga ni valora. Además como efecto secundario nos libera del efecto restrictivo de las ideas anticuadas estableciendo una visión diferente de conceptos que hasta entonces considerábamos inmutables. Es decir, este tipo de pensamiento niega la creencia generalizada de que lo que constituye un modelo útil es el único modelo posible sino que busca constantemente nuevos modelos.

Piensa de este modo y sacarás mejores conclusiones de todo lo que se te plantee.

EL PROBLEMA DEL APRENDIZAJE REGLADO

“La principal razón para ir a la escuela es aprender a no pensar como un profesor” Nassim Taleb

El sistema educativo actual esta prostituido de tal manera que obvia totalmente la educación de los niños en pro de la productividad. Este sistema, aunque parece anquilosado en nosotros desde el principio de los tiempos, no tiene más de 250 años. Nació en la Revolución industrial de la Inglaterra del siglo XVIII – XIX y posteriormente en Estados Unidos como respuesta a la creciente demanda de trabajadores para satisfacer a la incipiente industria. Más tarde, bajo el mandato del canciller prusiano  Otto von Bismarck, se regló. También durante su gobierno, en 1884, nació el sistema de pensiones basado en el reparto que actualmente se utiliza. Este tenía un pequeño truco, que consistía en que no se cobraba pensión hasta los 65 años y la esperanza de vida entonces era de 40. Aparte había 16 trabajadores por cada persona jubilada lo que hacía más sostenible el modelo, pero con esta medida, lo que se consiguió fue formar a gente obediente que nunca se levantaría contra un estado del que depende su sustento. Incluso si el propio estado muchas veces fuera contra los intereses de los ciudadanos, estos lo defenderían. Ahora la promesa de una pensión ya no es sostenible pero la gente, no solo se niega a aceptarlo, sino que intentan perpetuarlo hasta que quizá sea demasiado tarde y todo se venga abajo como un castillo de naipes.

Estamos adoctrinados creyendo que ser empleado es algo normal pero esto no fue siempre así. Antiguamente todos eran pequeños empresarios que se agrupaban en torno a oficios. Ahora estamos viviendo en un sistema prusiano que lo que busca es la producción masiva de empleados y soldados.

Debido a que el sistema solo busca trabajadores eficientes, da mucha importancia a una serie de materias como matemáticas, ciencias o lengua denostando otras más inherentes al comportamiento humano como las relacionadas con cualquier tipo de arte, el dibujo, la danza o la música y de este modo elimina todo atisbo de creatividad en los niños. Los niños son creativos por naturaleza y poco a poco van perdiendo esta facultad pasando a ser meros números de un sistema a todas luces caduco y que no va acorde con la esencia del ser humano.

“Nos esforzamos solo por llenar la memoria y dejamos el entendimiento y la conciencia vacíos. (…) Así como las plantas se ahogan por exceso de agua y las lámparas por exceso de aceite, lo mismo le ocurre a la acción del espíritu por exceso de estudio y de materia” Michel de Montaigne

Este sistema educativo coarta en los niños una de las habilidades más necesarias para abrirse camino en el siglo XXI en el que nos encontramos, el pensamiento creativo. Ken Robinson en su libro “El Elemento” dice que “Lo desastrosamente erróneo de este planteamiento es que infravalora gravemente la capacidad humana. Damos una importancia enorme a los exámenes estandarizados, recortamos la financiación de aquellos programas que consideramos “secundarios”, y luego nos preguntamos por qué nuestros hijos parecen poco imaginativos y faltos de inspiración. De este modo, nuestro actual sistema educativo agota sistemáticamente la creatividad de los niños.”

Un niño sin imaginación en un sistema por definición extractivo, no dudará en caer en el nihilismo, apareciendo más adelante problemas como la depresión, la ansiedad o cualquier otro cuadro similar, tan presentes en la sociedad actual y cada vez más en gente joven.

Los genes humanos de cazador-recolector no se adaptan bien a estar sentados en una clase. Por ello el sistema educativo es un proceso de domesticación del hombre. A la sociedad moderna no le interesan los hombres libres, sino obedientes empleados y consumidores altamente manipulables como hemos dicho. Si un niño no es capaz de sentarse durante horas delante de un profesor se le trata como un enfermo, que tiene que acudir a un médico que le diagnosticará un tratamiento. Cada vez hay más niños en las aulas con lo que han llamado trastorno por déficit de atención, por ejemplo.

La era industrial comenzó aproximadamente en el S.XVI, pero lo que se niega a aceptar el sistema, en base a sus propios intereses obviamente, es que terminó en torno al año 2000 y la creación y posterior popularización de la World Wide Web en 1989 fue el primer paso para ello. En la era industrial un trabajador podía conseguir un empleo muy bien pagado que durara toda la vida, así como protección sindical y una pensión vitalicia tras jubilarse. Ahora todo esto se ha vuelto algo anacrónico. En la próxima década la tecnología reemplazará más empleos como estamos viendo y las fábricas serán desmanteladas, transportadas y reconstruidas en países con salarios más bajos. La noción de empleo bien pagado de por vida y una pensión vitalicia se tornará obsoleta por lo que es necesario un cambio de paradigma.

Ken Robinson lo compara con una máquina de vapor. Hubo un tiempo en el que era potente y eficaz y mucho más eficiente que cualquier otro medio de propulsión de la época, pero con el paso de los años dejo de responder a las nuevas necesidades de la gente y el motor de explosión se ofreció como el nuevo paradigma. En definitiva, estamos en la era de la información digital utilizando herramientas de hace dos siglos

“El Estado no debe enseñar, sino que debe permitir enseñar. Todos los monopolios son detestables, pero el peor de todos es el monopolio de la educación“  Frédéric Bastiat.

Para una economía industrial la competencia en matemáticas, ciencias y lengua son imprescindibles dejando apartadas cualquier otro tipo de actividad en la que se implique el cuerpo, el alma, los sentidos y buena parte del cerebro, la mitad concretamente. En consecuencia, el sistema educativo inculca una serie de valores que favorecen la visión reduccionista de lo que es en realidad, la inteligencia y la capacidad personal, sobrevalorando por otro lado determinados talentos y habilidades. Esto provoca que a las personas a las que la mente les funciona de una manera completamente diferente, pueden sentirse totalmente ajenos a la cultura educacional. Por eso hay cientos de ejemplos de personas a las que no le fue bien en el colegio y luego han triunfado en sus respectivos campos como por ejemplo Bill Gates, Steve Jobs, Albert Einstein, etc.

 Todo el sistema educativo está estandarizado, sin dejar ningún tipo de margen para el cambio. Al tener su origen en un estado militar, todo está jerarquizado, adecuando su propósito a mantener la autoridad. Los programas y mandatos son cerrados e inamovibles. Los profesores tienen unos límites estrictos sobre como tienen que enseñar y los alumnos sobre como tienen que aprender. Se educa de tal manera que se aprenda a respetar lo establecido como algo perfecto. La opinión del maestro es infalible. La palabra del padre indiscutible. Las instituciones del estado absolutas y eternamente válidas. Se educa inculcando la premisa de que, como el alumno no ha hecho nada aún en la vida, lejos de estar en condiciones de pedir o exigir cosas, no puede sino estar sino agradecido con lo que se le concede y este método de intimidación es utilizado desde la infancia. La verdadera misión de todo esto no es hacer avanzar o frenar al individuo, ni formarlo interiormente, sino amoldarlo con la mínima resistencia posible a la estructura establecida.

De esta manera, los estados que tiene transferidas todas las competencias en esta materia puede caer en la tentación de utilizarla para adoctrinar a su manera a las generaciones del mañana.

En consecuencia lógica, los colegios y las universidades se llenan de materias inútiles, aprendiendo conceptos que al día siguiente del examen vas a olvidar y que el 80 por ciento de ellos no te van a servir de nada en tu vida laboral. Luego nos preguntamos por qué la gente es poco imaginativa y carece de inspiración cuando en realidad es el sistema educativo el que agota sistemáticamente la creatividad de las personas como vemos. Los exámenes estandarizados basados en la memorización para no acordarte inmediatamente después a la realización de los mismos en un mundo en el que toda la información disponible esta en internet en la palma de tu mano, son totalmente absurdos.

Esto lleva a que la mayoría de la gente nunca llega a explorar todo su potencial creativo ni a encontrar sus verdaderos intereses. Todos los niños comienzan el colegio con una imaginación brillante y no tienen miedo a expresar lo que verdaderamente piensan. Entienden que equivocarse significa simplemente eso y están dispuestos a correr el riesgo porque de otro modo no se les ocurriría nada original. Ya hay universidades en Estados Unidos, como Harvard por ejemplo que tienen carreras donde enfocan el temario, o parte al menos, hacia algo más eminentemente práctico y por ahí debería avanzar el resto del mundo.

Con esto no resto la importancia que tiene el ir al colegio, sobre todo en los primeros años de vida donde a parte de los conocimientos aportados el niño aprende a relacionarse con los demás. Si quieres sobrevivir al sistema no puedes salirte de él, pero siempre teniendo presente esto y con una mentalidad abierta a llevar tu propio camino de auto aprendizaje y desarrollo personal.

Yo personalmente hace mucho tiempo que deje la educación tradicional y elegí ser mi propio maestro mediante “educación innovadora”. Nunca en mi vida he dejado de estudiar ni de aprender cosas nuevas y durante el resto de la misma va a seguir siendo así, porque pienso que el autoconocimiento y el crecimiento personal son dos pilares fundamentales en la educación del individuo. A ese instinto que nace del deseo de saber o del ánimo de indagar y conocer, los antiguos romanos lo llamaban “curiositas” y es algo que no se debe perder a medida que van avanzando los años.

“La curiosidad es antifragil, como una adicción, y los intentos de satisfacerla hacen que aumente. Los libros tienen una misión secreta y la capacidad de multiplicarse, como bien sabe todo el que tenga estantes de pared llenos de libros” Nassin Taleb

Para ello procuro aislarme del ruido de los medios de “desinformación” en masa que intentan orientar hacia un pensamiento único, unos valores y un patrón de comportamiento común a todos los individuos. Me molesta especialmente que me digan como tengo que pensar, como tengo que actuar, lo que tengo que comprar y lo que tengo que hacer para ser considerado un miembro apto de la sociedad. Por ese motivo hace ya mucho tiempo que dejé de ver la tele y de apartar de mi lado todo lo que era tóxico para mí, especialmente algunos tipos de personas. Todo ello ha favorecido una mente más preclara a la hora de pensar y de tomar mis propias decisiones.

“El Estado no te da la educación que necesitas, te da la que él necesita que tengas” Max Stirner

DEJAD QUE LOS NIÑOS JUEGUEN TRANQUILOS

Los seres humanos necesitan desafíos físicos, mentales y todo tipo de estresores para no deteriorarnos. Por ende, los niños también. Aislarlos en burbujas, ya sean burbujas higiénicas, burbujas emocionales o burbujas de pensamiento es totalmente perjudicial para ellos. El sistema inmune es un sistema adaptativo complejo capaz de adaptarse y evolucionar en un entorno cambiante. Al igual que un cuerpo se atrofia por estar un mes en la cama, nuestro sistema inmune también necesita estresores y desafíos para aprender, adaptarse y crecer.

Muchas veces se intenta erróneamente preparar el camino para en niño, en lugar de preparar al niño para el camino. Intentar evitar cualquier cosa que pueda molestar al niño es totalmente perjudicial. Al proteger a los niños ante cualquier riesgo, lo que estamos haciendo es que reaccionen con un miedo excesivo ante situaciones que no son en absoluto peligrosas y peor aún, los estamos aislando de situaciones adultas que algún día tendrán que dominar. Esto provoca que cuando salgan de nuestro paraguas protector, caigan más fácilmente en la depresión o la ansiedad.

Todo esto no significa que debamos dejar de proteger a los niños de diversos traumas o enfermedades. Lo que quiero decir es que los debemos de proteger de la cultura de la ultraseguridad, que se basa en un error de comprensión sobre la naturaleza humana y sus dinámicas de recuperación tras un trauma.

La ultraseguridad emocional también es un peligro muy importante que no debemos obviar. Intentar mantenerte a salvo de todo aquel que esté en desacuerdo contigo solo crea conflictos, instiga un odio natural por la otra parte y divide sociedades.

En definitiva, los niños, como muchos otros sistemas adaptativos complejos, son antifrágiles. Si los aislamos en una burbuja no lograrán madurar y desarrollarse como adultos capaces que puedan interactuar de manera productiva con otras personas. La sobreprotección paterna elimina el ensayo y error, la antifragilidad de la vida de los niños y los aparta de lo natural, para que actúen de acuerdo a mapas mentales preexistentes. Necesitamos azar, desorden, aventura, autodescrubrimiento, episodios traumáticos, todas esas cosas que hacen que la vida sea algo que merezca la pena vivir. En lugar de ello, intentamos dar a los niños una existencia estructurada, falsa e ineficaz.

Escúchate

Las lecciones importantes de la vida y lo que realmente te llena no va a salir de algo como puede ser la televisión o cualquier otro medio exterior. Estas lecciones ya están dentro de uno mismo, por eso cuando eliminas todo lo tóxico que te puede llegar a través de los sentidos e infectar tus emociones, empiezas a hacer cosas que tu cuerpo y tu espíritu te piden realmente. Es muy importante aprender a escuchar a tu cuerpo y no sólo en lo que se refiere al exterior o a la alimentación que ingieres sino también internamente desde el punto de vista de los pensamientos. Elige muy bien con qué quieres llenarlos y quizá te des cuenta que le da mucho más sentido a tu vida leer un libro, ver alguna película interesante, crearte una filosofía personal, leer estudios de nutrición o temas relacionados con la salud, documentales, hacer deporte, escribir o cualquier otra cosa, que estar todo el día delante de un televisor que te ofrece contenidos de dudosa moralidad y en última instancia cargados de energía de muy baja vibración. Intenta hacer cosas que te hagan sentir bien y no impuestas por nadie.

“Las escuelas y la prensa, la radio y el cine, se usarán exclusivamente para propagar aquellas opiniones que, verdaderas o falsas, refuercen la creencia en la rectitud de las decisiones tomadas por la autoridad” Camino de servidumbre. F.A. Hayek (1944)

Si ves y aceptas lo que la mayoría de la gente considera como normal, a lo mejor, lo que pasa es que están tratando de venderte una vida que no es la tuya y, por consiguiente, tú viviéndola.

IKIGAI

“Si alguien me rebate y da pruebas de que pienso o actúo incorrectamente, con gusto cambiaré, pues busco la verdad, que nunca ha perjudicado a nadie. Por el contrario, el que sufre daño es el que permanece en su propio engaño e ignorancia” Marco Aurelio

Ikigai es un término japones que significa que debes buscar tu propósito en la vida. Los budistas lo llaman el Dharma, por el cual, cada uno de nosotros tenemos una misión heroica en la tierra. Séneca utilizaba la palabra griega euthymia (tranquilidad) también para referirse al sentido de nuestro propio camino. El problema es que muchas veces vemos a los demás y lo único que pensamos es en alcanzar su aprobación, desperdiciando por el camino nuestro potencial y nuestro propio propósito. Todos nosotros alguna vez hemos perdido preciosos momentos vitales haciendo cosas que no nos gustan para ponernos a prueba ante nosotros mismos y ante gente que ni siquiera respetamos o incluso para lograr cosas que no queremos. No se trata de tener más que los demás. Se trata de ser lo que somos y ser tan buenos en eso como sea posible, sin sucumbir a todo aquello que nos aleja de nuestro objetivo.

“El secreto del éxito es la constancia en los propósitos” Benjamin Disraeli

Por supuesto este ikigai no es algo estático, es más bien dinámico y orgánico que va cambiando con el paso del tiempo. No tenemos los mismos objetivos vitales con 18 años que con 40. De hecho hay mucha gente con 18 años que no sabe qué hacer con su vida al igual que también hay mucha gente con 40 que tampoco. No pocos abandonan este mundo sin descubrirlo o sin ni siquiera buscarlo, que es algo aún más triste. Simplemente se lanzan a la vida y se dejan llevar por inercia.

A veces está bien dejarse arrastrar por la corriente, puede resultar muy cómodo y tentador, pero, en la mayoría de las ocasiones, un estilo de vida más contrario al resto aportará mejores resultados a tu vida ya que nadie te dirá como o que debes de hacer o pensar. Si a menudo te sorprendes a ti mismo pensando como el resto de la gente, probablemente ese sea un buen momento para pararte y reflexionar.

Esa búsqueda del “sentido de la vida” tiene un componente en cierto modo solidario, ya que con nuestro ikigai sentimos que estamos aportando algo al mundo. En este sentido iré comentando cosas más adelante.

Para terminar es muy importante la comunicación contigo mismo, escuchar tu interior. Pararte y reflexionar. El cuerpo es sabio y sabe lo que necesita. Si no sabes escuchar las leves señales que te va dando, estas poco a poco se irán intensificando.

El egoísmo y los derechos del hombre

A menudo es erróneo el significado que se le da a pa palabra “egoísmo” dentro de lo que es el lenguaje popular. Se utiliza como sinónimo de maldad, evoca a una imagen de una persona cruel que, no preocupandose por ningún ser viviente, es capaz de pisar a quien haga falta para conseguir lo que quiere.

Por contra, el altruísmo se entiende como toda acción realizada en beneficio de los demás y por lo tanto es buena.

Al plantear el tema de la ayuda a los demas como la cuestion central y primordial de la ética, el altruismo ha destruido el concepto de toda autentica caridad o buena voluntad entre las personas. Los ha adoctrinado con la idea de que valorar a otro ser humano per se es un acto de desinterés, implicando así que una persona no puede tener interés personal en los demás. Implica que valorar a otro significa sacrificarse a uno mismo, que todo amor que pueda sentir una persona por sus congéneres no es ni puede ser una fuente de alegría personal sino una amenaza para su propia existencia.

Dado que la naturaleza no ha otorgado al hombre ninguna forma de supervivencia automática y por ello debe mantenerse con vida mediante esfuerzo personal, la doctrina de que lo malo es preocuparse por el interés personal significa, en consecuencia, que el deseo de vivir es malo, que la vida humana como tal es mala.

El concepto de bien y de mal es una invención humana arbitraria, no relacionada, no originada y no sustentada por hecho alguno en la realidad. La ética se ocupa de definir un código de valores para guiar las elecciones y acciones del ser humano y de ese modo determinar el curso de su vida. La mayoría de los filósofos aceptan esta ética como algo dado y no se preocuparon por descubrir su causa metafísica. Pero algunos otros, como Aristóteles no consideraba a la ética como ciencia exacta.

Nada les es dado al hombre excepto su potencial y el material con el cual realizarlo. Un proceso de pensamiento no es automático, ni instintivo, ni involuntario. Debe iniciarlo, sostenerlo y responsabilizarse de sus resultados. El hombre tiene que descubrir lo que es verdadero y lo que es falso y corregir sus propios errores. Desde un punto de vista altruista, este proceso es imposible ya que sería un proceso irracional.

La irracionalidad es el rechazo del medio fundamental de supervivencia del hombre y, en consecuencia, implica condenarse al curso de ciega destrucción. Aquello que esta en contra de la mente, está en contra de la vida.

Los que intentan sobrevivir mediante el uso de la fuerza están utilizando un método propio de los animales. Pero así como los animales no pueden sobrevivir utilizando el método de las plantas, es decir, permanecer quieto y esperar que el suelo le alimente, el hombre no puede sobrevivir utilizando el método de los animales, esto es, rechazando la razon y contando con los hombres productivos para que le hagan de presa.

LAS EMOCIONES Y LOS VALORES

Al nacer, toda persona tiene un mecanismo emocional que funciona automáticamente y a su vez otro mecanismo que le permite adquirir conocimientos. En ese momento estos dos mecanismos son como páginas en blanco y es facultad de cada uno adquirir conocimientos de ambos.

El hombre no tiene opción en cuanto a su capacidad para sentir que algo es bueno o malo. Lo que considera bueno o malo, lo que le de alegría o pena, lo que ame o lo que odie, estará determinado por su pauta de valores. Si estos valores son elegidos irracionalmente, el mecanismo emocional dejará de cumplir el rol de guardián para convertirse en su destructor.

Si se logra aquello que es bueno conforme a una pauta de valoracion racional, necesariamente se logrará ser feliz, pero “aceptar cualquier cosa que a uno le haga feliz” como guía de nuestras acciones significa dejarnos conducir solo por nuestros caprichos emocionales.

Si vamos más allá, el amor, la amistad el respeto o la admiración, son la respuesta emocional de una persona por las virtudes de otra. Es el pago espiritual entregado a cambio del placer personal, egoísta, que un ser humano obtiene por las virtudes del carácter de otro hombre.

SACRIFICIO

El sacrificio es la entrega de un valor superior en beneficio de un valor menor pero en una conducta basada en los principios racionales, la persona actúa siempre de acuerdo con la jerarquía de sus valores y jamás sacrifica un valor superior en beneficio de otro inferior.

Imagina que vas a salvar a una persona que se está ahogando. Si no la conoces solo es moralmente correcto salvarlo si el peligro personal que se corre es mínimo. Solo la carencia de autoestima permitiría valorar la propia vida menos que la de cualquier desconocido. Y en el caso de que el que te estás ahogando eres tu, no debes esperar que un desconocido arriesgue su vida por la tuya, ya que nuestra vida no puede ser tan valiosa como la suya para él.

Si la persona que se esta ahogando es nuestra pareja, podemos estar dispuestos a dar nuestra vida propia por la razón egoísta de que la vida sin esa persona podría ser insoportable. La virtud involucara en ayudar a quien se ama no es ni falta de egoísmo, ni sacrificio ni integridad. La integridad es la lealtad hacia las convicciones y valores personales

¿Qué se le puede entregar entonces a los desconocido? El respeto y la buena voluntad hasta tanto y en la medida que los merezca.

Dado que, como hemos dicho, hombre nace con una página en blanco en cuanto a conocimiento y moralidad, el hombre racional considera a los desconocidos como inocentes hasta que se demuestre lo contrario u les concede esa buena voluntad inicial en nombre de su potencial humano. Después de eso, los juzga de acuerdo al carácter moral que manifiesten

La cuestión del egoísmo Vs autosacrificio se originó en un contexto ético. El egoísmo sostiene que el hombre es un fin en sí mismo. El altruismo lo considera como un medio para conseguir el fin de otros. El egoísmo dice que el beneficiario de una acción debe ser la persona que la realiza. El altruísmo afirma que moralmente, el beneficiario de la acción debe ser alguien distinto al que la realiza.

Imagina a una persona que vive bajo un sistema dictatorial y que conscientemente arriesga su vida para alcanzar la libertad. Llamar a este acto autosacrificio implicaría pensar que él lo prefirió a vivir como un esclavo. De una manera egoísta esta dispuesto a morir, si es necesario, luchando por su libertad antes que vivir en un mundo donde no tiene la capacidad de decidir de acuerdo a su propio juicio.

LOS PLACERES

la calidad de todo placer depende de los procesos mentales que lo motivan y acompañan de la naturaleza de los valores involucrados. Una persona puede buscar el arte en la proyección de lo heróico, inteligente, eficaz o ramático. En aquello que tiene propósito. En lo desafiante, lo ingenioso. En la admiracuión de una obra de arte que refleja los grandes valores de la existencia. O por otro lado puede buscar la satisfacción en programas de “chismorreo”, pornografía o libros mediocres. En aquello que no le demanda ni pensamiento ni criterio de valor.

Nuestro propio enfoque de la existencia es el que determina que tipo de arte ha de atraernos. El alma del hombre cuyo libro favorito sea “Crimen y Castigo” de Fiódor Dostoyevski es radicalmente distinta del alma de aquel cuyo libro preferido sea la biografía de Belén Esteban

El placer que deriva de los logros conseguidos por uno mismo es el orgullo. Por otro lado el placer que se deriva de la personalidad y los logros de otro ser humano es de la admiración. La máxima expresión de la unión de orgullo y admiración es el amor romántico cuya celebración es el sexo. Una persona se enamora y desea sexualmente a aquella otra que refleja sus propios y más profundos valores.

De ese modo, un hombre que es atraido por una mujer inteligente, con fortaleza moral y confianza en sí misma revelará un tipo de alma y en cambio si es atraído por una mujer irresponsable e irreflexiva, cuya debilidad moral le permite sentirse más masculino, revelará otro tipo de alma. Si a quien atrae es a una ramera pusilánime cuya carencia de jucio y normas le permite sentirse libre de reproches, también revelará otro tipo de alma. Por supuesto, esto también se aplica en el otro sentido, de la elecciones romántico-sexuales de la mujer.

SISTEMAS POLÍTICOS

“Lo que presuntamente fue una vez un ideal, no es ahora más que un esqueleto cubierto de andrajos cuyos huesos, al entrechocarse resuenan por todo el mundo; sin embargo, los hombres, por falta de coraje, no se atreven a mirar y a descubrir la sardónica risa de la calavera bajo los sangrientos harapos: ese esqueleto es el socialismo”

En socialismo ha sido probado en cada continente del globo y en todos ellos produjo parálisis económica y colapso. A la luz de sus resultados ya es hora de que sus defensores cuestionen los motivos que dicen tener. Ya nadie puede seguir creyendo que el socialismo, en cualquiera de sus formas, este motivado por la bondad y el deseo de alcanzar el bienestar de los hombres.

Ningún hombre auténticamente bondadoso puede evadir o ignorar un horror tan inmenso en una escala tan enorme. El socialismo no es un movimiento popular, es un movimiento de intelectuales, originado, dirigido y controlado por ellos desde sus torres de marfil, llevando a cabo sus sangrientas prácticas, donde se unen con sus aliados y ejecutores.

Los mueve el ansia de poder, que es una manifestación de su frustración, de su odio a sí mismos y del deseo que no han ganado.

“La gente”, El interés general”, “al servicio del pueblo” son los medios, las herramientas y los péndulos oscilantes de la autohipnósis de los que codician el poder. Pero la grandeza se logra a través del esfuerzo productivo de la mente de un hombre en la prosecución de sus metas racionales y claramente definidas.

Roma cayó arruinada por los controles estatales y los impuestos mientras su emperadores construian coliseos. Luis XIV en Francia gravó con impuestos extorsivos a su pueblo llevándolo a la indigencia mientras construía el palacio de Versailles. En las recepciones de los zares de rusia se hacía gala de caviar y champan, considerándolo necesario mientras el pueblo hacía largas colas para obtener raciones insuficientes de alimentos.

Del mismo modo, es imposible calcular el sufrimiento humano, la degradación, las privaciones y el horror requeridos para levantar uno solo de los rascacielos de Moscú o para construir las fábricas, minas o diques soviéticos.

Observa cuantas veces se nos pide que hagamos sacrificios en pro del “interés general”. No hay diferencia entre los principios, políticas y resultados prácticos del socialismo y los del cualquier tiranía.

Negar los derecho de propiedad, es convertir a los hombres en propiedad del estado. Cualquiera que se arrogue al derecho de redistribuir la riqueza que otros producen está reclamando el derecho de tratar a los seres humanos como bienes de uso.

Quien le desea prestar apoyo a una sociedad libre debe comprender que su fundamento indispensable son los derechos del individuo y quien esté a favor de estos derechos debe darse cuenta que el capitalismo de libre mercado es el único sistema que los apoya y proteje. Desgraciadamente ahora mismo ningún país del mundo goza de capitalismo de libre mercado.

“Solo existe un derecho fundamental, todos los demás son su consecuencia o sus corolarios. Este es el derecho de un hombre a su propia vida” Y la única forma de implementar el derecho es con el derecho a la propiedad privada. Sin el derecho a la propiedad no es posible ningúnotro derecho. Para que algunos hombres tengan derechos dobre lo que produce el trabajo de otros es preciso que a estos últimos se les quiten sus derechos y se los condene a trabajar como esclavos.

  • No existe un derecho a un empleo sino el derecho a la libre contratación
  • No existe el derecho a una casa sino el derecho a trabajar en libertad para construirla o comprarla
  • No existe el derecho a un salario justo si nadie está dispuesto a pagarlo
  • No existe el derecho de los consumidores a la leche, el calzado o el cine, si ningún fabricante puede producir tales bienes.
  • No existen los derechos de los grupos especiales, solo los derechos del hombre, de propiedad individual y de todos los hombres como individuos

Existen dos violadores potenciales de los derecho del hombre: los ciminales y el gobierno.

Un gobierno es la amenaza más peligrosa a los derechos del hombre, ya que tiene el monopolio legal del uso de la fuerza contra víctimas legalmente desarmadas. Un gobierno es el enemigo más moral del hombre cuando no está limitado por los derechos del individuo

La expresión “derechos colectivos” es una contradicción en sí misma porque todo grupo, grande o pequeño, es solo una cantidad de individuos y ese grupo no puede tener otros derechos que sus miembros individuales.

Un grupo como tal no tiene derechos. Una persona no puede adquirir nuevos derechos por el hecho de unirse a un grupo ni perderlos por dejarlo. Cualquier grupo que reconozca este principio no es una asociación sino una pandilla o una turba.

Una nación, como cualquier otro grupo, es solo una cantidad de individuos y no puede tener otros derechos que los de sus ciudadanos individuales.

Así como no existe una mente colectiva o racial, tampoco existen los logros colectivos o raciales. Solo existen mentes individuales logros indivicuales. Una cultura no es el producto anónimo de una masa homogénea sino la suma de los logros intelectuales de hombres individuales.

Un genio es un genio, independientemente de la cantidad de imbéciles que pertenezcan a la misma raza y un imbécil es un imbécil, independientemente de la cantidad de genios con su mismo origen racial.

El capitalismo es el unico sistema que funciona de manera que premia a la racionalidad y castiga todas las formas de irracionalidad, incluido el racismo. Este sistema abolió la servidumbre y la esclavitud en todos los paises civilizados del mundo.

El hombre necesita del conocimiento para vivir y solo puede lograrlo con la razón. Los que rechazan la responsabilidad de pensar y razonar solo pueden existir como parásitos del pensamiento de otro. Y un parásito no es individualista

Para escribir este artículo, he utilizado como base “la virtud del egoísmo” de Ayn Rand

EL CONTROL DE PRECIOS

Si quieres evitar leerte el tocho que viene a continuación, de este artículo solo quedate con una idea. Cuando un gobierno de cualquier estado establece (por la fuerza o amenaza de esta) un control sobre los precios de cualquier bien o servicio, automáticamente se produce, por un lado un desabastecimiento de dicho bien, dado que aumenta la demanda y se contrae la oferta y por el otro aflora el mercado negro.

Durante los últimos 46 siglos, todos los gobiernos del mundo, de tiempo en tiempo, han intentado fijar precios y salarios. Cuando estas políticas, como es lógico, empezaban a hacer aguas, estos gobiernos echaban las culpas a la perversidad de sus subditos más que a la ineficiente política fiscal.

Durante siglos el gobierno egipcio trató de mantener el control sobre la cosecha de cereales, sabedor de que si controlas la comida, controlas la vida de la gente. Esta regulación terminó finalmente en apropiación convirtiendo la tierra en propiedad del monarca. Los agricultores, cansados de este control, abandonaba sus tierras con la consecuente caida de la provisión de alimentos. Todo esto derivó en un colapso de la economía egipcia y su estabilidad política hacia finales del siglo III AC.

El código de Hammurabi es el primer texto legal escrito que establece un rígido control de precios y salarios. Este control restringió la producción y distribución babilónica y ahogó el progreso económico del imperio durante muchos siglos.

En el otro lado del mundo, los funcionarios del antiguo imperio Chino también intentaron reemplazar las leyes naturales de oferta y demanda por lo que a su propio juicio debían ser. También podemos ver políticas idénticas en la India o en la antigua Grecia. De hecho, el gobierno ateniense fue tan lejos que hasta ejecutaba a sus propios inspectores cuando fallecía su celo en el control de precios.

Como dejé ver en este artículo, en el Imperio Romano hubo un tiempo en el que se ofrecía a cada ciudadano trigo gratuito. El resultado fue que muchos agricultores abandonaron sus granjas para ir a vivir a Roma sin trabajar. Los esclavos fueron liberados por sus dueños para que pudieran ser mantenidos por el estado y como ya vimos, para intentar hacer frente a estos problemas económicos, los emperadores comenzaron a devaluar la moneda.

Egipto fue la provincia más afectada por esto, donde el solidus de oro cambió de 4 mil a 180 millones de dracmas egipcias. El precio del trigo subió en consonancia.

El emperaor Dioclesiano atribuyó la inflación enteramente a la avaricia de mercaderes y especuladores. A medida que los impuestos crecían, la base impositiva se redujo haciendo cada vez mas dificil recaudar impuestos, lo cual dio como resultado un círculo vicioso. Con todo esto el comercio del floreciente imperio fue reducido al trueque y la destruida clase media descendió al nivel de servidumbre.

Al carecer la moneda de valor, se estableció un pago en especies lo que destruía la total libertad de las clases bajas. Diocleciano tomó el todo por los cuernos y estableció un nuevo denario enteramente de cobre. Esta acuñación de la nueva monera tenía como fin sostener al gran ejército y a la burocracia masiva de modo que cada vez se fue creando más y más dinero. Finalmente el emperador hizo un edicto fijando precios máximos sobre carne, huevos y ropa y también sobre salarios bajo pena de muerte.

La gente dejó de llevar productos al mercado ya que no podían obtener por ellas precios razonables y aumentó la escasez. Menos de 4 años después de la reforma monetaria asociada al edicto, el precio del oro había crecido un 250%. Para finales de siglo ese porcentaje ya subía al 2000%.

El trigo imperial fue comprado por los mercaderes ricos y lo poco aparecía en el mercado era vendido en clandestinidad a un precio más elevado e ilegal. Esta terrible presión fiscal hizo gemir al imperio y más de una vez, ricos y pobres rogaron para los bárbaros los librasen de ese yugo.

En la Edad Media, la ciudad de Amberes cayó bajo el dominio español porque nadie se exponía a introducir alimentos en la ciudad sitiada a menos que abonase los precios de mercado.

Durante la Revolución francesa surgió un gran mercado negro en toda Francia como respuesta a repetidos intentos por parte del gobierno de controlar el precio de los alimentos. Era imposible controlar este contrabando y su efecto fue asegurar que los más ricos tuviesen alimentos suficientes mientras que los pobres eran abandonados a morir de hambre. Es decir, unos resultados totalmente contrarios a lo que la ley esperaba (que sorpresa)

Se han intentado controles de precio similares en Nueva Zelanda a principios del siglo XX con el precio de la gasolina, en Japón con el precio de la seda en 1930 o en Brasil con el precio del café en torno al mismo año, todos con idéntico resultado. Ya hablamos también en el mismo artículo sobre la alemania de Weimar. La moneda en circulación aumentó de 6 billones de marcos en 1913 a 92 cuatrillones en 1923. Una taza de café aumentaba su precio de 5 mil a 8 mil marcos mientras se bebía. Un par de zapatos que costaba 32 marcos en 1913 se vendía por 32 trillones en 1923. Mujeres en los mercados pedían 100 millones por un huevo….

Durante la Guerra Mundial las naciones más importantes recurrieron al control de precios y salarios. Esto no solo estimuló la presencia de mercados negros sino que además también un deterioro en la calidad de los productos.

La presencia de mercados negros es la prueba de que el hombre nunca puede suprimir el poder del mercado mediante la planificación, sólamente puede decretar su legalidad.

El estado soviético determinaba para cada empresa un presupuesto total de salarios por un año y establecía los salarios semanales de toda la nación para cada trabajo. Las autoridades planificadoras establecían metas de producción a las fábricas y para mantener los salarios actuales, cada año debía de aumentarse dicha producción. En consecuencia se falseba haciendo perpetuar entre los dirigentes del glorioso estado socialista su viabilidad y hegemonía.

La inflación surge cuando el dinero en circulación aumenta en mayor rapidez que el valor de la producción total de bienes y servicios de la nacion. Todos estos controles pueden suprimir los síntomas de la inflación, pero las pruebas demuestran que no son una cura para la enfermedad.

Al someter los precios a estas manipulaciones, no puede detectarse las señales que proporcionan la oferta y la demanda. No hay incentivos para obtener mayores beneficios para las empresas que induzcan a aumentar la oferta por lo que la escasez se convierte en norma habitual. Para satisfacer la rampante demanda surgen los mercados negros para que los consumidores puedan adquirir bienes que de otra manera no podrían o sufrirían demoras significativas en su entrega. Esto en consecuencia distorsiona el caudal de inversones destinado a los distintos sectores de la economía. Las empresas que en otras condiciones no serían rentables logran sobrevivir y no puede evitarse el desabastecimiento que surge de la imposición de controles.

Para corregir los desequilibrios originados por los propios controles, el gobierno interviene aún más ya que estos controles no solo desvían la verdadera causa de la inflación sino que brindan al gobierno una excusa para la inacción.

Todo esto nos demuestra que el hombre en este campo ha tropezado una y mil veces con la misma piedra. No solo eso sino que lo sigue haciendo y no parece que esa tendencia vaya a remitir a futuro, sino a aumentar. Por ello , cada vez se hace más necesario un sistema que al menos nos proteja de los terribles efectos de esa inflación, como es la inversión.

Para escribir este artículo he utilizado como base el libro 4000 Años de control de precios y salarios de Robert L. Schuettinger

La manipulación de las redes sociales

“Tenemos que proporcionarle (al consumidor) un pequeño chute de dopamina cada cierto tiempo, porque alguien le ha dado a “me gusta” o comentó una foto, una publicación o lo que sea. Es un bucle de retroalimentación de validación social[…], exáctamente una de esas cosas que inventaría un hacker como yo para explotar un punto débil en la psicología humana. Esto cambia literalmente la relación de la persona con la sociedad, con los demás[…] A saber lo que está haciendo en los cerebros de nuestros hijos”

Sean Parker, primer presidente de Facebook

En apenas 10 años, prácticamente todo el mundo ha adoptado el “teléfono inteligente” como su amigo inseparable, llegando a producir trastornos como la ansiedad si alguien no lo tiene cerca durante un tiempo. Esto se une a “altavoces inteligentes”, “pulseras de actividad” y todo tipo de artilugios que nos siguen el rastro y nos miden lo que hacemos constantemente.

En realidad esto nos convierte en animales de laboratorio. Los algoritmos se atiborran de datos sobre nosotros a cada segundo que pasa. Saben en los enlaces donde hacemos click, qué videos vemos hasta el final, dónde estamos cuando hacemos estas cosas, las expresiones faciales que mostramos, qué estabamos haciendo justo antes de comprar o no comprar algo, y así un largo etcétera.

Si resulta que ciertos tipos de publicaciones nos entristecen y un algoritmo está intentando que estemos tristes, apareceán más publicaciones de esa clase. Nadie tendrá nunca por qué saber la razón de esas publicaciones ni nosotros probablemente nos demos cuenta del porqé de esa repentina tristeza ni de que estamos siendo manipulados, pero esto produce un evecto sutil y acumulativo.

Todas estas mediciones se comparan con otras similares de personas obtenidas mediante espionaje masivo al que damos nuestro beneplácito.

ADICTOS A LA DOPAMINA

Todo el que está presente en las redes sociales recibe sin descanso estímulos que se ajustan a su personalidad de manera individual y contínua. Esto provoca adicción en la sociedad y esa adicción enloquece. El adicto pierde el contacto con el mundo y las personas reales. Cuando esto le sucede a mucha gente, el mundo se desquicia y se vuelve oscuro.

La dopamina desempeña un papel protagonista en la obtención de placer y es esencial en el mecanismo de alteración de la conducta en respuesta a la obtención de recompensas. Para resultar adictivos, algunos videojuegos utilizan imágenes de caramelos o monedas como recompensa. Esto estimula las mismas zonas del cerebro como lo haría esa misma recompensa en la vida real.

Cuando la gente recibe una respuesta halagadora a cambio de publicar algo en las redes sociales, adquiere la costumbre de publicar más a menudo. Este gesto, aparentemente inocente, puede suponer el primer paso hacia una adicción que acabe siendo un problema tanto para el individuo como para la sociedad.

Esta adicción nos convierte gradualmente en zombis carentes de libre albedrío. No existe el libre albedrío de manera totalmente libre. El cerebro modifica de manera continua sus rutinas para adaptarse a un entorno cambiante.

Los adictos pueden intentar ocultar su adicción, sobre todo ante sí mismos, pero suele saltar a la vista pues su personalidad cambia. Los adictos se vuelven ansiosos y centran su atención en suceso extraordinarios que los demás no ven. Son egocentricos y están tan cerrados en su propio círculo que no tienen tiempo para darse cuenta de lo que los demás piensan o sienten. Exhiben una arrogancia que tiene todas las trazas de ocultar una profunda inseguridad.

Un adicto a los algoritmos de las redes sociales acaba siendo extraordinariamente sensible a la ofensa, como si estuviese deseando verse envuelto en una disputa. Desde que existen las redes sociales, lo que dicen los idiotas tiene mas eco en el mundo. Para evitar caer en comportamientos propios de uno de esos idiota, otras personas fingen ser amables. Empalagosamente educados, eligiendo en todo momento las palabras con el mayor cuidado. Van andando con pies de plomo. Estos son aún peor que los primeros.

Si identificas alguno de esos patrones y no te gusta la persona en la que te estas convirtiendo, quizá sea buena idea decir basta. Nuestro caracter es como nuestra salud, mas valioso que cualquier cosa que podamos comprar con dinero. No lo eches a perder.

LOBO SOLITARIO O EN MANADA

Cada uno de nosotros tiene un troll interior que a veces manda y otras no. Somos como lobos. Podemos ser solitarios o miembros de una manada.

Cuando somos solitarios, somos más libres. Somos precavidos pero también capades de más alegría. Pensamos por nuestra cuenta. Improvisamos y creamos. Hurgamos en busca de comida, cazamos, nos escondemos. Aullamos de vez en cuando por pura exuberancia.

Cuando estamos en manada las interacciones con los demás pasan a ser lo más importante del mundo. Cuando las personas estan atrapadas en una estructura de poder competitiva y jerárquica, como una corporación, puede perder de vista la realidad de lo que esta haciendo porque la lucha de poder inmediata oscurece la propia realidad.

Este patrón se repite siempre que las personas forman grupos. Las bandas callejeras solo entienden conceptos propios de manads como territorio y venganza, inclusoo mientras destruyen sus vidas, familias y barrios. El modo manada hace que prestemos tanta atención a nuestros compañeros y enemigos que podemos dejar de ver lo que sucede delante de nuestras narices.

En modo manada también nos obsesionamos con el orden jerárquico que acaba por controlarnos. Nos abalanzamos contra los que estan por debajo de nosotros para evitar que nos hagan ocupar su lugar y nos desvivimos por halagar y criticar al mismo tiempo a quienes estan por encima. Nuestros iguales pasan a ser aliados o enemigos a tal velocidad que dejamos de percibirlos como individuos. La unica base sólida para la amistad es el antagonismo compartido hacia otras manadas.

En cambio, cuando somos lobos solitarios, cada individuo tiene acceso a una información sobre el mundo ligeramente distinta y maneras diferentes de reflexionar sobre la misma situación.

Hay situaciones en las que la unica manera de sobrevivir es que el interruptor se ponga en modo manada, pero uno de los principales objetivos de la civilización es conseguir que estas ocasiones sucedan lo menos posible.

El capitalismo falla cuando el interruptor se pone en modo manada. Esto alimenta las burbujas y otros fallos de mercado. El voto tribal, los cultos a la personalidad y el autoritarismo son la política correspondiente al modo manada que hacen que la democracia falle.

Cuando uno es lobo solitario, se ve obligado a establecer contacto directo con una realidad más amplia, indiferente a lo que piensa la sociedad. Tiene que encontrar agua y cobijo o perecerá. Tiene que cazar por su cuenta. Debe resolver problemas a partir de de evidencias que uno mismo recoplila. Adopta rasgos propios de un científico o un artista. En manada en cambio, uno se convierte más en algo parecido a un operario, un político o un esclavo.

Como consejo, si al paticipar en cualquiera de las plataformas de internet sientes algo desagradable en tu interior, una inseguridad, una sensación de baja autoestima, un deseo de atacar verbalmente o golpear a alguien, abandona esa plataforma. No merece la pena. No publiques insultos, no tuitees como represalia. Abandona la plataforma.

Ese tipo de comentarios suponen que esas emociones negativas hacen mella en tu estado de ánimo y si los compartes es peor aun, porque estas lanzando todo eso al mundo. Intenta armonizar tu entorno para evitar este tipo de noticias, pero cuando inevitablemente te llegue algo así, párate y piensa por qué te sientes impulsado a compartir esa negatividad. Qué hay dentro de ti que te lleva a ello. Si contribuyes a seguir esa cadena no estás haciendo nada bueno para hacer la vida mejor sino todo lo contrario. La gente elige la negatividad de manera automática, pero recapacita sobre el hecho de que si eliges lo negativo, ¿cómo esperas que tu vida sea más positiva?

EL PODER DEL ALGORITMO

Cuando te vuelves adicto a “el placer” que te proporciona el algoritmo, cada día estas expuesto a memes, historias terroríficas y falsas y ciberanzuelos que probablemente vienen de bots. Una actitud de paranoia y rechazo se apodera de ti y cada día buscarás nuevas dosis en forma de estímulos sociales positivos y negativos.

Los algoritmos determinan que es lo que ves. Eso significa que no sabes lo que estan viendo los demas porque su algoritmo les está dando su propio contenido personalizado. No podemos saber en qué medida el algoritmo incluye sesgos y moldea la forma de ver el mundo de las personas. Las búsquedas, hilos de contenido, flujos y demlas elementos personalizados constituyen el origen del problema.

Sin saber en qué medida ni por qué, todo lo que ves está personalizado para ti. Todo ello en base a unos servicios que percibimos como gratuitos, pero que son versiones veladas que, en otras circunstancias, alguién como nosotros proporcionaría a cambio de una remuneración.

Las redes sociales crean ilusiones de que podemos mejorar la sociedad con solo desearlo, de que las personas sensatas saldrían ganadoras en las contiendas, y de que de alguna manera, la cuestión del bienestar material se resolvería sola. Lo que sucede en realidad, siempre, es que los espejismos se disipan cuando ya es demasiado tarde y el mundo lo heredan las personas mas toscas, egoístas e ignorantes. Aquel que no sea un idiota será quien peor parado salga.

La siguiente fase en la política de los algoritmos es aquella en que los idiotas toman consciencia y reciben la atención suficiente como para imponerse sobre personas bienintencionadas. Exhuman espantosos preuicios y odios que ha permanecido enterrados durante años y hacen que esos odios pasen a ocupar un espacio central.

Las empresas propietarias de los algoritmos ganan dinero cuando la gente esta irascible y obsesionada, dividida y enfadada y esto es algo que encaja a la perfección con ciertos intereses. Esto convierte a todo en una estafa intrínsecamente cruel. Es una máquina de lanzar porquería que transforma la organización incera en cínica disrupción. Creer en algo porque solo lo aprendimos a través de un sistema es una manera de ceder nuestro poder cognitivo a ese sistema.

Por terminar ya, el objetivo de este artículo no es convencerte de que pienses o actúes de determinada manera. El objetivo es que te tomes la molestia de experimentar un poco para conocerte a tí mismo y solo de esa manera estarás en condiciones de discutir sobre qué es lo que más te conviene.

Para esribir este artículo he utilizado como base el libro de Lanier Jaron “Diez razones para borrar tus redes sociales de inmediato”, un libro corto pero bastante contundente en sus argumentos y que recomiendo leer a todo el mundo

El patrón oro

Podíamos ir mucho más atrás, pero la historia de hoy comienza en Roma. Julio Cesar, el último Gran Emperador de la República acuñó como moneda el áureo que contenía 8 gramos de oro. A partir de entonces la estabilidad económica reinó durante 75 años hasta el gobierno del infame emperador Nerón, el primero en participar en la costumbre de “recorte de monedas” por la cual se recaudaban monedas y luego se acuñaba otras con menor contenido de oro o plata.

Mas tarde se decidió fijar por decreto precios artificialmente bajos de cereales y otros productos básicos e includo ofrecerlos gratis en la annona. Esto hizo que muchos trabajadores abandonasen sus granjas para mudarse a Roma, donde podían llevar una vida mejor. Con el tiempo, el viejo mundo dejo de tener tierras prósperas para ser conquistadas.

Nerón gobernó al más puro estilo keynesiano. En su mente, la devaluación de la moneda reduciría los salarios de los trabajadores, aliviaría la carga del gobierno en la subvención de productos básicos y proporcionaría más dinero para financiar otros gastos administrativos. Pero en la práctica puso en marcha un círculo destructivo que se retoalimenta de furia popular, control de precios, degradación de la moneda e inflación.

A medida que la inflación se intensificó en los siglos III y IV, con ella llegó un fallido intento de los emperadores de ocultarla al instaurar un sistema de control de precios en los productos de primera necesidad. Mientras las fuerzas del mercado intentaban adaptar los precios al alza en respuesta a la devaluación de la moneda, el sistema de precios máximos se lo impedía, lo que provocó que a los productores no les resultara rentable producir.

Las consecuencias a largo plazo fueron devastadoras. El mayor y más importante mercado de la humanidad con la más productiva división de trabajos conocida hasta entonces se desvaneció y con ello vino el colapso de las principales ciudades que contribuian al comercio con los rincones mas remotos del imperio. A medida que los impuestos subían, la inflacion hizo que el control de precios fuera inviable y los habitantes de las ciudades comenzaron a huir a parcelas de tierra vacía donde al menos podían ser autosuficientes y evitar el pago de impuestos por falta de ingresos.

Sus descendientes pasaron a ser campesinos autónomos dispersos de forma aislada que pronto se transformarían en siervos viviendo bajo el amparo de señores feudales.

Mientras Roma se consumía, Constantinopla creció y prosperó durante muchos siglos más con responsabilidad monetaria y fiscal. Constantinopla permaneción próspera y libre de invasiones durante siglos hasta que, como le sucediíó a Roma, su caida acaeció despues de que sus dirigentes comenzaran a devaluar la moneda.

Junto con el declive monetario llegó la decadencia fiscal, cultural y espiritual del imperio mientras se avanzaba con dificultad con cada vez más crisis hasta la invasión de los otomanos en 1453.

Tras el derrumbe económico y militar del imperio, el feudalismo se extendió como la principal forma de organizar la sociedad. El oro se concentraba en manos de los señores feudales los campesinos comerciaban con monedas de cobre y bronce cuya oferta era fácil de aumentar ya que gracias al avance de la metalurgia, la producción de estos metales se hizo más sencilla.

Más tarde, la aparición de las ciudades estado sacó a Europa del oscurantismo de la Edad Media y la abocó al Renacimiento. El hecho de que en estas ciudades las personas pudiesen trabajar libremente y con ello producir y prosperar, hizo que pudiesen adoptar un patrón monetario sólido. En Florencia en 1252 se acuñó el Florín, la primera racuñación seria desde el áureo de Julio César, y a finales del siglo XIV mas de 150 ciudades y estados europeos habían acuñados sus monedas con las mismas especificaciones que le Florín.

Esto nos muestra que un patrón monetario sólido es condición previa para la porsperidad del ser humano, algo sin lo cual la sociedad se sitúa al borde del precipicio, la barbarie y la destrucción.

Más tarde, dos avances tecnológicos apartarían a Europa y al mundo de las monedas físicas a su vez sería el principio y el fin del oro y la plata, el telégrafo (1837) y la creciente red de trenes que permitía el transporte por toda Europa. Esto le permitió a los bancos comunicarse entre sí y condujo al mayor uso de billetes, cheques y comprobantes en papel como medio monetario en lugar de monedas físicas.

Gran Bretaña fue el primer país en adoptar el patrón oro en 1717 en el que permanecería hasta 1914 (aunque los suspendieron temporalmente en 1797 y 1821). Disponer de un modo de pago respaldado por oro físico depositado en cajas fuertes y que permitía el pago de cualquier cantidad, hacía innecesario el rol de la plata para hacer pequeños pagos.

Esa desmonetización de la plata dejó a chinos e indios en la misma situación que los africanos occidentales que utilizaban las cuencas de cristal como medio de pago a la llegada de los europeos. La sólida divisa interna resultó ser una moneda débil para los extranjeros lo que permitió a estos extranjeros poseer crecientes cantidades de capital y recursos en esos países.

Con la plata y otros medios de cambio cada vez más desmonetizados, la mayor parte del planeta utilizaba el mismo patron monetario basado en el ero, lo que permitió mejoras en telecomunicaciones y transporte para fomentar la acumulación mundial de capital. Esto hizo que el siglo XIX fuera el mayor periodo de prosperidad e innovación que el mundo haya presenciado jamás. Algunos de los más importantes logros humanos tecnológicos, médicos, económicos y artísticos se consiguieron durante aquella época.

Este mundo se vino abajo el desastroso 1914 cuando las principales economías, para financiar la guerra, abandonaron el patrón oro y lo sustituyeron por moneda gubernamental poco sólida. Solo Suiza y Suecia se mantuvieron bajo el patrón oro hasta 1930. Tras eso, a nivel mundial comenzaría la era en la que el dinero era controlado por los gobiernos, con desastrosas e inexcusables consecuencia.

El nombre común para la moneda regulada gubernamentalmente es dinero fiat, de la palabra latina fiat (hágase), en alusión a su caracter de dinero creado por decreto. El más antiguo ejemplo de dinero fiat fue el jiaozi, un papel moneda emitido por la Dinastía Song en China en el siglo X. Al principio, el jiaozi no era más que un pagaré a cambio de oro o plata. Sin embargo luego el gobierno controló su emisión y suspendió su convertibilidad aumentando la cantidad de moneda impresa hasta que se hundió. Como el valor del dinero se derrumbó, la gente acabó en la miseria y muchos campesinos tuvieron incluso que vender a sus hijos como esclavos para saldar sus deudas.

Si las naciones europeas hubieran mantenido el patrón oro la Primera Guerra Mundial se hubiera resuelto militarmente en unos pocos meses, tiempo en el cual los paises se hubieran quedado sin financiación y habrían tenido dificultades para obtener dinero por parte de la población. Lo absurdo de todo es que la población arriesgaba y perdía su vida sin más razón aparente que la vanidad y ambición sin límites de monarcas que, por lo general, estaban emparentados y tenían vínculos matrimoniales entre sus casas reales.

Y hasta aquí todo lo que quería contaros hoy. Este artículo lo he escrito utilizando como base el libro “el patrón bitcoin” de Saifedean Ammous, un libro que os recomiendo leer.

Si os ha gustado y me lo pedís en los comentarios, habré una segunda parte avanzando un poco más en la historia hasta la época actual.

El peor enemigo de la libertad

No hace mucho, en un podcast se planteaban la pregunta de cuál es el peor enemigo de la libertad dando una serie de argumentos. Bajo mi punto de vista el peor enemigo de la libertad es la seguridad.

La seguridad es el orden, la libertad es el caos. La seguridad es lo conocido, el ejército para los tiempos de paz, las tarjetas de crédito, las aulas, las colas del supermercado. La seguridad también son los semáforos, el trayecto de tu casa al trabajo. La seguridad es el suelo que pisas, el lugar donde el mundo se comporta tal y como esperamos, donde podemos pensar a largo plazo ya que las cosas funcionan. La seguridad es cuando cuentas con un amigo fiel, es la geometría, la estabilidad del matrimonio. Cuando la vida te sonríe. Pero la seguridad, al igual que el orden, tiene un problema. Es uniformidad, tiranía y desgaste. Sólo hay un resultado posible. Cuando la seguridad se lleva demasiado lejos entra en desequilibrio y puede manifestarse también de una forma destructiva y horrible.

La libertad por otro lado, al igual que el caos, es lo desconocido. La libertad es el dominio de la ignorancia, el extraño que se oye entre los arbustos por la noche, la desesperación, las aristas afiladas, la aleatoriedad. Estamos en un estado de libertad cuando no sabemos dónde estamos, cuando el miedo nos aborda. La libertad es la madre osa que te identifica como potencial depredador y te mata para proteger a sus crías. Pero nos guste o nos de miedo, esa es la verdadera libertad. Un mundo de posibilidades infinitas y del cual surgen las ideas.

“Quien renuncia a su libertad por seguridad, no merece ni libertad ni seguridad”

 Benjamin Franklin

La plena libertad no es posible sin la seguridad, porque en tal caso se convierte en caos, del mismo modo que la seguridad no el posible sin la libertad, pues entonces se convierte en tiranía. La mayoría de la gente teme a la libertad y, ante la agotadora complejidad de la vida, la gran masa quiere la mecanización del mundo a través de un orden definitivo, válido para todos y que les libre de pensar. Este término constituye la levadura y el fermento que allana el camino a todo tipo de políticas e ideales que declaran perentoriamente que solo ellos han encontrado la nueva fórmula que redima al mundo.

Todo movimiento espiritual necesita a un hombre que lo inicie y lo lleve a término. De ese modo, el movimiento fluye en masa y se desborda para imprimirle forma de ley y estabilidad. Con ello, de la arbitrariedad surge el dogma. De la libertad, la dictadura.

A pesar del avión o de internet, a pesar del microscopio y de toda la magia de la tecnología, nuestro mundo moral ha preservado las mismas expectativas mesiánicas de un estadio moral superior al igual que en los días de Cristo, Mahoma o Buda. En el alma anhelante de milagros de las masas, vive y pervive, la inextirpable y siempre renovada añoranza de un líder o maestro a quien seguir. Es por eso que cada vez que un hombre se dirige a la humanidad con alguna promesa, pulsa el nervio de esos anhelos de fe.

Cuando esos ideales utópicos acarician y se hacen con el poder, se revelan como los peores traidores del espíritu. En lugar de conformarse con el culto y pleitesía de sus adeptos, quieren obligar a los que no forman parte de su partido a compartir su dogma. No solo quieren a los esclavos, también a los ciudadanos libres para que sean sus vasallos y estigmatizar cualquier diferencia de opinión calificándola como delito.

Es entonces cuando, con una presión monstruosa, se apodera del individuo la fuerza de la masa y este no puede encontrar lugar donde protegerse de esa locura colectiva. La materia que lo inflame (problemas sociales, religiosos…) le es indiferente al fanatismo. Solo quiere arder y dar llamas, descargar la fuera del odio acumulado, y es entonces cuando el demonio de la guerra rompe las cadenas de la razón y se precipita sobre el mundo lleno, hasta entonces tranquilo.

Un ideal que solo se propone el interés general jamás puede satisfacer por completo a las dilatadas masas del pueblo. Para la gente siempre será más accesible lo concreto y aprehensible antes que lo abstracto. Por ello, en lo político siempre encontrará más partidarios todo programa que, en lugar de un ideal, proclame una hostilidad, una oposición bien comprensible y manejable que se dirija contra una clase social, una raza, otra religión o ideología….pues con el odio puede encender fácilmente el fanatismo.

Millones de personas, víctimas de este hechizo se precipitan voluntariamente a la esclavitud y ensalzan el látigo que les azota renunciando lo que, hasta ayer, era su mayor alegría, la libertad.

Cuando una tiranía insufla la enfermedad del miedo que corroe las almas de las personas, la cobardía general se convierte en su ayudante y alcahueta, pues el sentirse cada uno sospechoso hace que los demás también lo sean, y , por culpa del miedo, los miedosos se adelantan a las órdenes y prohibiciones de sus tiranos aun con mayor prestancia.

Una tiranía dogmática surgida de un movimiento en pro de la libertad es siempre más dura y severa con respecto a la idea de libertad que cualquier poder hereditario. Siempre aquellos que deben su poder a una revolución son los más intransigentes e intolerantes ante cualquier novedad.

Pero toda represión conduce, tarde o temprano a la revuelta. Nunca ha sido posible imponer de modo dictatorial una única religión, una única filosofía o una forma de ver el mundo, pues el espíritu siempre sabe resistirse a cualquier servidumbre. Ninguna época ha podido ser tan bárbara ni ninguna tiranía tan sistemática como para que algunos individuos no lograsen escapar de la violencia ejercida sobre las masas y defender el derecho a una opinión personal.

“Matar a un hombre no es defender una doctrina, sino matar a un hombre”

Sebastián Castellio

La violencia por si sola tiene corto aliento. Ataca ciega y furiosa pero se viene abajo por sí misma, agotada por esas bruscas explosiones. Aun cuando actúa por contagio sobre grupos enteros, estos solo se producen como bandas indisciplinadas que se extinguen tras el primer entusiasmo. El fanatismo, ese bastardo del espíritu, que quiere imponer su idea propia del universo como la única forma permitida de ley, separa la comunidad humana en amigos y enemigos. Partidarios y adversarios. Héroes o criminales.

Muchos han querido destruir la belleza del mundo para convertir la tierra en un seminario de moralidad. Pero las verdades se pueden difundir, pero no imponer. Ninguna doctrina será más cierta porque se grite o se encolerice. Ninguna debería imponerse artificialmente recurriendo a la brutal propaganda. Aquellos que quieren imponer una fe actúan de un modo tan absurdo como alguien que con un palo intenta alimentar a un enfermo por la fuerza.

Al igual que un músculo no puede permanecer contraído al máximo todo el tiempo, ni una pasión estar siempre en su punto más álgido, las dictaduras del espíritu no han podido conservar permanentemente su despiadado radicalismo. Por norma general, solo una generación tiene que soportar dolorosamente esa presión.

El eterno progreso toma todo lo provechoso del sistema y arroja tras de sí todo lo que le paraliza. Las dictaduras, en el gran proyecto de la humanidad suponen solo una corrección a corto plazo y tras ese breve retroceso, luego el mundo se impulsa con más energía.

Pero no se nos debe de olvidar que el devenir histórico no es un continuo avanzar en base a progreso y desarrollo. Nunca un derecho se ha ganado para siempre como tampoco está asegurada la libertad frente a la violencia, que siempre adquiere nuevas formas. Cuando los individuos consideran la libertad como algo habitual y no como el don más sagrado, de la oscuridad del mundo, surge de nuevo un misterioso deseo de violentarla.

Siempre que la humanidad ha disfrutado de periodos de paz durante demasiado tiempo, le sobreviene una peligrosa curiosidad por la embriaguez de la fuerza y el apetito por la guerra. De una manera incomprensible la historia provoca retrocesos que hacen que se derrumben los muros de la justicia adquiridos por herencia. Luego, una vez más, los despotismos se enfrían o envejecen y comienza un nuevo el ciclo.

EL HUMANISMO

Con cada hombre nace una nueva conciencia y siempre habrá alguien que recuerde la obligación espiritual de retomar la lucha por los inalienables derechos del humanismo y la tolerancia.

En cualquier lado de espectro político hay exageración y fanatismo. Al más puro estilo humanista, ninguna persona debería seguir nunca un ideal que no fuese el de la justicia. Es destino de todo fanatismo agotarse a sí mismo. La razón, en cambio, es eterna y serenamente paciente. Puede esperar y perseverar.

El humanismo aborrece toda violencia. Sus leyes son la espontaneidad y la libertad. No pretende someter con la intolerancia sino con una luz al aire libre, que atrae hacia su esfera a los animales que vagan alrededor por lo oscuro. Llama hacia su claridad a los desconocedores y los apartados convenciéndoles dulcemente. Quien no quiera pertenecer a su círculo puede permanecer fuera, no se le obliga ni se le impele violentamente. A nadie se le niega el acceso. Por tanto, todo ser humano educado humanísticamente no debe conjurarse con ninguna ideología, porque toda idea aspira naturalmente a la hegemonía. No tiene que ligarse con ningún partido porque se limitaría a ver de modo partidista las cosas, sentirlas y pensar en ellas. En todo momento tiene que conservar su libertad de pensamiento y acción, pues sin libertad es imposible la justicia, que es el supremo ideal, común a toda la humanidad.

Para ello, el humanismo no conoce mas que un camino, la cultura. Lo humano en el hombre solo puede crecer por medio de la cultura y del libro, pues solo el no instruido se entrega sin reflexión a sus pasiones. Los humanistas no comprenden las fuerzas primitivas del mundo de los impulsos.

El humanismo odia toda propaganda y agitación en favor de la verdad ya que cree que esta posee una fuerza que actúa por sí misma. Los seres humanos ya no prestan atención a la palabra, fina y bien ponderada de la poesía sino a la grosera y ardorosa de la política. El pensamiento ha decaído hasta el delirio colectivo. Los sabios ya no luchan con elegantes cartas sino que se arrojan los unos a los otros con groseras y ordinarias palabras injuriosas. Nadie aspira a comprender al otro, sino que cada cual quiere imprimir su doctrina en el prójimo como una marca de fuego. Y contra los que quieren estar entre los partidos y por encima de ellos se dirige un odio doblado.

Nos encontramos en ese punto de inflexión en el que a la gente se le ha olvidado que su libertad es lo más grande a lo puede aspirar. Un don que tiene pero que no aprecia y que como en otros tiempos, está tentando peligrosamente con ideas peligrosas que solo conducen a un camino.

Es nuestra labor, desde nuestro propio interior pensar humanisticamente. No esperes que el mundo cambie si no empiezas cambiando tu. Los cambios impuestos desde fuera hacia adentro no perduran. Piensa libremente, razona, sirve de ejemplo para tu círculo más cercano. Poco a poco podrás ir observando los cambios que eso produce.

Para escribir este artículo, he utilizado como base 12 reglas para vivir de Jordan B. Peterson, Castellio contra Calvino de Stefan Zweig y Erasmo de Rotterdam: Triunfo y tragedia de un humanista también de Stefan Zweig

MI EVOLUCIÓN COMO ESCRITOR

En una ocasión escuché que el cerebro humano necesita constantemente estar aprendiendo cosas para luchar contra el tiempo y el paso del mismo y que de esta manera se consigue ralentizar. Esto puede ser cierto, si no partimos de la base de que el tiempo no existe. De hecho, a día de hoy ningún científico sabe por qué envejecemos ni por qué se oxidan las células.

Sea cierto o no, personalmente me gusta estar en constante evolución. Siempre estoy buscando información nueva y  quizá esa sea una de las razones por las que me guste  escribir ya que el largo proceso de documentación que hay que llevar a cabo para escribir un libro requiere mucho aprendizaje.

Nietzsche reprodujo en una de sus obras el juego de palabras latino “aut liberi, aut libri” (o hijos o libros), ambos son información que se transmite a lo largo de los siglos. Taleb por su parte dice que la antifragilidad de un sistema proviene de la mortalidad de sus componentes y que la información que hay en mi debe ser la que aspire a la inmortalidad, no yo.

 Recuerdo cómo empecé a escribir mi primer libro más o menos serio. Por aquel entonces vivía en un piso alquilado en la localidad de Teruel junto con otras 3 personas. Un día, inmerso en la soledad de mi habitación y leyendo, como casi de costumbre, pensé que sería buena idea escribir un relato sobre un tema que me apasionase y para la ocasión elegí “el antiguo Egipto”.

Como digo, el proceso de documentación fue muy laborioso e interesante, y de ese primer boceto salió el esqueleto de un libro que, aproximadamente año y medio o dos años después, retoqué para darle su forma final.

En  aquel momento era lo más serio que había escrito nunca y no tenía mucha experiencia por lo que, para formar los diálogos de los personajes copiaba y pegaba textos de documentación para posteriormente darle forma del propio diálogo. Lo cierto es que no quedó mal del todo aunque se notan ciertos pegotes introducidos con calzador en la historia. En el libro también incluí aspectos de mi vida en los personajes y algún que otro mensaje oculto (como me gusta hacer también en el blog 😉 )

Siempre he dicho que todos los personajes de mis libros, del primero al último, en cierto tienen algo de mí. Esto se puede deber a la particularidad que tenemos las personas para ser narcisistas por naturaleza, incluso hay una teoría que dice que la Mona Lisa es un retrato del propio Leonardo Da Vinci. Particularmente no me considero narcisista en extremo, pero quería dotar a mis personajes algún rasgo de mi personalidad, y sobre todo a la protagonista, a la que podría considerar en ciertos aspectos mi alter ego.

Después de ese primer esqueleto, me lancé con otra historia. Esta vez con la  misma protagonista enfrentándose a un nuevo reto. Para esta ocasión me propuse no hacer ningún “corta-pega” y de ese segundo intento salió “Descendieron del Cielo”, que bien es verdad que no es lo mejor que he escrito, pero es al libro que más cariño le tengo y la historia que más me gusta de lo que posteriormente fue una saga de 4. Para esta ocasión me documenté en las civilizaciones perdidas por el paso del tiempo.

Una vez escrito “Descendieron del Cielo” fue cuando decidí lanzarme a su “publicación” entre muchas comillas, aunque más bien convendría llamarlo auto-publicación. Aquí fue donde descubrí conceptos como el  Depósito Legal, el ISBN, la Biblioteca Nacional…

Cuando encontré una imprenta con un precio medianamente decente, encargué una primera tirada de 100 ejemplares que distribuí convenientemente entre familiares y amigos. La verdad es que es bastante reconfortante ver algo que has escrito con forma de libro, con sus portadas y toda la parafernalia.

Una vez acabados los 100 ejemplares, hice unas pequeñas correcciones y me lancé hacia una segunda edición, de la cual encargue otra tirada similar a la anterior y que gozó de bastante aceptación entre mi grupo reducido de lectores.

Llegado a ese punto, decidí que podía hacerlo mejor con el anterior libro que había escrito, al que llamé “Rey Dios” y había distribuido en formato PDF entre conocidos, por lo que me lancé a reescribirlo de manera casi competa. Al terminar, también encargué otra tirada de 100 ejemplares que nuevamente  distribuí entre conocidos (sí, era el pesado de los libros).

Al año siguiente le llegó el turno al que posteriormente titulé  “Sangre y Miedo”, una historia de rituales antiguos mezclada también con reminiscencias de antiguas civilizaciones perdidas en un contexto de acción y misterio.

Llegados a este punto me baraje la posibilidad de que alguna editorial se interesase por alguno de ellos y me puse a enviar ejemplares a todas las que pude conseguir el email. A pesar de todo, no sentía como que ninguno estuviese listo aún para ser lanzado al gran público, pero era una primera prueba. Si alguien lo leía y le gustaba, es que algo estaba haciendo bien.

Tras varios emails infructuosos, algunas editoriales contestaron con propuestas que yo consideré como un vago intento de aprovecharse del escritor novel que busca su oportunidad a toda costa mientras ellas se llenan los bolsillos con dinero fácil, por lo que descarté esa vía definitivamente. En realidad nunca me ha importado que más o menos gente pueda leer lo que escribo porque no es el objetivo final sino más bien, en todo caso, una consecuencia. Por eso no me he movido nunca demasiado en ese aspecto.

En el año 2012, si no recuerdo mal, empecé a escribir “El Libro de los Sueños”, último de la saga con el que quedan cerradas (al menos por el momento) las historias de los personajes protagonistas, desvelando algunos misterios y dejándolo abierto a algunos otros. 

“El Libro de los Sueños” lo considero lo mejor que he escrito hasta la fecha, al menos en lo que se refiere a novela. He recibido bastante buen feedback de las personas que lo han leído y es un libro que me llena como autor. Quizá es algo complejo de leer, tampoco demasiado y, como me han dicho en alguna ocasión, define a la perfección mi personalidad difícil y abstracta. La moraleja final es que al igual que yo mismo, si abordas la historia con lógica, paciencia y detenimiento te acabas dando cuenta de que todo cobra sentido y va encajando como las piezas de un puzle.

Realmente, anterior a esta saga, hubo otro “libro” al que llamé “Vidas Cruzadas”. Esto más que un libro al uso fue un pequeño relato  de un solo ejemplar impreso que nació como preludio de lo que vino a continuación.  En él se narra de manera ciertamente autobiográfica una historia de amor que surge de manera espontánea entre dos personas. En realidad fue algo muy básico que cuenta de manera maniquea y sin apenas documentación un amor imposible en la edad media. Una época en la que la pasión no tenía cabida entre personajes de la nobleza y  el pueblo llano. Algo para nada original, pero que no quedó del todo mal.

En 2019 empecé a escribir algo totalmente distinto marcado por un hecho trascendental en mi vida. El nacimiento de mi hija. Tras salir del hospital, la segunda cosa que hice (la primera fue abrirle una cartera de fondos indexados) fue ponerme a escribir todo lo que había aprendido en mi vida. De ahí salió “Ad astra per aspera”, un ensayo en el que mezclo historia, mucha filosofía, demasiada psicología y también cierto enfoque autobiográfico para que cuando sea mayor (no es un libro que vaya a entender con 10 años o a lo mejor ni siquiera con 20) tenga de mi un legado y sepa cómo pienso y por qué.

“Es mejor escribir para uno mismo y no encontrar público, que escribir para el público y no encontrarse uno mismo”.

Cyril Conolly.

SIEMPRE POR LA SENDA DIFICIL

Initium sapientiae cognitio sui ipsius, dice la locución latina, o en su traducción al castellano, el principio de la sabiduría está en conocerse a uno mismo. Escribiendo estos libros me han servido para conocerme mucho más a mí mismo, para evolucionar como persona e inevitablemente y como consecuencia, para soltarme con la escritura, de manera totalmente autodidacta. No te centres en el sesgo de supervivencia. Céntrate en tu propia evolución y el “éxito” o no “éxito” vendrá solo si así tiene que ser.

“Las dificultades son muros que se alzan frente a nosotros cubiertos de  espejos en los que vemos reflejados nuestros miedos y donde al descubrirlos, nos conocemos un poco más. Piensa en qué hubiera sido de Hércules sin el león, la hidra, el jabalí y el resto de peligros a los que se enfrentó. ¿Qué hubiera hecho en ausencia de estos desafíos? Simplemente se hubiera dado la vuelta en la cama para seguir durmiendo. Y al pasar la vida entre el lujo y la comodidad, nunca se habría convertido en el poderoso Hércules.”

En realidad estas frases son de Epicteto. Los estoicos utilizaban frecuentemente la figura de Hércules en sus analogías como fuente de inspiración y enseñanza. Cuenta la leyenda  que Hércules se encontraba reflexionando sobre su destino en un cruce de caminos sobre el sendero que debía tomar. En ese momento se le aparecieron dos diosas. Por un lado Kakia que se abalanzó sobre él y le prometió un camino fácil lleno de lujos y placeres donde no tendría que enfrentarse a peligros ni realizar esfuerzo alguno. Por otro Areté que le explicó que el camino que le proponía era largo, difícil y lleno de desafíos. Estos desafíos le permitirían demostrar su sabiduría y coraje, librando batallas con determinación y disciplina.

Como sabemos, Hércules eligió el camino de la virtud, que es la traducción de la palabra “Areté”, abordando sin descanso los 12 trabajos y utilizando cada obstáculo para mejorar y aprender.

En el camino de kakia no hay muros con espejos, solo horizonte llano. En el camino de Areté, en cambio, hay crecimiento personal para sortear cada muro y aprender de cada espejo. La diferencia es que en el camino fácil la recompensa y los placeres hedónicos vienen de fuera. En el difícil, la recompensa viene de dentro y es mucho más duradera. Cada muro es una oportunidad para demostrar tus resiliencia mental.

Si os estáis preguntando cómo encontrar estos libros, os tengo que decir que a excepción de 1, el resto no es posible. Tengo publicado “El libro de los sueños” en amazon en formato kindle. Como digo, pienso que es mi mejor novela, aunque probablemente si ahora la releyese cambiaría bastantes cosas.

Si estáis interesados, podéis descargar un fragmento de manera gratuita y si decidís adquirirlo, los beneficios serán para mantener vivo el blog (pago de hosting, dominio, etc) y seguir creciendo

HIPERINFLACIÓN: AUSTRIA Y ALEMANIA

HIPERINFLACIÓN: AUSTRIA Y ALEMANIA

El fenómeno de la hiperinflación se debe a una inflación descontrolada que se da cuando la cantidad de dinero que existe en el mercado crece masivamente sin estar apoyado en el crecimiento de los bienes y servicios. Esto hace que los precios aumenten de manera desproporcionada y consecuentemente la moneda vaya perdiendo gradualmente su valor hasta que puede llegar a valer más el papel en el que está impresa que la propia moneda en sí. En consecuencia la gente que vive en el país afectado por este evento pierde de manera acelerada su poder adquisitivo.

Ha habido muchos casos de hiperinflación a lo largo de la historia desde el Imperio Romano, la Revolución Francesa u otros casos más recientes en el tiempo como Zimbabwe, Venezuela, Rusia, Argentina y un largo etcétera.

Como dato curioso, la mayor hiperinflación de la história se produjo en hungría en 1946 cuando llegó a 41.9 trillones por ciento. La situacuón era tal que los precios se duplicaban cada 15 horas llegando a una inflación diaria del 205%. El billete mas alto acuñado fue de  100 trillones de pengős y cuando se acuó el florín, una unidad se cambiaba por florín 400.000 cuatrillones de pengős.

En este artículo me quiero centrar enla hiperinflación sufrida en Austria y Alemania después de la primera guerra mundial y para ello quiero utilizar el relato de alguien que lo vivió de primera mano, Stefan Zweig, que nos lo cuenta en su, muy recomendable libro, El mundo de ayer: Memporias de un europeo.

AUSTRIA

Para ponernos en situación, después de la Primera Guerra Mundial, el Imperio Austroúngaro de separó en varios paises y una de esas partes fue Austria. Esto, se une a un desempleo desproporcionado derivado que la economía tras la guerra estaba destrozada y que como perdedor de la guerra, el país debía a la Comisión de Reparaciones una suma sustancial de dinero. El déficit llegó a superar el 50% del total de los gastos y, los gobernantes, en su afan de atacar las consecuencias y no las profundas causas, decidieron financiar ese déficit vendiendo letras del tesoro. Como consecuencia de ello el dinero aumentó en un factor de 288 y la corona austriaca se depreció internacionalmente.

Stefan Sweig cuenta que durante los años de la guerra, en Austria no se había construido nada y muchas casas se caían. Ahora los soldados y prisioneros de guerra volvían en torrente de modo que en cada habitación disponible se debía alojar a una famila entera.

Por primera vez el fantasma del hambre empezó a aparecer por las calles. El pan sabía a resina y cola, el cafe era extracto de cebada, la cerveza agua amarilla, el chocolate arena teñida. Los muchachos cazaban ardillas y los perros y gatos bien alimentados pocas veces regresaban de sus paseos.

Ante la inflación creciente se estableció una política de precios máximos, lo cual provoca desabastecimiento y mercado negro (si quieres saber más sobre esto puedes leer este libro). apareció la figura de los “acaparadores”, hombres sin trabajo que iban de un campesino a otro recogiendo productos ilegales para venderlos luego en la ciudad por un precio 4 o 5 veces más elevado.

Al principio los campesinos estaban contentos con la gran cantidad de dinero recibida por los huevos y la mantequilla pero en cuanto iban a la ciudad a comprar mercancías, descubrían que el precio de la guadaña o el martillo se había multiplicado por 20 o por 50. A partir de ese momento empearon solo a intercambiar mercancía por mercancía y un grotesco comercio se extendió por todo el país.

Se dispusieron controles policiales para confiscar mercancía de los “acaparadores” y estos respondieron organizando transportes nocturnos.

La desconfianza apareció en los ciudadanos cuando desaparecieron las monedas ya que el metal suponía cierta reserva de valor con respecto al papel impreso. La Casa de la Moneda se puso a imprimir a toda máquina pero no pudo dar alcance a la demanda de dinero, por lo que cada pueblo o villa empezó a imprimir su propia moneda provisional.

La gente ya no sabía cuanto costaban las cosas. Cuando un tendero honrado vendía ingenuamente sus artículos al precio del día anterior, la tienda se le vaciaba en menos de una hora.

El estado prohibió la subida del precio de los alquileres (para proteger a los inquilinos, perjudicando a los propietarios) y eso provocó que casi todo el país tuviese casa gratis durante 5 o 10 años.

El ahorrador que había invertido sus ahorros se convertía al instante en mendigo, el que tenía deudas se veía libre de ellas. Quien de manera honrada atendía correctamente a la distribución de víveres moría de hambre, quien inflingía la ley comía hasta saciarse. Quién sabía sobornar sobrevivía, quien calculaba con prudencia era estafado.

La situación se agravó cuando los especuladores extranjeros se dieron cuenta de que en Austria se podía pescar a río revuelto y como lo único que mantenía el valor era la moneda extranjera, el país vivió una fatal temporada de turismo. Los hoteles de Viena se llenaban de buitres que lo compraban todo, edificios, calles enteras, vaciaban colecciones particulares… Insignificantes obreros en otros países se alojaban en los principescos apartamentos del Ring o en los hoteles más lujosos. Todo lo que no estaba clabado o remachado desaparecía.

La noticia se extendió hasta el punto que en Viena se oía hablar mas italiano, francés, turco o rumano que alemán. Centenares de alemanes llegaron de pueblos vecinos para tallar los vestidos, reparar el automóvil o acudir al médico. El gobierno alemán estableció controles en la frontera para evitar que se compraran artículos de primera necesidad pero había productos que no se podían confiscar, en particular los que llevara dentro del cuerpo la gente y en concreto, la cerveza.

Cada noche la estación de tren era un pandemonium de gente que berreaba, eructaba y vomitaba. Y esque por aquel entonces los pobres bávaros no sospechaban que les esperaba una terrible revancha.

De repente en Austria un huevo costaba tanto como un automóvil de lujo y un par de zapatos como una zapatería entera. Sin embargo la voluntad de la gente por seguir viviendo resultó más fuerte que la inestabilidad del dinero y nada se detenía. El panadero seguía haciendo pan, el zapatero remendaba zapatos, el escritor escribía libros, el campesino cultivaba la tierra, el periódico se imprimía cada día y los bares y locales de diversión estaban siempre llenos. La gente misteriosamente tenía los miles de coronas que necesitaban diariamente para sobrevivir.

En aquellos 3 años, todo lo extravagante volvió a la edad de oro. Se vendía la teosofía, el ocultismo, la quiromancia, las enseñanzas de yoga indio, el misticismo….todo lo que prometía emociones extremas mas allá de las conocidas hasta entonces era consumido: estupefacientes, cocaína, heroína y morfina. El incesto y el parricidio eran temas comúnmente aceptados en el teatro. En las escuelas se crearon soviets escolares al estilo ruso que controlaban a los maestros e invalidaban los planes de estudio porque los niños solo querían aprender lo que les venía en gana. En defintiva, una suerte de locura colectiva que, como veremos a continuación, aun fue superada por el caso alemán.

Ya en 1922 el Banco Nacional de Austria fue requerido para que respaldara sus emisiones con ciertas proporciones de oro, activos extranjeros y facturas comerciales. Se establecieron nuevos impuestos y medios más eficientes para recaudarlos y un despido masivo de funcionarios. En solo dos años, Austria volvió a equilibrar su presupuesto y en 1924 se estableció una nueva moneda, el chelín, equivalente a 10 mil coronas de papel.

ALEMANIA

Tras la guerra las potencias vencedoras como Francia y Gran Bretaña impusieron a la derrotada Alemania el pago de reparaciones de guerra por la destrucción causada durante el conflicto fijando esta condición en el Tratado de Versalles de 1919.

En ese momento era imposible e impensable que Alemania pudiese pagar esas cantidades de dinero. En consecuencia entre 1921 y 1923 el tipo de cambio pasó de 60 marcos a mas de un millón por dólar .

Stefan Zweig cuenta que cuando el marco cayó en picado y alcanzó la cifra de los billones, empezó un autentico aquelarre de inflación que hizo que la austriaca fuese un juego de niños. Cuenta como vivió días en que por la mañana tenía que pagar 50 mil marcos por un periódico y por la noche cien mil. Se pagaba el billete del tranvía en millones y hacían falta camiones para transportar los billetes desde el Banco Nacional a los demñas bancos.

Se encontraban billetes en las alcantarillas, reparar una ventana rota costaba mas que antes todas la casa. Un libro más que antes toda una imprenta. Con 100 dólares, los especuladores extranjeros podían comprar hileras enteras de casas de 6 pisos. Hugo Stines, político y empresario alemán, abase de ampliar su crédito beneficiándose de la caida del marco, compraba todo cuanto se podía comprar: minas de carbon, barcos, fábricas, acciones, castillos, fincas rústicas… y todo ello con nada, pues cada importe, cada deuda, se convertía a cero.

Miles de parados ociosos deambulaban por las calles protestando contra los estraperlistas que compraban calles enteras de casas.

Los bares y locales de diversión aparecían como setas. Por las calles empezaron a aparecer hombres vestidos de mujeres y mujeres vestidas de hombres. En bares penumbrosos, empresarios de Estado e importantes empresarios cortejaban sin recato a marineros borrachos. Zweig dice que ni la Roma de Suetonio había conocido orgías tales como los bailes travestis de Berlín ante la mirada benévola de la policía.

Pese a todo, por doquier se hacía evidente que a todo el mundo le resultaba insoportable toda aquella sobreexcitación y también era evidente que la nación, cansada de la guerra, anhelaba orden, sosiego, un poco de seguridad y de vida burguesa.

Los pequeños burgueses que habían perdido sus ahorros se asociaron en silencio y se pusieron a disposición de cualquiera que prometiera un cierto orden.

En 1923 la inflación llegó a su fin cuando cada billon de marcos engañosamente inflado se cambió por un marco nuevo. Desaparecieron los bares y las tabernas y las relaciones se reestablecieron. La mayoría de la gente había perdido con todo aquello y nada encendió tanto el odio del pueblo alemán y lo maduró para el advenimiento de Hitler como la inflación.

La gente se sentía ensuciada, engañada y envilecida. Una generación entera no perdonó a la república alemana y así es como se sembró el germen del dolor que más tarde se volvió crónico.

De todos es conocida la “eficiencia alemana”. Para el pueblo alemán es más importante el orden que la libertad y el derecho y como he dicho antes, quien prometiese ese orden, desde el primer momento contaba con centenares de miles de seguidores. Y ese orden había sido prostituido por la inflación, el paro, la crisis política y la estupidez extranjera.

De la noche a la mañana, apareció un deus ex machina. Una mañana años más tarde, cuando las autoridades se despertaron, Munich había caido en manos de Hitler y todas las oficinas públicas habían sido ocupadas y los periódicos obligados a punta de pistola a anunciar el triunfo de la revolución.

En otras circunstancias, el pueblo alemán nunca habría permitido que alguien que apenas había acabado sus estudios primarios, que no había pasado de cabo en la primera guerra mundial y que tenía un pasado oscuro del que apenas se conocía nada pudiese aspirar a una posición que había ocupado Bismark o el baron von Stein.

En 1934 absolutamente nadie creía que fuera posible ni una milésima parte de lo que sobrevendría al cabo de pocas semanas. Pero ese es otro tema del que si estáis interesados hablaré en futuros artículos.

FISCALIDAD II: DECLARACIÓN DE LA RENTA

Lo primero que tendremos que hacer antes de liarnos con la declaración es ir a nuestro broker para sacar el informe fiscal donde figuraran los dividendos cobrados y todos los movimientos que hayamos realizado en lo que se refiere a compra-venta de acciones (aunque en este caso que nos ocupa solo nos interesan las ventas). A pesar de que los brokers te ofrecen este tipo de información de manera detallada, personalmente me gusta llevar un registro (normalmente un excel) donde voy poniendo los precios de compra-venta y los dividendos cobrados para que luego a la hora de trasladarlo lo tenga todo más a mano.

DECLARACIÓN DE LOS DIVIDENDOS

Para declarar los dividendos, tendremos que ir a la casilla 029 de la declaración

una vez en esa casilla, nos saldrá una pantalla similar a esta:

Si vuestro broker esta localizado es España, normalmente ya esta todo rellenado por defecto y no hay que hacer mucho más. En el caso contrario introduciremos el total de dividendos percibidos en bruto en la casilla “ingresos íntegros”. La casilla “retenciones” se refiere a las retenciones aplicadas en el país de origen. Aquí solo habría que meter las retenciones que que aplica el broker si el origen de los dividendos es España (y en el caso que el broker las hubiese aplicado), en el caso contrario, hay que poner 0. Normalmente con brokers domiciliados en el extranjero, hay que poner un 0

En gastos de administración irá la suma de todas las comisiones de cualquier tipo cobradas por el broker que uséis, por ejemplo, las comisiones mensuales de Interactive Brokers.

Como os conté en este artículo, España tiene una serie de convenios con otros países sobre la doble imposición de los dividendos, mediante la cual la hacienda española nos devuelve un tanto por ciento (normalmente un 15) de la doble imposición y para recuperar el tanto por ciento restante, tienes que hacer los trámites con la hacienda del país en cuestión.

Para esto ahora nos vamos a la casilla 588 de la declaración

Y si pinchamos nos sale algo así:

Ahora vamos a donde pone “Rentas incluidas en la base del ahorro” y nos lleva a esta pantalla:

En la casilla Rendimientos netos reducidos del capital mobiliario obtenidos en la base del ahorro pondremos el valor total bruto, sin ningún tipo de retención, de los dividendos obtenidos en el extranjero, salvo para empresas de paises como UK, por ejemplo, que la retención es 0.

Por ejemplo, si cobras 1000 euros de dividendos en Suecia, 1000 en Uk, y 300 en Finlandia en esa casilla tendrás que poner 2300.

Impuesto satisfecho en el extranjero se refiere a la suma de todas las retenciones en el extranjero limitadas al convenio de doble imposición.  Esto que así leido parece un poco complicado, en la práctica, salvo en UK o paises similares en los que no te retienen nada en origen, le aplicas el 15%.

Siguiendo con el ejemplo anterior, si cobras 1000 euros de dividendos en Suecia, 1000 en Uk, y 300 en Finlandia. El calculo sería (1000×0.15)+0+(300×0.15)=195

SCRIP DIVIDEND Y OTRAS MODALIDADES

Si eliges cobrar el dividendo en efectivo al precio que marque la ampliación (no a mercado) habrá que incluir en el importe en la casilla 029 como hemos visto arriba

En el caso en el que recibas acciones, estas no tributarán hasta que no las vendas. Para el coste de adquisición coges el total recibido y lo divides entre el número de acciones.

Si lo que quieres es vender los derechos a lo que ofrezca el mercado en ese momento, el importetributará como ganancia patrimonial. Para ello, ir a la casilla 328

Pinchando en el lápiz nos lleva a esta otra pantalla:

Rellenamos la entidad emisora (empresa que emite los derechos) y el valor de transmisión al cual has los has recibido y luego vendido.

DECLARACION DE VENTA DE ACCIONES

Para la declarar la venta de acciones, debemos acudir nuevamente a la casilla 0328 de la misma manera que he reseñado en el epígrafe anterior

Este proceso es un poco coñazo, sobre todo si haces muchas compras y ventas, pero en realidad es muy sencillo. Simplemente es ir poniendo:

  • Entidad emisora: nombre de la empresa
  • Valor de transmisión: Importe total al que vendes las acciones (en euros)
  • Valor de adquisición: importe total por el cual compraste las acciones en su momento (en euros)

Una vez rellenado, se habilita el boton “Alta ganancia/Perdida” y podemos seguir con la siguiente empresa

Si tenemos la misma empresa comprada en varios brokers o hemos ido incrementando la posición, es importante tener en cuenta que para la declaración se sigue el criterio FIFO. Las que se venden primero, siempre son las más antiguas.

Cuando ya tenemos todo, el programa calcula de manera automática la diferencia entre ganancias y pérdidas

COMPENSACIÓN DE PÉRDIDAS DE EJERCICIOS ANTERIORES

Cuando sufrimos una pérdida patrimonial derivada de la venta de acciones tenemos hasta 4 años para compensarla con ganancias futuras.

Esta información aparece a partir de la casilla 1258

En condiciones normales esto debe estar rellenado convenientemente

Cada declaración es un mundo porque cada persona tiene unas circunstancias. He intentado explicar lo básico y más fácil de hacer, pero para cuestiones personales y trámites más complicados lo mejor, yo creo, que es recurrir a un profesional para evitar cometer algun fallo que nos vaya a repercutir en un futuro.

SIGMADIEZ