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El lado oscuro de los socráticos

Constantemente leo en algunos foros que se tiende a idealizar la vida y obra de filósofos como Sócrates, Platón o Aristóteles. Estoy seguro que muy pocas personas han leído obras completas de los dos últimos y, haciendo lo que los ingleses llaman cherry picking,  solo se han quedado con las frases sueltas que rulan por ahí y más se adecúan a su forma de pensar. Yo mismo los he nombrado en muchas ocasiones y no niego que su contribución al mundo de la filosofía ha sido inmensa, pero no olvidemos que son hijos de su época, y como tal, si ahondamos en su filosofía, podemos ver que hace aguas en muchos puntos.

Se decía que Sócrates corrompía a la juventud de Atenas por eso fue condenado a muerte, obligado a beber cicuta. Al parecer esta corrupción consistía en incitar a los jóvenes  abandonar la tradición de trabajar en el taller de su familia para ir con él a buscar la virtud y otros términos esotéricos.

Aristóteles fue un fiel defensor de la esclavitud y del trabajo gratuito con herramientas vivas, así como que los dueños de esos esclavos pudiesen hacer con ellos lo que considerasen necesario. Su Política compara una economía sin esclavos con un telar sin tejedor mirando con desprecio a los comerciantes y otros empresarios y de esa manera contradiciendo a toda la tradición comercial de Atenas. Esa adoración  a la esclavitud hizo que en la comarca de Atenas hubiese una relación de 15 esclavos por cada hombre libre.

No olvidemos tampoco que Aristóteles fue tutor del hijo de Filipo II de Macedonia, tirano que acabó con el entorno de libertad de las ciudades estado de Grecia  y ese hijo acabó convirtiéndose en el dictador y demente Alejandro Magno. Para romper una lanza en su favor, diremos que Aristóteles aceptaba, no sin cierto recelo,  la propiedad privada y la libertad individual le parecía deseable e inevitable. Pero también, en su falta comprensión del orden espontáneo del mercado, dice que es imposible concebir una ciudad estado de cierto tamaño,  porque sería imposible organizarla bajo un poder central.

Aunque la supervivencia de los atenienses dependiese de la exportación de cereal, el ideal aristotélico  nunca dejó de ser un autarkos, es decir, un orden basado en la autosuficiencia. Para el pensador, todo orden de la actividad humana debe proceder de la organización deliberada de un poder central, dejando totalmente de lado la existencia del mercado. El comercio, es decir, la producción basada en el lucro, para él era no acorde con la naturaleza humana.

Era incapaz de entender que en el siglo V, es decir, en una época anterior, la civilización sin comercio era incapaz de superar una existencia nómada  y también de levantar ciudades  o dejar prueba de su grandeza.

De haber conseguido sus coetáneos lo que predicaba Aristóteles, Atenas no habría pasado de ser una simple aldea y nunca hubieran podido vivir en ella sin dar un palo al agua gente como Sócrates, por ejemplo.

Precisamente, la República perfecta de Platón está organizada desde arriba por intelectuales, que al ser los más listos, debían imponer por la fuerza sus mandatos al resto.

Lo fundamental es que jamás nadie de un solo paso que no esté mandado y viva siempre mirando y siguiendo al jefe. Debemos entrenar al alma para que ni siquiera considere la posibilidad de actuar como un individuo o saber cómo se hace eso.

Platón, Las Leyes

El filósofo también consideraba la esclavitud como imprescindible para una sociedad civilizada.

Platón odiaba profundamente la democracia ateniense de su época y rindió admiración por su vecina Esparta. Una sociedad militarista que desdeñaba a los empresarios, artesanos y comerciantes en la que todos los recursos estaban puestos a disposición de todo el mundo.

Una sociedad en la que sus mujeres sean comunes a todos los hombres y ninguna pueda cohabitar privadamente con alguno, siendo sus hijos también comunes.

Platón, La República

Los niños eran separados  de sus madres desde los siete años y entregados a la tutela del estado que muchas veces los abandonaba en cavernas para que murieran.  Su entrenamiento, de intemperie y hambre los empujaba a engañar y robar como modo de subsistencia, cosa admirable para ellos. Los que nacían incapacitados para luchar o con alguna deformidad, directamente eran despeñados para conservar la pureza de la raza

Reprochaban a los atenienses ser libertinos y afeminados y despreciaban a las demás polis por no someter lo individual a lo colectivo.

Los espartanos prohibieron la música y permitían a los esclavos practicar las manualidades necesarias únicamente para subsistir. Esparta no permitía ningún tipo de sistema monetario ni comercio ya que consideraban que la adquisición de riqueza sembraba egoísmo y debilitaba la disciplina militar.

Mientras tanto, sus vecinos atenienses se hacían a la mar y aprendían a adaptarse al mundo en constante evolución. Su fin no era anexionar territorios sino comerciar con ellos para sacar un beneficio mutuo. A la vez que Atenas se hacía cada vez más fluida y creativa, Esparta se convertía en más rígida.

En el 431 Antes de Cristo estalló la guerra entre Atenas y Esparta. Tras 20 años, los espartanos emergieron victoriosos.

Habían sido instruidos en la guerra pero no en política ni economía y al no estar acostumbrados, la riqueza y el estilo de vida ateniense los sedujo y apabulló. Los gobernantes sucumbían peores formas de corrupción y eso hizo que Esparta se debilitara por momentos. No fueron los ejércitos los que los derrotaron sino el dinero ateniense y, en el largo plazo, Atenas se convirtió en el conquistador.

Los filósofos griegos fueron incapaces de entender el orden espontáneo del mercado y la naturaleza cambiante de las instituciones. Sus oponentes los tan denostados sofistas entendieron mucho mejor ese orden espontáneo o algunos otros   filósofos como Jenofonte.  En su arrogancia, creyéndose más listos que nadie, alimentaron el socialismo de ingeniería social, o lo que en tiempos modernos se llama racionalismo cartesiano. Esto se basa en pensar que la razón el ser humano lo puede todo. Se pone tal confianza en esa razón que pensamos que por vía científica se pueden solucionar todos nuestros problemas. Que introduciendo una serie de datos, daremos con un algoritmo que consiga organizar la sociedad de una manera justa  y eficiente. Aún a día de hoy, tras muchos intentos fallidos de ese tipo de socialismo a lo largo de la historia de la humanidad, no hemos llegado a comprender que una sociedad organizada por mandato desde arriba es imposible.

FUENTES

  • Platón, La República
  • Escohotado, A. Los enemigos del comercio I. La historia moral de la propiedad. Espasa
  • Platón,  Las Leyes
  • Geene, R. Las 48 leyes del poder. Espasa
  • Hayek, F. La fatal arrogancia

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