SIGMADIEZ

EL SILENCIO

El silencio posee un halo mágico de misterio donde surge la paz interior, donde se forja la creatividad y de donde nace el autoconocimiento. Desde pequeño siempre he buscado arroparme junto a su regazo como sistema de defensa natural ante el parloteo constante y el ruido con el que la sociedad actual nos embriaga a diario.

La búsqueda del silencio se ha convertido para la humanidad en una imperiosa necesidad que abarca desde el inicio de los tiempos. Prácticamente en todas las culturas antiguas y en todas los periodos de la historia hay registros de gente que realizaba titánicos viajes espirituales en pos del silencio y la soledad, abandonando toda su vida conocida para instalarse en el desierto, las montañas o en la profundidad del bosque. Grandes hombres, como Pitágoras, decían escuchar en el silencio el sonido de los grandes orbes del universo.

“Jamás di con una compañía más acompañadora que la soledad. Las más de las veces solemos estar más solos entre los hombres que cuando nos encerramos en nuestro cuarto. Por lo común la compañía es poco valiosa. Nos encontramos a intervalos muy cortos, sin haber tenido tiempo de adquirir ningún valor nuevo que ofrecernos unos a otros. Hemos tenido que convertir una serie de reglas que llamamos de etiqueta y cortesía para hacer este encuentro frecuente tolerable y para evitarnos una guerra declarada”

Henry David Thoreau

Cuando era pequeño adoraba los momentos de soledad. Simplemente hacer una hoguera en la vieja cocina de mi abuela y sentarme a contemplarla se convertía en “mi momento”. Una especie de meditación inconsciente que me invitaba a pensar. Ahora busco el silencio durante los primeros compases del día cuando el resto duerme. Al meditar en silencio siento una sensación que no sabría explicar muy bien, pero que creo que todo el mundo debería  encontrar.

Parece que creyésemos que el silencio es un símbolo de debilidad. Mucha gente intenta evitar por todos los medios el silencio porque, a nivel del subconsciente, conocen la amenaza que eso conlleva. Sienten miedo porque el silencio implica encontrarte cara a cara contigo mismo, conectarte con tu parte interior. El silencio nos obliga a reflexionar y muchas veces a escuchar lo que no queremos oír e incluso muchas veces nos pone cara a cara con nuestros propios fantasmas. Por eso es habitual que la gente quiera llenar ese silencio a toda costa. 

El calor del hogar parece cargarse de fantasmas que se disuelven al encender la televisión o cualquier otro ruido de fondo. Ese simple gesto evita que nos sintamos solos y el encuentro con nosotros mismos. Las conversaciones con otras personas se llenan de muletillas de todo tipo para evitar unos segundos de silencio incómodo y esa música de fondo termina siendo aceptada por defecto por la sociedad.

“Un ser humano que no soporta su propia soledad está incapacitado para estar en tranquilidad consigo mismo”

Séneca

Cualquiera puede hablar de sí mismo. La mayoría de la gente es buena para dar bombo y vender cosas. Lo  verdaderamente escaso en este mundo es el silencio y la capacidad de mantenernos de manera deliberada fuera de las conversaciones y subsistir sin su  validación.

En el silencio podemos ser creativos gracias al vacío fértil que produce, nos permite conocer facetas de nosotros mismos que desconocíamos. Si muchas personas fueran capaces de buscar y de encontrar esos pequeños instantes que tenemos a nuestra disposición, comprenderían el poder sanador del silencio y la paz interior que nos otorga. Sólo de ese modo le perderían el miedo.

A veces sucede que en este proceso despiertas recuerdos de la infancia que creías olvidados o simplemente los reinterpretas dándole un nuevo significado. Resolver el pasado, estar satisfecho con él y dejar atrás todo lo malo que nos ha acontecido es una de las mayores contribuciones que podemos hacer para disfrutar el presente. Nos da seguridad, paz y confianza.

EL SILENCIO EN LA NATURALEZA

Una manera de buscar el silencio es dando largos paseos por la naturaleza. Cuando vemos un bosque, en realidad estamos viendo una extensión de nosotros mismos. Somos producto de la naturaleza y a consecuencia de nuestro pasado evolutivo tenemos una profunda afinidad con el bosque y la selva. Hemos surgido en la tierra por procesos naturales y orgánicos a través de la evolución y ese es el lugar al que pertenecemos.

Los japoneses utilizan lo que llaman  Shinrin-yoku, que significa literalmente bañarse en el bosque, que no es más que sumergirse en la atmósfera que nos proporciona un bosque, escuchar el canto de los pájaros, el sonido del arroyo, oler el refrescante aroma que emana de la tierra mojada después de llover, observar los verdes tonos de las plantas mezclados y en definitiva  aprovechar los beneficios que eso trae para nuestra salud, bienestar y felicidad.

Junto a la impasividad, calma y quietud de un árbol podemos encontrar un sitio perfecto para meditar en silencio, especialmente si se trata de un árbol con una larga historia que contar a lo largo de sus muchos años de vida. Los árboles tienen una presencia eterna, callada, inmutable, que nos vincula con su paz y  que merece la pena conocer.

“Estudia las enseñanza  del árbol del pino, del bambú y del cerezo florido. El pino es admirado por estar siempre verde con sus raíces firmes. El bambú es fuerte, flexible e indestructible. El cerezo florido es robusto, fragante y elegante”

Morihuei Ueshiba

Los árboles además emiten una serie de aceites naturales llamados fitoncidas como defensa natural contra las bacterias y los hongos. Estos aceites aumentan en su concentración cuando la temperatura es más elevada y lo percibimos a través del olfato. El olor a bosque tan característico es producto de este proceso. Hay estudios que determinan que los árboles también producen bacterias inocuas que aumentan nuestra energía y el funcionamiento cognitivo, especialmente relacionado con la memoria a corto plazo.

Cuando esas fitoncidas llegan al cerebro producen una reducción inmediata de cortisol, que es la hormona que regula el estrés, elevando también la concentración en sangre de células AK esenciales para la defensa del organismo. Por eso es muy importante cuidar de los bosques y permitir que estos cuiden de nosotros de esta manera. Cuanto más frondoso sea el bosque, más potente será su efecto curativo y cuanto más viejos sean los árboles más fitoncidas exhalaran.

Puede haber muchas distracciones cuando te adentras en un entorno natural, como el sonido de un helicóptero que vuela bajo y rompe la paz, el zumbido de los coches en una carretera próxima o cualquier otro sonido molesto, pero en realidad la peor de las distracciones es la que viene de nuestro interior. La distracción más poderosa está insertada en nuestra mente como un virus.

En ocasiones, es común caer en el error de idealizar la naturaleza. Los urbanitas modernos, acostumbrados a la selva de asfalto tienen la visión de la naturaleza como algo inmaculado y paradisiaco. Hacen “escapadas” a casas rurales en un ambiente totalmente controlado y, a efectos prácticos, similar al de la ciudad que nada tiene que ver con la esencia de la propia naturaleza.  Los ecologistas  por su parte la ven como lo perfecto, el ideal de belleza, exento de perturbaciones. Pero no podemos olvidarnos que ese ambiente ideal también lo componen cientos de enfermedades, insectos que transmiten la malaria, sequías y monzones que acabarían con nosotros, depredadores, parásitos….Y es precisamente la existencia de este tipo de cosas lo que hace que intentemos cambiar lo que nos rodea y  proteger a nuestros hijos construyendo ciudades y sistemas de transporte y  cultivo y en definitiva, todo tipo de comodidades que nos aíslen de aquello que nos quiere hacer daño. Si la naturaleza fuese más delicada con nosotros nos resultaría mucho más sencillo vivir en armonía con lo que nos dispone.

EL SILENCIO COMO ENEMIGO

Demasiadas personas tienen la necesidad en sus vidas de alejarse de todo y buscar un entorno tranquilo y en silencio para resolver sus propios problemas y disfrutar de una dicha ininterrumpida. Buscar un idílico retiro, una atalaya de tranquilidad que les aleje de sus vidas cotidianas.  El problema es que esto no siempre sale bien. El vacío y la fragilidad que a veces deja al descubierto el silencio, pueden tener el efecto contrario al esperado porque enfrentarte cara a cara contigo mismo, si no estás preparado, puede resultar desastroso.

El silencio, como algo desconocido, como la oscuridad de la noche, puede dar mucho miedo cuando no se sabe gestionar de manera adecuada, pero si conoces a lo que te enfrentas es mucho más fácil de llevarlo y convertirlo en un gran aliado.

Por otro lado, es difícil vencer el parloteo mental que nos acribilla cada segundo de nuestros días, como un parásito que se incrusta en nuestra mente cuando intentamos encontrar ese silencio interior. Por eso, es tan importante meditar y trabajar la atención plena. Los pensamientos van a seguir fluyendo por tu cabeza, es imposible pararlos, pero  puedes elegir no seguirles el juego y dejarlos pasar. Algo tan fácil como contemplar el brillante tillar de la llama de una vela puede ayudar a concentrarse.

El silencio también ayuda a escuchar la palabra de la persona que tienes enfrente cuando tiene algo que compartir. Siempre he dicho que hablar no te aporta nada, porque simplemente es decir de memoria lo que ya sabes, pero escuchando aprendes. Así, ese silencio se convierte en un acto de respeto y también nos ayuda a controlarnos en un momento dado para evitar soltar opiniones inoportunas o impertinentes. 

En resumen y ya para finalizar, el silencio es muy importante, tanto practicarlo como saberlo gestionar. Nos ayuda a examinar y comprender nuestros sentimientos y también nos hace  crecer en sabiduría. Pero es importante saberlo gestionar y utilizarlo en nuestro propio beneficio.

Para escribir este artículohe utilizado como base el libro «En busca del silencio» de Adam Ford y «12 reglas para vivir» de Jordan Peterson

EL INTERÉS COMPUESTO MUEVE AL MUNDO

Los japoneses llaman Kaizen al interés compuesto. Al igual que la teoría del caos nos dice que pequeños cambios en las condiciones iniciales crean grandes diferencias respecto al resultado final, si esto mismo lo aplicamos a nuestra vida, los resultados obtenidos con el paso de los años superarán todas nuestras expectativas. Aquí no estoy hablando de dinero ni de inversiones, aunque obviamente es el sitio clásico en el que se puede aprovechar toda la fuerza del interés compuesto. No te voy a contar el rollo de que si hubiéses invertido no se cuánto dinero hace no se cuántos años, ahora tendrías mucho más. Si has llegado a este blog, probablemente eso ya lo sepas. En las siguientes líneas intentaré explicar como puedes aplicar el interés compuesto al resto de facetas de tu vida.

Por ponerte un ejemplo ilustrativo, si tu intención es construir una pared, no debes de tratar de construirla pensando en que vas a hacer la pared más grande que se ha visto jamás. Esa no es la mentalidad ni el enfoque adecuado. Debes de pensar que hoy vas a poner un ladrillo de la manera más perfecta que un ladrillo pueda ponerse y si haces eso todos los días pronto tendrás una pared. Si juntas varias tendrás una habitación y luego una casa. Pero centrándote en el camino, no en la meta. Como señala el taoísmo, “el recorrido mismo es la meta. Es infinito. Es eterno”

Hay una parábola taoísta escrita en el libro “El sendero del Tao”, de Osho que ilustra este concepto. Había un joven que llevaba años pensando en subir a las montañas para ver la estatua de Lao Tzu y para eso tenía que recorrer cien millas de distancia. Pasaban los años y siempre se le interponían muchas cosas a modo de escusas. Una noche se decide a hacerlo. Al salir del pueblo se detiene en unas rocas y le empiezan a asaltar un montón de dudas. Pensaba en el largo camino que le espera, en si sus pies lo aguantarán, pensaba que era un camino imposible, etc.

Entonces un anciano que pasaba por allí lo escucha sollozar y se acerca interesándose por su estado. El joven le explica su encrucijada y el anciano, para su asombro, empieza a reírse. El joven se queda extrañado y entonces el anciano le explica que solamente paso a paso puede un hombre recorrer distancias muy superiores a esas cien millas. Además nadie dice que no pueda parar en el camino y disfrutar de los paisajes, de los árboles llenos de frutos o de cualquier cosa que se le ofrezca. También el anciano le dice que él mismo se dirige hacia allí, que se levante y que lo siga. Al comenzar el joven se dio cuenta de que el anciano tenía razón. En cuanto se adentraron más profundamente en el bosque y las montañas, todo se fue volviendo más y más hermoso. Y las frutas eran silvestres, jugosas. Además, iban descansando. Cada vez que el joven deseaba detenerse, el anciano accedía. De este modo recorrieron las cien millas sin problema y en lo alto de la montaña el anciano le dijo que ahora realmente empezaba su verdadero camino. Una ruta de mil millas y luego otra disfrutando y aprendiendo de lo que el camino va ofreciendo. Para la filosofía estoica, esto es otra manera de decir que «el obstaculo es el camino». Aprovecho para recomendarte el libro «El Alquimista» de Paulo Coelho donde también se expresa bastante bien esta idea.

Esto es otra manera de definir ese concepto de Interés compuesto, el cual debes tener muy claro en tu vida, tus decisiones, tu salud, finanzas, etc. Una pequeña mejora diaria mantenida en el tiempo tiene un efecto multiplicador enorme en el largo plazo. La mayoría de la gente no es consciente del verdadero poder del interés compuesto y, no en vano, Einstein (o al menos le han atribuido esta frase a él) decía que es la fuerza más poderosa del universo. Solo mejorando día a día un 1%, al cabo del año te convierte en un 37% mejor.

La mejor manera de aprovecharse de este poder multiplicador es creando hábitos. Como dice James Clear en su libro Hábitos Atómicos, “Los hábitos son el interés compuesto de la superación personal. De la misma manera en que el dinero se multiplica mediante el interés compuesto, los efectos de tus hábitos se multiplican en la medida en que los repites cada día.” Tu vida va a ser la consecuencia directa de los hábitos que manejes durante periodos largos de tiempo. Un buen hábito es como un activo. Te lleva un tiempo construirlo pero a partir de ahí te rentará el resto de tu vida. Los hábitos además sirven para protegerte de ti misma. Te protegen de tu miedo, de tu avaricia, de tu ego, de todas esas emociones que a veces sentimos y que de dejar la mente en piloto automático se hacen incontrolables.

Junto con el concepto de interés compuesto, otro de gran importancia es el de «coste de oportunidad«. El coste de oportunidad se refiere a aquello que haces, que no te aporta ningún beneficio, pero que estas invirtiendo una serie de esfuerzo, dinero o recursos mientras lo podías estar canalizando hacia tareas más productivas. Por ejemplo, compras un libro, empiezas a leerlo y no te gusta ni te aporta valor pero continuas leyéndolo por sentirte obligado al haber pagado por él en lugar de abandonarlo y coger otro quizá más productivo. O cuando estás en una relación que no te aporta nada simplemente por la inercia por el sesgo del coste hundido.

A la hora de desarrollar el interés compuesto en tu vida, debes tener presentes una serie de conceptos:

Ley de pareto

Como ya te avanzcé en mi presentación, La ley de Pareto es una ley estadística que habla de que el 80% de las consecuencias proviene del 20% de las causas. Esto significa, por ejemplo, que a la hora de aprender algo nuevo, podrás llegar a entender el 80% de ese algo utilizando el 20% de tu tiempo y en consecuencia, para entender el 20% restante te consumirá el 80% que queda. Deberás considerar si te merece la pena ese 80% de esfuerzo extra, atendiendo al concepto de coste de oportunidad mencionado.

“Aprehender esta regla te evitará enredarte en los detalles nimios en cuanto hayas aprendido casi todo lo que te hace falta para decidir bien. No seas perfeccionista. Los perfeccionistas invierten demasiado tiempo en diferencias insignificantes y marginales a costa de lo realmente importante.” (Ray Dalio, Principios)

Parece un concepto un poco abstracto pero te pongo unos ejemplos para que puedas comprenderlo mejor en la práctica contenidos en el libro «El secreto de lograr más con menos» de Richard Koch.

  • El 20% de la ropa que posees la utilizas el 80% del tiempo.
  • El 20% de los criminales cometen el 80% de los crímenes.
  • El 20% de las superficies de las alfombras de casa reciben el 80% del desgaste.
  • El 20% de la población contiene el 80% de la riqueza.
  • El 80% de lo que tú consigues proviene del 20% del esfuerzo de lo que has dedicado a ello. El 80% del tiempo que dedicas a trabajar, apenas genera un 20% de resultados.

Según nuestro sentido común, nosotros como personas esperamos que todas las causas tengan la misma importancia y tendemos a asumir que el 50% de las causas suelen generan el 50% de los esfuerzos, por eso el principio de Pareto es tan valioso, contra intuitivo y aplicable en todos los campos de la vida.

Autoconocimiento

Debes saber que el proceso de autoconocimiento no es algo lineal. En realidad nada o casi nada en la vida es lineal. Habrá momentos buenos y momentos malos. Momentos en que tu mente este más receptiva y momentos en los que menos. Contra esto no puedes luchar, solo aceptar cuando llega y estar preparada para ello. Es algo que esta fuera de tu ámbito de control, tal y como dice la filosofía estoica. Lo más importante es que enfocándote en la dirección adecuada y trabajando en ello de las maneras que te voy exponiendo, el largo plazo tiene una tendencia ascendente. Predecir la lluvia no sirve para nada, construir arcas sí.

Lo importante es tener un plan. Ser consciente de que eres humano y que igual que cuando haces cualquier deporte a largo plazo, habrá días que te vas a encontrar genial, otros vas a tener menos ganas, otros puedes lesionarte, pero lo importante es el objetivo. Si falla el plan cámbialo, pero no cambies la meta.

“Debes asumir que la vida será dura y preguntarte a ti mismo si lo puedes soportar y si la respuesta es afirmativa, entonces simplemente sonreír y seguir adelante”. Charlie Munger

Pero siempre teniendo en cuenta que “Son tus acciones lo que cambiará tu vida, no tus pensamientos ni emociones. Actúa si es necesario con pereza, con miedo o con duda, pero actúa” Marcos Vázquez

El libro de Taleb “Fooled by randomness” explica bastante bien este gráfico. Como digo, la vida no es lineal y precisamente a consecuencia de ello, las recompensas de un esfuerzo continuado son desproporcionadamente grandes en el largo plazo. Por otro lado necesitamos nuestras emociones irracionales para tomar decisiones. A pesar de los sesgos emocionales que todos tenemos y atajos mentales que busca nuestro cerebro para intentar simplificar decisiones, necesitamos la mente irracional para gestionar las emociones.

Por eso la enseñanza aquí es, disfruta del azar cuando no sea dañino, porque al fin y al cabo no lo puedes controlar, y utiliza el estoicismo para el resto de las ocasiones. El azar nos hace antifrágiles como veremos más adelante.

«El viento apaga una vela y energiza el fuego. Lo mismo sucede con el azar, la incertidumbre o el caos, lo que quieres es usarlo, no esconderte de ellos» Nassim Taleb

No intentes calcular la probabilidad de tener un accidente sino en caso de que lo tengas intenta sufrir lo menos posible. No seas la vela, sé el fuego.

LA VUELTA DE LA MEDICINA A SUS ORÍGENES

El cuerpo acoge la salud como algo normal de la misma manera que los pulmones reciben aire o los ojos luz. En cambio, la enfermedad irrumpe de pronto como algo extraño y nos arranca un sinfín de sentimientos opuestos como miedo, fe, esperanza, desanimo, humildad o desesperación. La salud no necesita ser explicada, en ambio la enfermedad hace que todo hombre atormentado le busque un sentido.

Precisamente ese sentimiento de sufrimiento ha inspirado la idea de un dios como ser superior al que ofrecer la sensación de angustia.

La enfermedad parece enviada por alguien que de manera incomprensible ha de tener un motivo para afligirla en el cuerpo terrenal. Alguien que quiere castigarlo por alguna culpa o ley infringida. Ese alguien solo puede ser una especie de Dios y por eso, desde el primer momento la enfermedad va intimamente ligada al sentimiento religioso.

Ante tal sufrimiento, el hombre primitivo solo conocía una manera de protegerse, mediante la oración o el sacrificio. Nada podía hacer contra ese Dios todopoderoso, de modo que no le quedaba más remedio que humillarse ante él, rogarle y pedirle perdón.

Como Dios no se manifiesta ante el ignorante, ese hombre primitivo se veía obligado a buscar a alguien que hiciese de mediador, un hombre más sabio y experimentado que conociera las fórmulas para aplacar las fuerzas oscuras y calmar la ira de Dios. De ese modo apareció la figura del sacerdote.

Si uno enfermaba hace mil años era muy importante donde vivía. En Europa ese sacerdote diría que para recuperar la salud el enfermo tendría que entregar algo a la iglesia, rezar fervientemente o realizar una peregrinación. En Oriente Próximo sus equivalentes le dirían al enfermo que sus humores corporales estan desequilibrados y para armonizarlos tendría que hacer una dieta equilibrada y ponerse lociones malolientes. En India los expertos ayurvédicos le recomendarían un tratamiento de hierbas, masajes y posturas de yoga para equilibrar los doshas. Los médicos chinos, los chamanes siberianos, los brujos africanos, los curanderos amerindios, cada reino y tribu contaba con sus propias tradiciones y expertos, cada uno de los cuales tenía una idea distinta del cuerpo humano y la naturaleza de la enfermedad. Algunos funcionabal bien y otros, directamente suponían una sentencia de muerte.

Toda medicina en la Tierra aparece como reacción del espíritu ante la prueba enviada por Dios. Solo existen dos estados, la salud o la enfermedad entendida como algo general, y para este último estado solo hay una causa y una cura, que es Dios. Por ello, los sacerdotes, únicos conocedores de estos misterios, ejercían el arte de la medicina no como ciencia práctica sino exclusivamente como secreto.

Esta unidad del principio pronto se ve disuelta cuando aparece ciencia y tiene que despojar a la enfermedad de su origen divino, para ello excluyendo ese enfoque religioso. El médico renuncia a cualquier actuación espiritual y ese fenómeno anímico llamado enfermedad entendido de manera general, comenzó a desintregrarse en innumerables enfermedades particulares, perfectamente clasificadas.

Desde ese momento, la medicina ya no trabajaba con intuiciones individuales sino con realidades objetivas. La curación ya no se llevaba a cabo por acontecimientos milagrosos sino por calculados tratamientos por parte del médico.

Esta profesionalización alcanza su apogeo más extremo en el siglo XIX cuando se introdujo un tercer elemento entre la persona y el médico: el aparato. El microscopio le descubrió el germen bacteriológico, el manómetro comprobaba pulsaciones, la radiografía le ahorraba la visión intuitiva y el tratamiento se sustituyó por una plétora de productos químicos que dosificaba y preparaba en cápsulas.

De ese modo, la enfermedad, otrora algo extraordinario en el mundo personal, se va convirtiendo en lo contrario, un caso corriente y típico de duración calculada.

En las clínicas esas enfermedades eran clasificadas en secciones especializadas, con sus gerentes igual que un establecimiento comercial. Los médicos corrían de cama en cama muchas veces sin siempo para echar una ojeada al rostro de la persona afligida. Las organizaciones de seguros médicos por su parte contribuyeron a esta desespiritualización y despersonalización. De este modo, el médico de cabecera se ve arrojado fuera de esta cadena de montaje y se extingue como un ser antediluviano.

Al contrario que en la antiguedad, una persona que se ponga enferma a partir de este momento de la historia da un poco igual donde viva. Los hospitales de todo el mundo tienen un aspecto similar y los médicos utilizan los mismos protocolos e idénticas pruebas para emitir diagnósticos similares. Despues prescribirán las mismas medicinas de las mismas farmacéuticas internacionales.

Contra esto, la masa del pueblo, ignorante, seguía mirando la enfermedad como algo sobrenatural. Ningún manual le podrá convencer jamás de que la enfermedad sobreviene de manera natural. El rechazo por parte del pueblo del docto médico universitario nace del anhelo de un «médico natural» vinculado al universo, hermanado con los animales y las plantas, experto en misterios, convertido en médico y autoridad por instinto, no por una licenciatura.

El pueblo seguía prefiriendo como mediador, en lugar del frío instrumento, al hombre vivo y de sangre caliente. La herbolaria, el ovejero, el exorcista o el hipnotizador despertaban en el mundo rural más confianza que el médico municipal con título y derecho a pensión.

La ciencia, conocedora de esa resistencia desde hace tiempo, intentó combatirla en vano. De nada sirvió aliarse con los estados e incluso forzar una ley contra los curanderos y naturistas. Los sentimientos que en los más hondo son religiosos nunca sesofocaron por artículos legales.

Por lo tanto, estos curanderos continuaron ejerciendo bajo la sombra de la ley igual que en tiempos medievales. Pero los auténticos peligrosos adversarios de ciencia académica no venía del mundo rural sino de las propias filas de los médicos. La gran revuelta contra la especialización de la medicina ha venido siempre de la mano de médicos aislados e independientes.

De la misma manera que el cuerpo sabe transformarse a sí mismo y poner fin a un proceso de enfermedad, la misión principal de toda medicina humana debería ser no cruzarse obstinadamente en el camino de la naturaleza. La naturaleza misma es el médico interior que todos llevamos dentro desde el momento de nacer y por esa razón sabe más de enfermedades que el especialista, que examina el síntoma desde fuera.

La medicina moderna trata el enfermo y a su enfermedad como un objeto y le asigna un papel casi despectivo de pasividad. El paciente no tiene nada que decir ni preguntar. La clave está en la palabra «tratamiento», pues mientras en la medicina cinentífica el paciente es tratado como objeto, la «curación por el espíritu» le exigía que él mismo se tratase anímicamente, como sujeto, como agente y principal ejecutor de la cura.

Este grupo de individuos aislados se enfrentó cual Espartaco contra una organización colosal que abrazaba al mundo entero y siempre que un hombre no ha empleado otra cosa que la fuerza de su fe contra todas las potencias aliadas del mundo y se lanza a un combate caracterizado por su escasa probabilidad de éxito, manifiesta toda la tensión creadora del espíritu y saca fuerzas inconmensurables de la nada.

Por supuesto nada de ese sistema arcaico de curación hizo ni ha hecho retroceder ni un ápice la espléndida organización de medicina moderna. El triunfo de algunos sistemas psíquicos de cura no demuestra en absoluto que la medicina científica estuviera equivocada. Es solo esa presunción de autoridad la que ha sufrido un duro golpe.

Hay un gran número de ejemplos de curaciones que antes eran ridiculizadas y tachadas de medievales que ahora se han convertido en novedosas y actuales. De manera inequívoca se nota en los médicos más juiciosos una nostalgia por el viejo método universalista. Después de que el afán productivo de saber ha investigado el cuerpo hasta su última célula, vuelve de nuevo la mirada hacia la total esencia de la enfermedad.

Separadas desde hace siglos, las corrientes de medicina orgánica y psíquica empiezan a acercarse de nuevo. Toda separación tiende de nuevo a la unidad. Todo lo racional vuelve una y otra vez a lo irracional y cuando, despues de siglos, una ciencia estricta ha ahondado en la materia y la forma del cuerpo humano hasta sus fundamentos, se plantea de nuevo la cuestión del espíritú que construye el cuerpo.

Para escribir este artículo he utilizado como base el libro de Stefan Zweig La curación del espíritu y también algunos pasajes de 21 lecciones para el siglo XXI de Yuval Noah Harari.

QUE NO TE VENDAN TU VIDA

Hoy en día toda nuestra cultura se basa en etérea premisa, además de poco realista, del “sé feliz”, “sé el más popular”, “sé mejor que los demás”, “sé más inteligente”, “sé más rápido” y todo eso tipo de mantras que a menudo nos bombardean los medios de comunicación. Pero cuando te paras a pensar un poco sobre todo esto, te das cuenta de que en realidad estas máximas, vacías de contenido, se centran principalmente en algo que careces. El mundo te lleva  de una manera constante a una vorágine en la que tienes que tener más y más. Y si puedes tener más que el vecino, mejor aún.

Te habrás dado cuenta ya, que el único propósito de ese estilo de vida es tapar con ello tus propios vacíos emocionales, pero es una política muy buena para el negocio de las grandes empresas porque, obviamente, cuantas más cosas te importen, más comprarás, llegando a hacer que esos objetos definan tu vida. Como declara Friedrich Nietzsche, «los resquicios de una voluntad enferma se traducen en solapar su resentimiento con la gratificación inmediata.»

El hombre ha decidido malacostumbrar a un organismo diseñado para vivir en un entorno de escasez y, en consecuencia, incontables individuos buscan el consuelo en aquellas formas de evasión cuya recompensa es efímera, como el entretenimiento para las masas, el uso de drogas “legales o ilegales”, las relaciones tóxicas o la ingesta de grandes cantidades de comida. No obstante es tan solo cuestión de tiempo que se acaben dando cuenta de la verdad.

Habitualmente la gente confunde gasto con calidad de vida, de modo que si tengo una televisión más grande, si me voy de vacaciones a X sitio, si tengo el último teléfono móvil de moda, etcétera, eso supondrá, de facto, un aumento en mi calidad de vida, ya que proyectas al exterior que eres un tipo exitoso. Esta es una visión equivocada, máxime cuando mantener ese estilo de vida supone ahogarte todos los meses.

No existe cigarro, trago,  comida o relación que  saque al individuo de su descontento vital. Jamás será suficiente y pedirá más y más del mismo veneno, inquietándose cuando no lo tenga y frustrándose cuando lo pierda. Una vez saciado de todos esos elementos materiales que piensa que le define, el individuo se da cuenta de que necesita un nuevo chute para mantener un efímero estado de “felicidad”  y, como los drogadictos, si puede ser, más grande que el anterior. Esto desemboca indefectiblemente en las crisis existenciales y espirituales. “Nada es suficiente para el que suficiente es demasiado pequeño” dijo un sabio griego.

Si tu objetivo en la vida es tener una casa y un coche caro, y dedicas 20 años de tu vida a conseguirlo trabajando en tu “trabajo fijo” como buen ciudadano, una vez conseguido, te das cuenta que el criterio con el que has medido tu vida ya no tiene más que ofrecerte. Entonces, de manera casi irremediable, saluda a tu crisis de la mediana edad.

Si permites que este tipo de metas sean la guía de tu trayectoria vital, al final solo tendrás una vida vacía. La cultura del consumismo es muy buena para el marketing, pero más no siempre es mejor. De hecho, es justo lo contrario.

Epicuro de Samos, afirmaba que el placer es el fin y el objetivo último del hombre, pero también advertía que cuando hablamos de placer, no nos referimos a los derroches del pródigo, ni a la complacencia de la sensualidad, como algunos exponen de manera ignorante, prejuiciosa y tergiversada. Por placer se entiende la ausencia de dolor físico y de perturbación mental y eso nada tiene que ver con la sucesión de lujosas ceremonias, copiosas comidas, desenfrenadas borracheras o promiscuidad sexual.

El placer  está en el uso del razonamiento sobrio, la búsqueda de  fundamentos de cada elección que tomamos o evitamos y el destierro de aquellas creencias que corrompen nuestra alma. Por eso refugiarse en mantras propagandísticos como “sigue a tu corazón”, “haz lo que te haga sentir bien” o “evita el dolor” solo conducen inexorablemente al más puro calvario.

Pero el filósofo griego también nos advierte de que, de la misma manera que no todo placer debe ser perseguido, no todo dolor debe ser evitado. La única forma de tomar la decisión correcta es fijarse en los beneficios y los inconvenientes que el placer reporta con especial precaución, pues no es extraño que el mal se disfrace de bien y el bien se disfrace de mal.

Podríamos decir que el deseo de una experiencia positiva es en sí mismo una experiencia negativa y lo contrario. El dolor muscular que persigues en el gimnasio cristaliza en una mejor salud. Los fracasos nos proporcionan más experiencia para tener éxito. A largo plazo, completar una maratón es mucho más satisfactorio que comerse un pastel o criar a un hijo nos hace más felices que terminar un videojuego. Estas actividades son duras, estresantes y a veces desagradables, involucran dolor, enfado, lucha y desesperación,  pero todos pensaremos en ellas con los ojos llenos de lágrimas cuando se las contemos a nuestros nietos

Piensa que hay un número muy limitado de cosas que deben importarte de verdad entre el ahora y  el momento de tu muerte. Si vas por la vida dándole importancia a todo y a todos, en realidad buscarás sentirte cómodo y feliz en cualquier circunstancia y eso hará que todo deba adaptarse a lo que tú quieres, lo cual, por definición, es imposible.

Elegir bien lo que te debe importar es algo vital. Cuando una persona no tiene problemas, por puro sesgo evolutivo siempre la mente encuentra alguna forma de inventarlos. A medida que crecemos nos damos cuenta que la mayoría de esos problemas creados por la mente tienen un impacto mínimo o nulo en nuestras vidas y por ello nos volvemos más selectivos con lo que realmente importa. Esto es lo que se conoce como “madurar”

Piensa que independientemente de lo que hagas, la vida incluye fracasos, pérdidas y arrepentimientos. Cuando aceptas todo lo que la vida te va proporcionando entonces te vuelves espiritualmente invencible.

Igual que el dolor físico sirve para que nuestro cuerpo mejore, el dolor emocional nos proporciona una mayor resiliencia emocional, una autoconsciencia más fuerte y una vida más feliz en general.  En realidad, el dolor debe ser una parte importante del proceso, porque si sigues persiguiendo bienestares efímeros que oculten ese dolor, nunca generarás la motivación suficiente que promueva ningún tipo de cambio.

Hemos evolucionado para estar constantemente con cierto nivel de insatisfacción. Ello nos ayuda a adaptarnos y a sobrevivir. Por ello nuestro propio dolor y miseria no son un error en la evolución humana sino algo que la caracteriza, algo que nos incita a la acción, algo de una importancia capital para nuestro bienestar.

En lugar de ello, en cuanto el dolor asoma la patita, mucha gente abandona todo y se dedica a anestesiarlo para sentirse bien tan pronto como les sea posible. Incluso si eso significa recurrir a sustancias o regresar a sus viejos valores para adormecer el dolor que subyace.

Para Epicuro, los placeres y dolores que uno ha de buscar tienen dos rasgos fundamentales. Un placer puede ser kinético o catastemático. Los primeros implican una búsqueda ininterrumpida del deseo, como fumar al sentir mono, comer al sentir hambre o mantener relaciones sexuales al sentir excitación. El problema de ellos es que, al menos que sean estrictamente necesarios, nos convierten en sus esclavos y hay que estar constantemente detrás de ellos para poder percibirlos una y otra vez. Solo es cuestión de tiempo que nos atrapen en un círculo vicioso del que es cada vez más difícil liberarse. En contraposición, los placeres catastemáticos no vienen y van, simplemente están presentes o ausentes. Estos son la realización profesional, la gratitud vital o la tranquilidad del alma.

El bienestar interior se alcanza en la modestia, la serenidad y la sostenibilidad del alma. Por ello, los placeres que el hombre ha de buscar han de ser estos últimos. El pensador describe el estado corporal óptimo como “Aponia”, es decir, la ausencia absoluta de dolores físicos y al estado mental óptimo como “Ataraxia”, o la ausencia absoluta de perturbaciones mentales. La combinación de estos dos placeres constituye la felicidad humana en su máxima expresión. Esto es una descripción casi calcada del concepto budista de Nirvana, es decir, buscar la paz interior evitando las fluctuaciones emocionales bruscas y los deseos impuros.¡

LA CULTURA DE LA SOBREPROTECCIÓN

Hemos basado nuestra identidad tanto en la queja, en la culpa, en el miedo y la critica que si nos quitaran esos 4 venenos, la mayoría de la gente no sabría de qué hablar.

Compara la vida de cualquier animal en un entorno previsible y cómodo como pudiera ser un zoológico con la de sus hermanos criados en libertad. En algún momento de la historia, los seres humanos también caminábamos en libertad antes de la llegada de la época dorada de la sobreprotección. Esta adaptación antinatural del hombre provoca una dependencia de las narrativas, creación de problemas innecesarios,  infantilización y, en resumen, añaden fragilidad a la sociedad en su conjunto.

La creación de narrativas es explotado por muchos medios de información que, por un lado alienta y por el otro perpetúa todo tipo de malestar y conflicto social. Como hemos visto, más que informar de historias reales, para ellos es más rentable encontrar algo que pueda ofender a algún grupo de personas, difundirlo para generar molestia y transmitir esa molestia a la población que responderá un eco cargado de todo tipo de tonterías que vienen y van dentro de esas posturas imaginarias. Lo que  pasa en realidad es que te están distrayendo de los verdaderos problemas sociales, que sí te afectan. Esto provoca que la gente se vuelva adicta a sentirse ofendida por todo, dándole derecho a creer que tienen una moral superior al resto y haciendo que con eso se sientan bien de manera momentánea. Por ello es muy importante fomentar valores como la honestidad, la transparencia o la duda en contra de otros como siempre tener razón, sentirnos bien por encima de todo o la venganza.

Si nos cerramos en un mundo en el que solo reforzamos nuestros argumentos, lo que hacemos inconscientemente es favorecer la mente tribal y esto es más susceptible a la caza de brujas. Acabas viendo a la otra parte, no como un rival con el que debatir, sino como un peligroso enemigo al que batir. Actúas sobre tu elefante, que no duda en defenderse dando trompazos indiscriminadamente a todo lo que no sea como le han dicho que es. Por ello es muy importante exponerte a muchos puntos de vista distintos y sacar tus propias conclusiones.

Me gusta especialmente un fragmento del presidente del Tribunal Supremo de Estados Unidos John Roberts que pronunció en la ceremonia de graduación de su hijo. Este discurso está contenido en el libro “La transformación de la mente moderna” y es muy revelador:

“Espero que, de vez en cuando, en los próximos años, os traten injustamente, para que así lleguéis a conocer el valor de la justicia. Espero que sufráis la traición, porque eso os enseñará la importancia de la lealtad. Lamento decirlo, pero espero que os sintáis solos de vez en cuando, para que no deis por seguros a vuestros amigos. De nuevo, os deseo mala suerte de vez en cuando, porque así seréis conscientes del papel que desempeña el azar en la vida y que el fracaso de los demás tampoco es completamente merecido. Y cuando perdáis, como os ocurrirá en algunas ocasiones, que de tanto en tanto vuestro adversario se regodee en vuestro fracaso. Es una forma de que entendáis la importancia de la deportividad. Espero que os ignoren, para que sepáis lo importante que es escuchar a los demás, y espero que sufráis el suficiente dolor para aprender a ser compasivos. Desee o no estas cosas, van a ocurrir. Y que saquéis provecho de ellas dependerá de vuestra capacidad de ver un mensaje en vuestras desgracias.”

Aislar a los niños en burbujas, ya sean burbujas higiénicas, burbujas emocionales o  burbujas de pensamiento es totalmente perjudicial para ellos. El sistema inmune es un sistema adaptativo complejo capaz de adaptarse y evolucionar en un entorno cambiante. Al igual que un cuerpo se atrofia por estar un mes en la cama, nuestro sistema inmune también necesita estresores y desafíos para aprender, adaptarse y crecer.

Muchas veces se intenta erróneamente preparar el camino para en niño, en lugar de preparar al niño para el camino. Intentar evitar cualquier cosa que pueda molestar al niño es totalmente perjudicial. Al proteger a los niños ante cualquier riesgo, lo que estamos haciendo es que reaccionen  con un miedo excesivo ante situaciones que  no son en absoluto peligrosas y peor aún, los estamos aislando de situaciones adultas que algún día tendrán que dominar. Esto provoca que cuando salgan de nuestro paraguas protector, caigan más fácilmente en la depresión o la ansiedad.

Todo esto no significa que debamos dejar de proteger a los niños de diversos traumas o enfermedades. Lo que quiero decir es que los debemos de proteger de la cultura de la ultraseguridad, que se basa en un error de comprensión sobre la naturaleza humana y sus dinámicas de recuperación tras un trauma.

La ultraseguridad emocional también es un peligro muy importante que no debemos obviar. Intentar mantenerte a salvo de todo aquel que esté en desacuerdo contigo solo crea conflictos, instiga un odio natural por la otra parte y divide sociedades.

En definitiva, los niños, como muchos otros sistemas adaptativos complejos, son antifrágiles. Si los aislamos en una burbuja no lograrán madurar y desarrollarse como adultos capaces que puedan interactuar de manera productiva con otras personas. La sobreprotección paterna elimina el ensayo y error, la antifragilidad de la vida de los niños y los aparta de lo natural, para que actúen de acuerdo a mapas mentales preexistentes. Necesitamos azar, desorden, aventura, autodescrubrimiento, episodios traumáticos, todas esas cosas que hacen que la vida sea algo que merezca la pena vivir. En lugar de ello, intentamos dar a los niños una existencia estructurada, falsa e ineficaz.

Nuestras vidas están llenas de información sobre lo que debe ser una experiencia humana satisfactoria, porque el negocio de los medios logra que con eso abras los ojos y se traduzca  en dinero. Pero la vasta mayoría de la gente no es extraordinaria sino bastante normal. Es común pensar que todos estamos destinados a hacer algo maravilloso y extraordinario. Después de todo, si esto fuese así, lo extraordinario sería la media, pero creer ese argumento lo que hace es inflar tu ego. En realidad no necesitas ser presidente de una gran multinacional, ser un gran “influencer” o ser supermillonario. Las experiencias básicas de la vida como una amistad sencilla, crear algo, leer un buen libro o reírte con alguien proporcionan un placer mucho mayor. Esto son cosas ordinarias por el mero hecho de que son cosas que realmente importan.

Para escribir este artículo, he utilizado como base el libro «El sutil arte de que (casi todo) te importe una mierda» de Mark Manson 

PENSAMIENTO Y EGO

La mayoría de las personas están enamoradas del drama particular de su vida. Su historia es su identidad. El ego gobierna su vida. En este artículo te hablé del egoísmo como algo positivo. No malinterpretes lo que vas a leer a continuación como una contradicción de lo anterior. El egoísmo es malo cuando se convierte en egocentrismo.

Pensar se ha vuelto una enfermedad. La enfermedad llega cuando las cosas se desequilibran. No hay nada de malo en que las células se multipliquen y se dividan en el cuerpo, pero cuando estas lo hacen descontroladamente sobreviene la enfermedad. Lo mismo pasa con la mente, que usada correctamente es un instrumento magnífico, pero puede ser muy destructiva si se usa de manera inadecuada. Cuando esto sucede, la mente te utiliza a tí. Esa es la enfermedad. Piensas que eres tu mente, pero ese es el engaño. El intrumento se ha apoderado de ti. Te has convertido en egocéntrico.

Muchos viven con un torturador en la cabeza que continuamente los ataca y los castiga drenándoles la energía vital. No es raro que esa voz sea el peor enemigo que puede tener una persona.

Cuando escuches esta voz, hazlo de manera imparcial. No juzgues. No condenes. No te identifiques con ese pensamiento. Entonces el pensamiento pierde su poder y rápidamente se calma, porque ya no lo estás retroalimentando.

El 80 o 90% de los pensamientos de la mayoría de las personas no solo son repetitivos e inútiles, sino que por su naturaleza disfuncional y, a menudo, negativa, gran parte es perjudicial. Este pensamiento se convierte en una adicción provocándote una sensación falsa de placer que invariablemente se convierte en dolor.

La mente condicionada no deja de generar pensamientos automáticos porque es lo único que sabe hacer. El problema de esos pensamientos es que enseguida se convierten en sentimientos y en reacciones corporales.

Todos tenemos una imagen mental de nosotros mismos basada en nuestro condicionamiento personal y cultural. Esto es lo que comúnmente se conoce como el fantasma del ego, para el cual lo único realmente importante es el pasado y el futuro. El momento presente queda eliminado de esta ecuación.

Lo que consideras pasado no es más que una memoria almacenada de un «ahora» anterior. Cuando recuerdas el pasado activas esa huella en la memoria y lo haces ahora. El futuro es un «ahora» imaginado, una proyección de la mente

La intensidad del sufrimiento depende del grado de resistencia al momento presente y esta a su vez depende de la fuerza con la que te identificas con tu mente, que siempre busca negar el ahora y escapar de él.

«El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional». La raiz de todo sufrimiento está en la creencia de que somos seres aislaos, separados del resto del mundo.

Cuanto más identificado estés con tu pensamiento, con tus gustos y tus odios, con tus juicios y tus interpretaciones, o lo que es lo mismo, cuanto menos vivas en el momento presente, más fuerte será tu carga energética emocional. Un patrón emocional inconsciente puede incluso manifestarse como un evento externo. Por ejemplo, es común que lagente que lleva mucha ira por dentro sin ser consciente de ella y sin expresarla, tenga más posibilidades de ser atacada por otras personas iracundas y a menudo sin razón aparente. Tienen una fuerte emanacion de ira que ciertas personas la perciben subliminalmente y que dispara su propia ira latente.

Mientras seas incapaz de permanecer en el ahora, cualquier dolor emocional que tengas dejará un residuo de sufrimiento en tí. Este dolor acumulado es un campo de energía negativa que ocupa tu cuerpo y tu mente. Mientras algunos de estos dolores son indefensos, como por ejemplo un niño que no deja de lloriquear, otros son verdaderos monstruos malignos y destructivos. Algunos son violentos físicamente, otros atacan a las personas que etán cerca de ti, otros a ti mismo…Los pensamientos que tienes sobre tu vida se vuelven entonces profundamente negativos y autodestructivos llegando incluso al suicidio del portador.

Para el dolor, la alegría es indigestible, por lo tanto solo puede alimentarse de dolor. Una vez que ha dominado al cuerpo, solo quieres regocijarte en ese dolor. Te vuelves una víctima o un victimario y solo quieres inflingir dolor o sufrirlo (o las dos cosas)

LA BUSQUEDA DEL EGO

Otro aspecto del dolor emocional es la sensación profundamente arraigada de carencia o de falta de totalidad. De no estar completo.

Las personas se embarcan a menudo en una persecución compulsiva de gratificaciones para el ego y de cosas con las cuales identificarse para llenar el vacío que llevan dentro. Cuando alcanzan todas esas cosas, se dan cuenta de que el vacío sigue ahí y que no tiene fondo. Mientras la mente egotista gobierne tu vida, no puedes estar verdaderamente en paz.

Las identificaciones del ego más comunes tienen que ver con las posesiones, eltrabajo que tienes, el nivel social y el reconocimiento, la apariencia física, las identificaciones políticas, etc.

Muchas personas usan el alcohol, el sexo, las drogas, la comida, el trabajo o incluso ir de compra como analgésicos en un intento inconsciente de suprimir la incomodidad básica. Cuando esto ocurre, una actividad que podría ser muy agradable si se usa con moderación, se convierte en compulsiva o adicta y todo lo que se logra con ella es un brevísimo alivio de síntomas. Una gran parte de la población, si fuera privada de sus drogas, se convertiriá en un peligro para ella misma y para los demás.

Esto hace que tu infelicidad no solo contamine tu propio ser y los que te rodean, sino la propia psiqué colectiva de la cual eres parte inseparable. La contaminación del planeta es solo un reflejo exterior de la contaminación psíquica interior. Observa la horrible crueldad y el sufrimiento en una escala inimaginable que los seres humanos han inflingido y continúan haciéndolo tanto unos a otros como a las demás formas de vida del planeta. Observa el miedo, la desesperación y la violencia que lo invade todo. Mientras estés dominado por la mente egotista, tu formas parte de esa locura colectiva porque el pensamiento colectivo se ha convertido en una enfermedad colectiva.

Si estas insatisfecho con lo que tienes, o incluso frustrado o enfadado con tus carencias presentes, eso puede motivarte a volverte rico, pero aunque ganes millones, continuarás experimentando la condicion interior de carencia y en el fondo senguirás sintiéndote no realizado.

Ninguna otra forma de vida del planeta conoce la negatividad, solo los seres humanos. Ninguna otra forma de vida viola y envenena a la tierra que la sostiene. Los únicos animales que pueden experimentar ocasionalmente algo parecido a la negatividad o mostrar signos de conducta neurótica son los que viven en contacto estrecho con el hombre y que por eso se vinculan a la mente humana y su locura.

Puesto que el miedo es una consecuencia del ego, el mundo está dominado por miedo. Nuestra realidad colectiva es una expresión simbólica de miedo y de las pesadas capas de negatividad que acumula la psiqué humana colectiva. Cuando la mayoría de los seres humanos se libren de ese engaño, este cambio interior afectará a toda la creación.

Hasta que no caigamos en la cuenta de que nosotros no tenemos ego sino que somos el ego, hasta que no comprendamos que no tenemos envidia o violencia sino que somos la envidia y la violencia personalizadas, no será fácil que la anhelada transformación del mundo surja.

Piensa que toda persona con la que entres en contacto será tocada con tu presencia y afectada por la paz que emanes, sea consciente o inconsciente. Por eso todo cambio empieza desde dentro. Sé el cambio que quieres ver en el mundo pero sin identificarte. Si apoyas cualquier movimiento colectivo desde el ego, te estarás identificando con una de las polaridades, crearás un enemigo y seras arrastrado por la inconsciencia.

Aumenta la consciencia divulgando información o a lo sumo practicando resistencia pasiva. Pero asegurate siempre de no llevar en tu interior ni odio ni negatividad. Piensa que atraes y manifiestas lo correspondiente a tu estado interior.

El Jesús bíblico habla de «estar en el mundo sin ser el mundo». No busca que huyamos del mundo ni de aquello que nos gusta. A lo que ayuda es a estar en el mundo cotidiano de sus sensaciones agradables y desagradables. Con sus risas y sus llantos. Sin buscar escapar de él cuando no que experimentamos no es agradable

EL AMOR DESDE EL EGO

La razón por la que el amor romántico es una experiencia tan intensa y universalmente perseguida es que parece ofrecer la liberación de un estado profundamente arraigado de miedo, necesidad, carencia y falta de plenitud.

Identificado con ese ego del que hablamos, obtienes el sentido de quién eres de cosas que nada tienen que ver con quién eres en realidad como tu papel social, la apariencia, los éxitos y fracasos, etc. Ese falso ser elaborado por la mente se siente vulnerable e inseguro y siempre está buscando cosas nuevas con las que identificarse para que le den sensación de que existe. Como nunca nada de esto es suficiente, el miedo y la carencia permanecen para siempre.

Entonces aparece una relacion especial. La respuesta a todos los problemas del ego, o al menos en un principio. Todas las cosas que preocupaban al ego son reemplazadas y da sentido a su vida la persona de la que estás «enamorado». Si en tus relaciones experimentas «amor» y su contrario (celos, violencia emocional, etc.) es probable que estes confundiendo el apego del ego y la dependencia adictiva con el amor.

El amor verdadero no tiene contrario. No puedes amar a una persona y atacarla al momento siguiente. Si tu amor tiene un contrario es que no amor, sino una fuerte necesidad del ego de completarse a sí mismo. Lo que le salva por un corto periodo de tiempo.

Pero llega un punto que tu pareja deja de llenar las necesidades de tu ego. Vuelven a aparecer los sentimientos de carencia, miedo y dolor que habían estado ocultos. Cuando aparecen en escena, estos sentimientos llegan con más fuerza que antes y percibes a la pareja como la causante de ellos.

Este ataque puede despertar el dolor de la pareja y que él o ella te contraataque. Entonces tu ego espera que ese ataque o intento de manipulación sea castigo suficiente para inducir en la pareja un cambio de conducta, de modo que puedas utilizarla de nuevo como protección de tu dolor. Y de este modo el ciclo se retroalimenta.

Toda adicción empieza y termina con dolor. No importa a la sustancia que seas adicto. Estas utilizando a algo o a alguien para ocultar tu dolor. Las relaciones entre hombres y mujeres reflejan el profundo estado de crisis en el que se encuentra la humanidad. Si no puedes estar agusto contigo mismo cuando estas solo, buscarás una relacion para ocultar tus desasosiegos. Pero puedes estar seguro de que este reaparecerá en cualquier otra forma en la relación y probablemente responsabilices a tu pareja de ello.

El mayor catalizador para el cambio en una relación es la aceptación completa de tu pareja tal y como es, sin necesidad de juzgar o de cambiar de ninguna manera.

Para escribir este artículo, he utilizado como base el libro El poder del ahora de Eckhart Tolle

El egoísmo y los derechos del hombre

A menudo es erróneo el significado que se le da a pa palabra «egoísmo» dentro de lo que es el lenguaje popular. Se utiliza como sinónimo de maldad, evoca a una imagen de una persona cruel que, no preocupandose por ningún ser viviente, es capaz de pisar a quien haga falta para conseguir lo que quiere.

Por contra, el altruísmo se entiende como toda acción realizada en beneficio de los demás y por lo tanto es buena.

Al plantear el tema de la ayuda a los demas como la cuestion central y primordial de la ética, el altruismo ha destruido el concepto de toda autentica caridad o buena voluntad entre las personas. Los ha adoctrinado con la idea de que valorar a otro ser humano per se es un acto de desinterés, implicando así que una persona no puede tener interés personal en los demás. Implica que valorar a otro significa sacrificarse a uno mismo, que todo amor que pueda sentir una persona por sus congéneres no es ni puede ser una fuente de alegría personal sino una amenaza para su propia existencia.

Dado que la naturaleza no ha otorgado al hombre ninguna forma de supervivencia automática y por ello debe mantenerse con vida mediante esfuerzo personal, la doctrina de que lo malo es preocuparse por el interés personal significa, en consecuencia, que el deseo de vivir es malo, que la vida humana como tal es mala.

El concepto de bien y de mal es una invención humana arbitraria, no relacionada, no originada y no sustentada por hecho alguno en la realidad. La ética se ocupa de definir un código de valores para guiar las elecciones y acciones del ser humano y de ese modo determinar el curso de su vida. La mayoría de los filósofos aceptan esta ética como algo dado y no se preocuparon por descubrir su causa metafísica. Pero algunos otros, como Aristóteles no consideraba a la ética como ciencia exacta.

Nada les es dado al hombre excepto su potencial y el material con el cual realizarlo. Un proceso de pensamiento no es automático, ni instintivo, ni involuntario. Debe iniciarlo, sostenerlo y responsabilizarse de sus resultados. El hombre tiene que descubrir lo que es verdadero y lo que es falso y corregir sus propios errores. Desde un punto de vista altruista, este proceso es imposible ya que sería un proceso irracional.

La irracionalidad es el rechazo del medio fundamental de supervivencia del hombre y, en consecuencia, implica condenarse al curso de ciega destrucción. Aquello que esta en contra de la mente, está en contra de la vida.

Los que intentan sobrevivir mediante el uso de la fuerza están utilizando un método propio de los animales. Pero así como los animales no pueden sobrevivir utilizando el método de las plantas, es decir, permanecer quieto y esperar que el suelo le alimente, el hombre no puede sobrevivir utilizando el método de los animales, esto es, rechazando la razon y contando con los hombres productivos para que le hagan de presa.

LAS EMOCIONES Y LOS VALORES

Al nacer, toda persona tiene un mecanismo emocional que funciona automáticamente y a su vez otro mecanismo que le permite adquirir conocimientos. En ese momento estos dos mecanismos son como páginas en blanco y es facultad de cada uno adquirir conocimientos de ambos.

El hombre no tiene opción en cuanto a su capacidad para sentir que algo es bueno o malo. Lo que considera bueno o malo, lo que le de alegría o pena, lo que ame o lo que odie, estará determinado por su pauta de valores. Si estos valores son elegidos irracionalmente, el mecanismo emocional dejará de cumplir el rol de guardián para convertirse en su destructor.

Si se logra aquello que es bueno conforme a una pauta de valoracion racional, necesariamente se logrará ser feliz, pero «aceptar cualquier cosa que a uno le haga feliz» como guía de nuestras acciones significa dejarnos conducir solo por nuestros caprichos emocionales.

Si vamos más allá, el amor, la amistad el respeto o la admiración, son la respuesta emocional de una persona por las virtudes de otra. Es el pago espiritual entregado a cambio del placer personal, egoísta, que un ser humano obtiene por las virtudes del carácter de otro hombre.

SACRIFICIO

El sacrificio es la entrega de un valor superior en beneficio de un valor menor pero en una conducta basada en los principios racionales, la persona actúa siempre de acuerdo con la jerarquía de sus valores y jamás sacrifica un valor superior en beneficio de otro inferior.

Imagina que vas a salvar a una persona que se está ahogando. Si no la conoces solo es moralmente correcto salvarlo si el peligro personal que se corre es mínimo. Solo la carencia de autoestima permitiría valorar la propia vida menos que la de cualquier desconocido. Y en el caso de que el que te estás ahogando eres tu, no debes esperar que un desconocido arriesgue su vida por la tuya, ya que nuestra vida no puede ser tan valiosa como la suya para él.

Si la persona que se esta ahogando es nuestra pareja, podemos estar dispuestos a dar nuestra vida propia por la razón egoísta de que la vida sin esa persona podría ser insoportable. La virtud involucara en ayudar a quien se ama no es ni falta de egoísmo, ni sacrificio ni integridad. La integridad es la lealtad hacia las convicciones y valores personales

¿Qué se le puede entregar entonces a los desconocido? El respeto y la buena voluntad hasta tanto y en la medida que los merezca.

Dado que, como hemos dicho, hombre nace con una página en blanco en cuanto a conocimiento y moralidad, el hombre racional considera a los desconocidos como inocentes hasta que se demuestre lo contrario u les concede esa buena voluntad inicial en nombre de su potencial humano. Después de eso, los juzga de acuerdo al carácter moral que manifiesten

La cuestión del egoísmo Vs autosacrificio se originó en un contexto ético. El egoísmo sostiene que el hombre es un fin en sí mismo. El altruismo lo considera como un medio para conseguir el fin de otros. El egoísmo dice que el beneficiario de una acción debe ser la persona que la realiza. El altruísmo afirma que moralmente, el beneficiario de la acción debe ser alguien distinto al que la realiza.

Imagina a una persona que vive bajo un sistema dictatorial y que conscientemente arriesga su vida para alcanzar la libertad. Llamar a este acto autosacrificio implicaría pensar que él lo prefirió a vivir como un esclavo. De una manera egoísta esta dispuesto a morir, si es necesario, luchando por su libertad antes que vivir en un mundo donde no tiene la capacidad de decidir de acuerdo a su propio juicio.

LOS PLACERES

la calidad de todo placer depende de los procesos mentales que lo motivan y acompañan de la naturaleza de los valores involucrados. Una persona puede buscar el arte en la proyección de lo heróico, inteligente, eficaz o ramático. En aquello que tiene propósito. En lo desafiante, lo ingenioso. En la admiracuión de una obra de arte que refleja los grandes valores de la existencia. O por otro lado puede buscar la satisfacción en programas de «chismorreo», pornografía o libros mediocres. En aquello que no le demanda ni pensamiento ni criterio de valor.

Nuestro propio enfoque de la existencia es el que determina que tipo de arte ha de atraernos. El alma del hombre cuyo libro favorito sea «Crimen y Castigo» de Fiódor Dostoyevski es radicalmente distinta del alma de aquel cuyo libro preferido sea la biografía de Belén Esteban

El placer que deriva de los logros conseguidos por uno mismo es el orgullo. Por otro lado el placer que se deriva de la personalidad y los logros de otro ser humano es de la admiración. La máxima expresión de la unión de orgullo y admiración es el amor romántico cuya celebración es el sexo. Una persona se enamora y desea sexualmente a aquella otra que refleja sus propios y más profundos valores.

De ese modo, un hombre que es atraido por una mujer inteligente, con fortaleza moral y confianza en sí misma revelará un tipo de alma y en cambio si es atraído por una mujer irresponsable e irreflexiva, cuya debilidad moral le permite sentirse más masculino, revelará otro tipo de alma. Si a quien atrae es a una ramera pusilánime cuya carencia de jucio y normas le permite sentirse libre de reproches, también revelará otro tipo de alma. Por supuesto, esto también se aplica en el otro sentido, de la elecciones romántico-sexuales de la mujer.

SISTEMAS POLÍTICOS

«Lo que presuntamente fue una vez un ideal, no es ahora más que un esqueleto cubierto de andrajos cuyos huesos, al entrechocarse resuenan por todo el mundo; sin embargo, los hombres, por falta de coraje, no se atreven a mirar y a descubrir la sardónica risa de la calavera bajo los sangrientos harapos: ese esqueleto es el socialismo»

En socialismo ha sido probado en cada continente del globo y en todos ellos produjo parálisis económica y colapso. A la luz de sus resultados ya es hora de que sus defensores cuestionen los motivos que dicen tener. Ya nadie puede seguir creyendo que el socialismo, en cualquiera de sus formas, este motivado por la bondad y el deseo de alcanzar el bienestar de los hombres.

Ningún hombre auténticamente bondadoso puede evadir o ignorar un horror tan inmenso en una escala tan enorme. El socialismo no es un movimiento popular, es un movimiento de intelectuales, originado, dirigido y controlado por ellos desde sus torres de marfil, llevando a cabo sus sangrientas prácticas, donde se unen con sus aliados y ejecutores.

Los mueve el ansia de poder, que es una manifestación de su frustración, de su odio a sí mismos y del deseo que no han ganado.

«La gente», El interés general», «al servicio del pueblo» son los medios, las herramientas y los péndulos oscilantes de la autohipnósis de los que codician el poder. Pero la grandeza se logra a través del esfuerzo productivo de la mente de un hombre en la prosecución de sus metas racionales y claramente definidas.

Roma cayó arruinada por los controles estatales y los impuestos mientras su emperadores construian coliseos. Luis XIV en Francia gravó con impuestos extorsivos a su pueblo llevándolo a la indigencia mientras construía el palacio de Versailles. En las recepciones de los zares de rusia se hacía gala de caviar y champan, considerándolo necesario mientras el pueblo hacía largas colas para obtener raciones insuficientes de alimentos.

Del mismo modo, es imposible calcular el sufrimiento humano, la degradación, las privaciones y el horror requeridos para levantar uno solo de los rascacielos de Moscú o para construir las fábricas, minas o diques soviéticos.

Observa cuantas veces se nos pide que hagamos sacrificios en pro del «interés general». No hay diferencia entre los principios, políticas y resultados prácticos del socialismo y los del cualquier tiranía.

Negar los derecho de propiedad, es convertir a los hombres en propiedad del estado. Cualquiera que se arrogue al derecho de redistribuir la riqueza que otros producen está reclamando el derecho de tratar a los seres humanos como bienes de uso.

Quien le desea prestar apoyo a una sociedad libre debe comprender que su fundamento indispensable son los derechos del individuo y quien esté a favor de estos derechos debe darse cuenta que el capitalismo de libre mercado es el único sistema que los apoya y proteje. Desgraciadamente ahora mismo ningún país del mundo goza de capitalismo de libre mercado.

«Solo existe un derecho fundamental, todos los demás son su consecuencia o sus corolarios. Este es el derecho de un hombre a su propia vida» Y la única forma de implementar el derecho es con el derecho a la propiedad privada. Sin el derecho a la propiedad no es posible ningúnotro derecho. Para que algunos hombres tengan derechos dobre lo que produce el trabajo de otros es preciso que a estos últimos se les quiten sus derechos y se los condene a trabajar como esclavos.

  • No existe un derecho a un empleo sino el derecho a la libre contratación
  • No existe el derecho a una casa sino el derecho a trabajar en libertad para construirla o comprarla
  • No existe el derecho a un salario justo si nadie está dispuesto a pagarlo
  • No existe el derecho de los consumidores a la leche, el calzado o el cine, si ningún fabricante puede producir tales bienes.
  • No existen los derechos de los grupos especiales, solo los derechos del hombre, de propiedad individual y de todos los hombres como individuos

Existen dos violadores potenciales de los derecho del hombre: los ciminales y el gobierno.

Un gobierno es la amenaza más peligrosa a los derechos del hombre, ya que tiene el monopolio legal del uso de la fuerza contra víctimas legalmente desarmadas. Un gobierno es el enemigo más moral del hombre cuando no está limitado por los derechos del individuo

La expresión «derechos colectivos» es una contradicción en sí misma porque todo grupo, grande o pequeño, es solo una cantidad de individuos y ese grupo no puede tener otros derechos que sus miembros individuales.

Un grupo como tal no tiene derechos. Una persona no puede adquirir nuevos derechos por el hecho de unirse a un grupo ni perderlos por dejarlo. Cualquier grupo que reconozca este principio no es una asociación sino una pandilla o una turba.

Una nación, como cualquier otro grupo, es solo una cantidad de individuos y no puede tener otros derechos que los de sus ciudadanos individuales.

Así como no existe una mente colectiva o racial, tampoco existen los logros colectivos o raciales. Solo existen mentes individuales logros indivicuales. Una cultura no es el producto anónimo de una masa homogénea sino la suma de los logros intelectuales de hombres individuales.

Un genio es un genio, independientemente de la cantidad de imbéciles que pertenezcan a la misma raza y un imbécil es un imbécil, independientemente de la cantidad de genios con su mismo origen racial.

El capitalismo es el unico sistema que funciona de manera que premia a la racionalidad y castiga todas las formas de irracionalidad, incluido el racismo. Este sistema abolió la servidumbre y la esclavitud en todos los paises civilizados del mundo.

El hombre necesita del conocimiento para vivir y solo puede lograrlo con la razón. Los que rechazan la responsabilidad de pensar y razonar solo pueden existir como parásitos del pensamiento de otro. Y un parásito no es individualista

Para escribir este artículo, he utilizado como base «la virtud del egoísmo» de Ayn Rand

EL CONTROL DE PRECIOS

Si quieres evitar leerte el tocho que viene a continuación, de este artículo solo quedate con una idea. Cuando un gobierno de cualquier estado establece (por la fuerza o amenaza de esta) un control sobre los precios de cualquier bien o servicio, automáticamente se produce, por un lado un desabastecimiento de dicho bien, dado que aumenta la demanda y se contrae la oferta y por el otro aflora el mercado negro.

Durante los últimos 46 siglos, todos los gobiernos del mundo, de tiempo en tiempo, han intentado fijar precios y salarios. Cuando estas políticas, como es lógico, empezaban a hacer aguas, estos gobiernos echaban las culpas a la perversidad de sus subditos más que a la ineficiente política fiscal.

Durante siglos el gobierno egipcio trató de mantener el control sobre la cosecha de cereales, sabedor de que si controlas la comida, controlas la vida de la gente. Esta regulación terminó finalmente en apropiación convirtiendo la tierra en propiedad del monarca. Los agricultores, cansados de este control, abandonaba sus tierras con la consecuente caida de la provisión de alimentos. Todo esto derivó en un colapso de la economía egipcia y su estabilidad política hacia finales del siglo III AC.

El código de Hammurabi es el primer texto legal escrito que establece un rígido control de precios y salarios. Este control restringió la producción y distribución babilónica y ahogó el progreso económico del imperio durante muchos siglos.

En el otro lado del mundo, los funcionarios del antiguo imperio Chino también intentaron reemplazar las leyes naturales de oferta y demanda por lo que a su propio juicio debían ser. También podemos ver políticas idénticas en la India o en la antigua Grecia. De hecho, el gobierno ateniense fue tan lejos que hasta ejecutaba a sus propios inspectores cuando fallecía su celo en el control de precios.

Como dejé ver en este artículo, en el Imperio Romano hubo un tiempo en el que se ofrecía a cada ciudadano trigo gratuito. El resultado fue que muchos agricultores abandonaron sus granjas para ir a vivir a Roma sin trabajar. Los esclavos fueron liberados por sus dueños para que pudieran ser mantenidos por el estado y como ya vimos, para intentar hacer frente a estos problemas económicos, los emperadores comenzaron a devaluar la moneda.

Egipto fue la provincia más afectada por esto, donde el solidus de oro cambió de 4 mil a 180 millones de dracmas egipcias. El precio del trigo subió en consonancia.

El emperaor Dioclesiano atribuyó la inflación enteramente a la avaricia de mercaderes y especuladores. A medida que los impuestos crecían, la base impositiva se redujo haciendo cada vez mas dificil recaudar impuestos, lo cual dio como resultado un círculo vicioso. Con todo esto el comercio del floreciente imperio fue reducido al trueque y la destruida clase media descendió al nivel de servidumbre.

Al carecer la moneda de valor, se estableció un pago en especies lo que destruía la total libertad de las clases bajas. Diocleciano tomó el todo por los cuernos y estableció un nuevo denario enteramente de cobre. Esta acuñación de la nueva monera tenía como fin sostener al gran ejército y a la burocracia masiva de modo que cada vez se fue creando más y más dinero. Finalmente el emperador hizo un edicto fijando precios máximos sobre carne, huevos y ropa y también sobre salarios bajo pena de muerte.

La gente dejó de llevar productos al mercado ya que no podían obtener por ellas precios razonables y aumentó la escasez. Menos de 4 años después de la reforma monetaria asociada al edicto, el precio del oro había crecido un 250%. Para finales de siglo ese porcentaje ya subía al 2000%.

El trigo imperial fue comprado por los mercaderes ricos y lo poco aparecía en el mercado era vendido en clandestinidad a un precio más elevado e ilegal. Esta terrible presión fiscal hizo gemir al imperio y más de una vez, ricos y pobres rogaron para los bárbaros los librasen de ese yugo.

En la Edad Media, la ciudad de Amberes cayó bajo el dominio español porque nadie se exponía a introducir alimentos en la ciudad sitiada a menos que abonase los precios de mercado.

Durante la Revolución francesa surgió un gran mercado negro en toda Francia como respuesta a repetidos intentos por parte del gobierno de controlar el precio de los alimentos. Era imposible controlar este contrabando y su efecto fue asegurar que los más ricos tuviesen alimentos suficientes mientras que los pobres eran abandonados a morir de hambre. Es decir, unos resultados totalmente contrarios a lo que la ley esperaba (que sorpresa)

Se han intentado controles de precio similares en Nueva Zelanda a principios del siglo XX con el precio de la gasolina, en Japón con el precio de la seda en 1930 o en Brasil con el precio del café en torno al mismo año, todos con idéntico resultado. Ya hablamos también en el mismo artículo sobre la alemania de Weimar. La moneda en circulación aumentó de 6 billones de marcos en 1913 a 92 cuatrillones en 1923. Una taza de café aumentaba su precio de 5 mil a 8 mil marcos mientras se bebía. Un par de zapatos que costaba 32 marcos en 1913 se vendía por 32 trillones en 1923. Mujeres en los mercados pedían 100 millones por un huevo….

Durante la Guerra Mundial las naciones más importantes recurrieron al control de precios y salarios. Esto no solo estimuló la presencia de mercados negros sino que además también un deterioro en la calidad de los productos.

La presencia de mercados negros es la prueba de que el hombre nunca puede suprimir el poder del mercado mediante la planificación, sólamente puede decretar su legalidad.

El estado soviético determinaba para cada empresa un presupuesto total de salarios por un año y establecía los salarios semanales de toda la nación para cada trabajo. Las autoridades planificadoras establecían metas de producción a las fábricas y para mantener los salarios actuales, cada año debía de aumentarse dicha producción. En consecuencia se falseba haciendo perpetuar entre los dirigentes del glorioso estado socialista su viabilidad y hegemonía.

La inflación surge cuando el dinero en circulación aumenta en mayor rapidez que el valor de la producción total de bienes y servicios de la nacion. Todos estos controles pueden suprimir los síntomas de la inflación, pero las pruebas demuestran que no son una cura para la enfermedad.

Al someter los precios a estas manipulaciones, no puede detectarse las señales que proporcionan la oferta y la demanda. No hay incentivos para obtener mayores beneficios para las empresas que induzcan a aumentar la oferta por lo que la escasez se convierte en norma habitual. Para satisfacer la rampante demanda surgen los mercados negros para que los consumidores puedan adquirir bienes que de otra manera no podrían o sufrirían demoras significativas en su entrega. Esto en consecuencia distorsiona el caudal de inversones destinado a los distintos sectores de la economía. Las empresas que en otras condiciones no serían rentables logran sobrevivir y no puede evitarse el desabastecimiento que surge de la imposición de controles.

Para corregir los desequilibrios originados por los propios controles, el gobierno interviene aún más ya que estos controles no solo desvían la verdadera causa de la inflación sino que brindan al gobierno una excusa para la inacción.

Todo esto nos demuestra que el hombre en este campo ha tropezado una y mil veces con la misma piedra. No solo eso sino que lo sigue haciendo y no parece que esa tendencia vaya a remitir a futuro, sino a aumentar. Por ello , cada vez se hace más necesario un sistema que al menos nos proteja de los terribles efectos de esa inflación, como es la inversión.

Para escribir este artículo he utilizado como base el libro 4000 Años de control de precios y salarios de Robert L. Schuettinger

El lado oscuro de los socráticos

Constantemente leo en algunos foros que se tiende a idealizar la vida y obra de filósofos como Sócrates, Platón o Aristóteles. Estoy seguro que muy pocas personas han leído obras completas de los dos últimos y, haciendo lo que los ingleses llaman cherry picking,  solo se han quedado con las frases sueltas que rulan por ahí y más se adecúan a su forma de pensar. Yo mismo los he nombrado en muchas ocasiones y no niego que su contribución al mundo de la filosofía ha sido inmensa, pero no olvidemos que son hijos de su época, y como tal, si ahondamos en su filosofía, podemos ver que hace aguas en muchos puntos.

Se decía que Sócrates corrompía a la juventud de Atenas por eso fue condenado a muerte, obligado a beber cicuta. Al parecer esta corrupción consistía en incitar a los jóvenes  abandonar la tradición de trabajar en el taller de su familia para ir con él a buscar la virtud y otros términos esotéricos.

Aristóteles fue un fiel defensor de la esclavitud y del trabajo gratuito con herramientas vivas, así como que los dueños de esos esclavos pudiesen hacer con ellos lo que considerasen necesario. Su Política compara una economía sin esclavos con un telar sin tejedor mirando con desprecio a los comerciantes y otros empresarios y de esa manera contradiciendo a toda la tradición comercial de Atenas. Esa adoración  a la esclavitud hizo que en la comarca de Atenas hubiese una relación de 15 esclavos por cada hombre libre.

No olvidemos tampoco que Aristóteles fue tutor del hijo de Filipo II de Macedonia, tirano que acabó con el entorno de libertad de las ciudades estado de Grecia  y ese hijo acabó convirtiéndose en el dictador y demente Alejandro Magno. Para romper una lanza en su favor, diremos que Aristóteles aceptaba, no sin cierto recelo,  la propiedad privada y la libertad individual le parecía deseable e inevitable. Pero también, en su falta comprensión del orden espontáneo del mercado, dice que es imposible concebir una ciudad estado de cierto tamaño,  porque sería imposible organizarla bajo un poder central.

Aunque la supervivencia de los atenienses dependiese de la exportación de cereal, el ideal aristotélico  nunca dejó de ser un autarkos, es decir, un orden basado en la autosuficiencia. Para el pensador, todo orden de la actividad humana debe proceder de la organización deliberada de un poder central, dejando totalmente de lado la existencia del mercado. El comercio, es decir, la producción basada en el lucro, para él era no acorde con la naturaleza humana.

Era incapaz de entender que en el siglo V, es decir, en una época anterior, la civilización sin comercio era incapaz de superar una existencia nómada  y también de levantar ciudades  o dejar prueba de su grandeza.

De haber conseguido sus coetáneos lo que predicaba Aristóteles, Atenas no habría pasado de ser una simple aldea y nunca hubieran podido vivir en ella sin dar un palo al agua gente como Sócrates, por ejemplo.

Precisamente, la República perfecta de Platón está organizada desde arriba por intelectuales, que al ser los más listos, debían imponer por la fuerza sus mandatos al resto.

Lo fundamental es que jamás nadie de un solo paso que no esté mandado y viva siempre mirando y siguiendo al jefe. Debemos entrenar al alma para que ni siquiera considere la posibilidad de actuar como un individuo o saber cómo se hace eso.

Platón, Las Leyes

El filósofo también consideraba la esclavitud como imprescindible para una sociedad civilizada.

Platón odiaba profundamente la democracia ateniense de su época y rindió admiración por su vecina Esparta. Una sociedad militarista que desdeñaba a los empresarios, artesanos y comerciantes en la que todos los recursos estaban puestos a disposición de todo el mundo.

Una sociedad en la que sus mujeres sean comunes a todos los hombres y ninguna pueda cohabitar privadamente con alguno, siendo sus hijos también comunes.

Platón, La República

Los niños eran separados  de sus madres desde los siete años y entregados a la tutela del estado que muchas veces los abandonaba en cavernas para que murieran.  Su entrenamiento, de intemperie y hambre los empujaba a engañar y robar como modo de subsistencia, cosa admirable para ellos. Los que nacían incapacitados para luchar o con alguna deformidad, directamente eran despeñados para conservar la pureza de la raza

Reprochaban a los atenienses ser libertinos y afeminados y despreciaban a las demás polis por no someter lo individual a lo colectivo.

Los espartanos prohibieron la música y permitían a los esclavos practicar las manualidades necesarias únicamente para subsistir. Esparta no permitía ningún tipo de sistema monetario ni comercio ya que consideraban que la adquisición de riqueza sembraba egoísmo y debilitaba la disciplina militar.

Mientras tanto, sus vecinos atenienses se hacían a la mar y aprendían a adaptarse al mundo en constante evolución. Su fin no era anexionar territorios sino comerciar con ellos para sacar un beneficio mutuo. A la vez que Atenas se hacía cada vez más fluida y creativa, Esparta se convertía en más rígida.

En el 431 Antes de Cristo estalló la guerra entre Atenas y Esparta. Tras 20 años, los espartanos emergieron victoriosos.

Habían sido instruidos en la guerra pero no en política ni economía y al no estar acostumbrados, la riqueza y el estilo de vida ateniense los sedujo y apabulló. Los gobernantes sucumbían peores formas de corrupción y eso hizo que Esparta se debilitara por momentos. No fueron los ejércitos los que los derrotaron sino el dinero ateniense y, en el largo plazo, Atenas se convirtió en el conquistador.

Los filósofos griegos fueron incapaces de entender el orden espontáneo del mercado y la naturaleza cambiante de las instituciones. Sus oponentes los tan denostados sofistas entendieron mucho mejor ese orden espontáneo o algunos otros   filósofos como Jenofonte.  En su arrogancia, creyéndose más listos que nadie, alimentaron el socialismo de ingeniería social, o lo que en tiempos modernos se llama racionalismo cartesiano. Esto se basa en pensar que la razón el ser humano lo puede todo. Se pone tal confianza en esa razón que pensamos que por vía científica se pueden solucionar todos nuestros problemas. Que introduciendo una serie de datos, daremos con un algoritmo que consiga organizar la sociedad de una manera justa  y eficiente. Aún a día de hoy, tras muchos intentos fallidos de ese tipo de socialismo a lo largo de la historia de la humanidad, no hemos llegado a comprender que una sociedad organizada por mandato desde arriba es imposible.

FUENTES

  • Platón, La República
  • Escohotado, A. Los enemigos del comercio I. La historia moral de la propiedad. Espasa
  • Platón,  Las Leyes
  • Geene, R. Las 48 leyes del poder. Espasa
  • Hayek, F. La fatal arrogancia

AAK

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La manipulación de las redes sociales

«Tenemos que proporcionarle (al consumidor) un pequeño chute de dopamina cada cierto tiempo, porque alguien le ha dado a «me gusta» o comentó una foto, una publicación o lo que sea. Es un bucle de retroalimentación de validación social[…], exáctamente una de esas cosas que inventaría un hacker como yo para explotar un punto débil en la psicología humana. Esto cambia literalmente la relación de la persona con la sociedad, con los demás[…] A saber lo que está haciendo en los cerebros de nuestros hijos»

Sean Parker, primer presidente de Facebook

En apenas 10 años, prácticamente todo el mundo ha adoptado el «teléfono inteligente» como su amigo inseparable, llegando a producir trastornos como la ansiedad si alguien no lo tiene cerca durante un tiempo. Esto se une a «altavoces inteligentes», «pulseras de actividad» y todo tipo de artilugios que nos siguen el rastro y nos miden lo que hacemos constantemente.

En realidad esto nos convierte en animales de laboratorio. Los algoritmos se atiborran de datos sobre nosotros a cada segundo que pasa. Saben en los enlaces donde hacemos click, qué videos vemos hasta el final, dónde estamos cuando hacemos estas cosas, las expresiones faciales que mostramos, qué estabamos haciendo justo antes de comprar o no comprar algo, y así un largo etcétera.

Si resulta que ciertos tipos de publicaciones nos entristecen y un algoritmo está intentando que estemos tristes, apareceán más publicaciones de esa clase. Nadie tendrá nunca por qué saber la razón de esas publicaciones ni nosotros probablemente nos demos cuenta del porqé de esa repentina tristeza ni de que estamos siendo manipulados, pero esto produce un evecto sutil y acumulativo.

Todas estas mediciones se comparan con otras similares de personas obtenidas mediante espionaje masivo al que damos nuestro beneplácito.

ADICTOS A LA DOPAMINA

Todo el que está presente en las redes sociales recibe sin descanso estímulos que se ajustan a su personalidad de manera individual y contínua. Esto provoca adicción en la sociedad y esa adicción enloquece. El adicto pierde el contacto con el mundo y las personas reales. Cuando esto le sucede a mucha gente, el mundo se desquicia y se vuelve oscuro.

La dopamina desempeña un papel protagonista en la obtención de placer y es esencial en el mecanismo de alteración de la conducta en respuesta a la obtención de recompensas. Para resultar adictivos, algunos videojuegos utilizan imágenes de caramelos o monedas como recompensa. Esto estimula las mismas zonas del cerebro como lo haría esa misma recompensa en la vida real.

Cuando la gente recibe una respuesta halagadora a cambio de publicar algo en las redes sociales, adquiere la costumbre de publicar más a menudo. Este gesto, aparentemente inocente, puede suponer el primer paso hacia una adicción que acabe siendo un problema tanto para el individuo como para la sociedad.

Esta adicción nos convierte gradualmente en zombis carentes de libre albedrío. No existe el libre albedrío de manera totalmente libre. El cerebro modifica de manera continua sus rutinas para adaptarse a un entorno cambiante.

Los adictos pueden intentar ocultar su adicción, sobre todo ante sí mismos, pero suele saltar a la vista pues su personalidad cambia. Los adictos se vuelven ansiosos y centran su atención en suceso extraordinarios que los demás no ven. Son egocentricos y están tan cerrados en su propio círculo que no tienen tiempo para darse cuenta de lo que los demás piensan o sienten. Exhiben una arrogancia que tiene todas las trazas de ocultar una profunda inseguridad.

Un adicto a los algoritmos de las redes sociales acaba siendo extraordinariamente sensible a la ofensa, como si estuviese deseando verse envuelto en una disputa. Desde que existen las redes sociales, lo que dicen los idiotas tiene mas eco en el mundo. Para evitar caer en comportamientos propios de uno de esos idiota, otras personas fingen ser amables. Empalagosamente educados, eligiendo en todo momento las palabras con el mayor cuidado. Van andando con pies de plomo. Estos son aún peor que los primeros.

Si identificas alguno de esos patrones y no te gusta la persona en la que te estas convirtiendo, quizá sea buena idea decir basta. Nuestro caracter es como nuestra salud, mas valioso que cualquier cosa que podamos comprar con dinero. No lo eches a perder.

LOBO SOLITARIO O EN MANADA

Cada uno de nosotros tiene un troll interior que a veces manda y otras no. Somos como lobos. Podemos ser solitarios o miembros de una manada.

Cuando somos solitarios, somos más libres. Somos precavidos pero también capades de más alegría. Pensamos por nuestra cuenta. Improvisamos y creamos. Hurgamos en busca de comida, cazamos, nos escondemos. Aullamos de vez en cuando por pura exuberancia.

Cuando estamos en manada las interacciones con los demás pasan a ser lo más importante del mundo. Cuando las personas estan atrapadas en una estructura de poder competitiva y jerárquica, como una corporación, puede perder de vista la realidad de lo que esta haciendo porque la lucha de poder inmediata oscurece la propia realidad.

Este patrón se repite siempre que las personas forman grupos. Las bandas callejeras solo entienden conceptos propios de manads como territorio y venganza, inclusoo mientras destruyen sus vidas, familias y barrios. El modo manada hace que prestemos tanta atención a nuestros compañeros y enemigos que podemos dejar de ver lo que sucede delante de nuestras narices.

En modo manada también nos obsesionamos con el orden jerárquico que acaba por controlarnos. Nos abalanzamos contra los que estan por debajo de nosotros para evitar que nos hagan ocupar su lugar y nos desvivimos por halagar y criticar al mismo tiempo a quienes estan por encima. Nuestros iguales pasan a ser aliados o enemigos a tal velocidad que dejamos de percibirlos como individuos. La unica base sólida para la amistad es el antagonismo compartido hacia otras manadas.

En cambio, cuando somos lobos solitarios, cada individuo tiene acceso a una información sobre el mundo ligeramente distinta y maneras diferentes de reflexionar sobre la misma situación.

Hay situaciones en las que la unica manera de sobrevivir es que el interruptor se ponga en modo manada, pero uno de los principales objetivos de la civilización es conseguir que estas ocasiones sucedan lo menos posible.

El capitalismo falla cuando el interruptor se pone en modo manada. Esto alimenta las burbujas y otros fallos de mercado. El voto tribal, los cultos a la personalidad y el autoritarismo son la política correspondiente al modo manada que hacen que la democracia falle.

Cuando uno es lobo solitario, se ve obligado a establecer contacto directo con una realidad más amplia, indiferente a lo que piensa la sociedad. Tiene que encontrar agua y cobijo o perecerá. Tiene que cazar por su cuenta. Debe resolver problemas a partir de de evidencias que uno mismo recoplila. Adopta rasgos propios de un científico o un artista. En manada en cambio, uno se convierte más en algo parecido a un operario, un político o un esclavo.

Como consejo, si al paticipar en cualquiera de las plataformas de internet sientes algo desagradable en tu interior, una inseguridad, una sensación de baja autoestima, un deseo de atacar verbalmente o golpear a alguien, abandona esa plataforma. No merece la pena. No publiques insultos, no tuitees como represalia. Abandona la plataforma.

Ese tipo de comentarios suponen que esas emociones negativas hacen mella en tu estado de ánimo y si los compartes es peor aun, porque estas lanzando todo eso al mundo. Intenta armonizar tu entorno para evitar este tipo de noticias, pero cuando inevitablemente te llegue algo así, párate y piensa por qué te sientes impulsado a compartir esa negatividad. Qué hay dentro de ti que te lleva a ello. Si contribuyes a seguir esa cadena no estás haciendo nada bueno para hacer la vida mejor sino todo lo contrario. La gente elige la negatividad de manera automática, pero recapacita sobre el hecho de que si eliges lo negativo, ¿cómo esperas que tu vida sea más positiva?

EL PODER DEL ALGORITMO

Cuando te vuelves adicto a «el placer» que te proporciona el algoritmo, cada día estas expuesto a memes, historias terroríficas y falsas y ciberanzuelos que probablemente vienen de bots. Una actitud de paranoia y rechazo se apodera de ti y cada día buscarás nuevas dosis en forma de estímulos sociales positivos y negativos.

Los algoritmos determinan que es lo que ves. Eso significa que no sabes lo que estan viendo los demas porque su algoritmo les está dando su propio contenido personalizado. No podemos saber en qué medida el algoritmo incluye sesgos y moldea la forma de ver el mundo de las personas. Las búsquedas, hilos de contenido, flujos y demlas elementos personalizados constituyen el origen del problema.

Sin saber en qué medida ni por qué, todo lo que ves está personalizado para ti. Todo ello en base a unos servicios que percibimos como gratuitos, pero que son versiones veladas que, en otras circunstancias, alguién como nosotros proporcionaría a cambio de una remuneración.

Las redes sociales crean ilusiones de que podemos mejorar la sociedad con solo desearlo, de que las personas sensatas saldrían ganadoras en las contiendas, y de que de alguna manera, la cuestión del bienestar material se resolvería sola. Lo que sucede en realidad, siempre, es que los espejismos se disipan cuando ya es demasiado tarde y el mundo lo heredan las personas mas toscas, egoístas e ignorantes. Aquel que no sea un idiota será quien peor parado salga.

La siguiente fase en la política de los algoritmos es aquella en que los idiotas toman consciencia y reciben la atención suficiente como para imponerse sobre personas bienintencionadas. Exhuman espantosos preuicios y odios que ha permanecido enterrados durante años y hacen que esos odios pasen a ocupar un espacio central.

Las empresas propietarias de los algoritmos ganan dinero cuando la gente esta irascible y obsesionada, dividida y enfadada y esto es algo que encaja a la perfección con ciertos intereses. Esto convierte a todo en una estafa intrínsecamente cruel. Es una máquina de lanzar porquería que transforma la organización incera en cínica disrupción. Creer en algo porque solo lo aprendimos a través de un sistema es una manera de ceder nuestro poder cognitivo a ese sistema.

Por terminar ya, el objetivo de este artículo no es convencerte de que pienses o actúes de determinada manera. El objetivo es que te tomes la molestia de experimentar un poco para conocerte a tí mismo y solo de esa manera estarás en condiciones de discutir sobre qué es lo que más te conviene.

Para esribir este artículo he utilizado como base el libro de Lanier Jaron «Diez razones para borrar tus redes sociales de inmediato», un libro corto pero bastante contundente en sus argumentos y que recomiendo leer a todo el mundo

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